El sal­to más gran­de

ES EL PRI­MER JI­NE­TE PE­RUANO QUE CLA­SI­FI­CA A LOS JUE­GOS OLÍM­PI­COS EN SAL­TO ECUES­TRE. HOY COM­PI­TE EN­TRE WELLINGTON Y EL CIR­CUI­TO EU­RO­PEO. ADE­MÁS, QUIE­RE AYU­DAR A FOR­MAR un EQUI­PO DE EQUI­TA­CIÓN NA­CIO­NAL PA­RA LOS PA­NA­ME­RI­CA­NOS DE Lima DE 2019.

Cosas Lujo - - Salto Ecuestre - Tex­to: Glo­ria Zie­gler Fo­to­gra­fía: Ja­vier Falcón

— Te con­ver­tis­te en el pri­mer pe­ruano en par­ti­ci­par en un mun­dial de sal­to ecues­tre y en cla­si­fi­car a los Jue­gos Olím­pi­cos. ¿Cuál es el se­cre­to?

Las ga­nas de con­se­guir­lo. Creo que no hay me­jor mo­ti­va­ción que esa. De to­dos mo­dos, acá no so­mos so­lo el ca­ba­llo y yo: de­trás hay un su­per­equi­po de en­tre­na­do­res, ve­te­ri­na­rios, cui­da­do­res y he­rre­ros. Creo que es bá­si­co tra­ba­jar al la­do de per­so­nas de con­fian­za y con un plan co­mún a lar­go pla­zo. Al­go que apren­dí en los úl­ti­mos años es que no hay que bus­car re­sul­ta­dos in­me­dia­tos, sino mi­rar ha­cia los ob­je­ti­vos que im­por­tan.

— Em­pe­zas­te a mon­tar a los 12 años. ¿Qué te mo­ti­va pa­ra se­guir sal­tan­do?

Es­te es un de­por­te que te en­gan­cha y que, ade­más, siem­pre tie­ne nue­vos re­tos. Aho­ra, por ejem­plo, es­tán los Jue­gos Olím­pi­cos. Ferrero Van Ove­ris –el ca­ba­llo con el que con­si­guió el cu­po pa­ra Río– y yo es­ta­mos cla­si­fi­ca­dos, pe­ro he­mos com­pra­do otro ani­mal da­nés, Ca­zell, que que­re­mos lle­var a Río pa­ra te­ner la po­si­bi­li­dad de re­em­pla­zo. Aho­ra, más allá de mis ob­je­ti­vos per­so­na­les, creo que es im­por­tan­te co­men­zar a tra­ba­jar pa­ra que el Pe­rú pue­da te­ner un equi­po de sal­to ecues­tre pa­ra los Pa­na­me­ri­ca­nos de Lima. Y me en­can­ta­ría co­la­bo­rar en ese tra­ba­jo.

— ¿Có­mo es la re­la­ción que es­ta­ble­ces con los ca­ba­llos?

Sin du­das, hay una co­ne­xión que se va desa­rro­llan­do en el tiem­po. No soy de ha­blar­les mu­cho, por ejem­plo, pe­ro sí se ge­ne­ra un víncu­lo. De­pen­de de la quí­mi­ca tam­bién. Y de los ani­ma­les. To­dos los ca­ba­llos no se mon­tan de la mis­ma ma­ne­ra: no es lo mis­mo sal­tar con un ani­mal eléc­tri­co que con otro de un tem­pe­ra­men­to más tran­qui­lo.

— ¿ Qué eva­lúas a la ho­ra de com­prar un ejem­plar?

De­pen­dien­do de la edad, se eva­lúan di­fe­ren­tes as­pec­tos. En un po­tri­llo, por ejem­plo, se mira la con­for­ma­ción y la ge­né­ti­ca, pe­ro, a me­di­da que avan­za la edad, ya em­pie­zas a ana­li­zar las cua­li­da­des pa­ra el sal­to: que ten­ga fuer­za, que sea lo su­fi­cien­te­men­te cui­da­do­so co­mo pa­ra no to­car las va­llas, que ten­ga reac­ción rá­pi­da y una bue­na ca­be­za.

— ¿Qué im­por­tan­cia tie­ne el li­na­je?

De­fi­ni­ti­va­men­te pe­sa. Creo que la ca­li­dad del pa­pá es im­por­tan­te pe­ro, so­bre to­do, eva­luar la lí­nea ma­ter­na, por­que es con ella con quien con­vi­ve los pri­me­ros me­ses, y eso in­flu­ye en la for­ma­ción de su tem­pe­ra­men­to

— ¿ Có­mo te pre­pa­ras pa­ra la com­pe­ten­cia de Río?

Es­toy muy mo­ti­va­do. Es­ta se­ma­na via­jo a Wellington pa­ra com­pe­tir con una se­rie de ca­ba­llos que re­cién em­pie­zan a sal­tar las prue­bas más im­por­tan­tes. La idea es que ga­nen ex­pe­rien­cia y los pue­da co­no­cer un po­co más. En enero, ten­go otro con­cur­so en Áms­ter­dam y, en mar­zo, Palm Beach. Y, bueno, ten­go seis me­ses pa­ra con­se­guir la cla­si­fi­ca­ción de Ca­zell. Es de lo­cos, pe­ro me gus­ta. Y no es­ta­mos improvisando.

“ACÁ NO SO­MOS SO­LO EL CA­BA­LLO Y YO: DE­TRÁS HAY TO­DO un EQUI­PO DE EN­TRE­NA­DO­RES,VE­TE­RI­NA­RIOS, CUI­DA­DO­RES Y HE­RRE­ROS. NO ES­TA­MOS IMPROVISANDO”.

alonso Val­dez

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