Paula Men­do­za

Cosas Moda - - Índice - Tex­to Ur­su­la Cas­trat fo­to­gra­fía Ana Lorenzana

Jo­ya de ex­por­ta­ción

Jo­ya de ex­por­ta­ción — La re­co­no­ci­da DI­SE­ÑA­DO­RA DE JO­YAS CO­LOM­BIA­NA confiesa ha­ber apren­di­do en nues­tro país más a fon­do las téc­ni­cas an­ces­tra­les de la jo­ye­ría co­mo la fi­li­gra­na. Pla­nea abrir fran­qui­cias en La­ti­noa­mé­ri­ca en los pró­xi­mos años, y ya ha tra­ba­ja­do con íco­nos de la mo­da co­mo BE­YON­CÉ. Sin em­bar­go, con­si­de­ra que to­da­vía le fal­ta mu­cho ca­mino por re­co­rrer.

La his­to­ria de la di­se­ña­do­ra fue­ra de Co­lom­bia em­pe­za­ría en un via­je a Bos­ton, don­de el due­ño de una ga­le­ría que­dó fas­ci­na­do con un co­llar de ta­gua que lle­va­ba pues­to Paula. “Sin to­da­vía ser­lo, di­je que era di­se­ña­do­ra de jo­yas”. El ga­le­ris­ta, apar­te de com­prar el co­llar que ella usa­ba, le en­car­gó más. Esa se­ría su pri­me­ra ven­ta in­ter­na­cio­nal.

—Em­pe­zas­te ha­ce mas de diez años en el mun­do de la jo­ye­ría en Co­lom­bia, pe­ro vi­nis­te al Pe­rú a apren­der más so­bre las téc­ni­cas. ¿Có­mo fue esa ex­pe­rien­cia?

—¡In­creí­ble! Pe­rú es uno de mis paí­ses fa­vo­ri­tos. Fue un gran apren­di­za­je; creo que las téc­ni­cas que se uti­li­zan en el Pe­rú en fi­li­gra­na son mu­cho más an­ti­guas que las que uti­li­za­mos en Co­lom­bia, y, por en­de, creo que las ha­cen más es­pe­cia­les.

—¿En dónde apren­dis­te y cuán­to tiem­po que­das­te?

—Es­tu­ve tra­ba­jan­do con ar­te­sa­nos en Li­ma y Are­qui­pa, que me hi­cie­ron sen­tir co­mo en ca­sa du­ran­te un mes que es­tu­ve en el Pe­rú.

—¿Qué re­cuer­dos te lle­vas­te de nues­tro país?

—La ama­bi­li­dad de to­do el mun­do; la co­mi­da, ob­via­men­te; las ar­te­sa­nías, y uno de los re­cuer­dos más her­mo­sos, que es el ha­ber es­ta­do en Ma­chu Pic­chu.

—¿Pen­sas­te al­gu­na vez lle­gar don­de es­tás aho­ra, co­mo una de las mar­cas la­ti­noa­me­ri­ca­nas de jo­yas más pres­ti­gio­sas a ni­vel in­ter­na­cio­nal?

—Pues fue al­go que siem­pre qui­se pe­ro, aho­ra que tú lo men­cio­nas, co­mo que no creo que sea así: siento que aún me fal­ta mu­cho ca­mino por re­co­rrer.

—Tus pie­zas es­tán a la ven­ta en Isi­dra, la pri­me­ra con­cept sto­re del país. ¿Có­mo fue que lle­ga­ron ahí? —Ten­go va­rias ami­gas en Co­lom­bia que me ha­bla­ron de la tien­da, y una de ellas me con­tac­tó con una de las due­ñas y ahí co­men­za­mos a ha­blar pa­ra po­der te­ner la co­lec­ción allá.

—¿Có­mo ves al clien­te la­ti­noa­me­ri­cano en com­pa­ra­ción con el clien­te es­ta­dou­ni­den­se?

—El la­ti­noa­me­ri­cano creo que es más gas­ta­dor. A la mujer la­ti­na le gus­ta siem­pre es­tar su­per­lin­da y bien arre­gla­da. te —Tus jo­yas sa­lie­ron en el vi­deo “XO” de Be­yon­cé. ¿Con qué otras per­so­na­li­da­des in­flu­yen­tes de la mo­da has tra­ba­ja­do?

—Ca­ro­li­ne Is­sa, Ka­te Fo­ley, Lean­dra Me­di­ne y Na­ta­lie Joos son al­gu­nas. —¿Em­pren­der un ne­go­cio en Es­ta­dos Uni­dos sien­do la­ti­na fue muy di­fí­cil?

—Sí es di­fí­cil. Creo que, si no cre­cis­te en una ciu­dad co­mo Nue­va York y lle­gas a que­rer ha­cer­te un ca­mino, te to­ca ser fuer­te y sa­ber que te van a ce­rrar mu­chas puer­tas, pe­ro hay que se­guir to­cán­do­las. Se­gu­ro un día te las abren si ven que si­gues in­sis­tien­do. An­tes de ve­nir­me pa­ra acá, te­nía un show­room chi­qui­to en Bo­go­tá, pe­ro era una mar­ca muy pe­que­ña y te­nía po­qui­tas clien­tas que ca­si siem­pre eran ami­gas o ami­gas de mis ami­gas, y así fue co­mo em­pe­cé a ha­cer­me un nom­bre en Co­lom­bia. —Tus co­lec­cio­nes han es­ta­do ins­pi­ra­das en el es­cul­tor Ale­xan­der Cal­der y en el Pa­la­cio Real de Aranjuez. En esta úl­ti­ma men­cio­nas­te que es­ta­ba más en­fo­ca­da en la ar­qui­tec­tu­ra y en el ar­te, es­pe­cí­fi­ca­men­te en Ber­lín, don­de en­con­tras­te una mez­cla muy par­ti­cu­lar de am­bas.

—Pues sí, to­do co­men­zó en Ber­lín, es­pe­cial­men­te con uno de los edi­fi­cios del con­gre­so, el Reichs­tag; pe­ro fue cuan­do vi por pri­me­ra vez el ho­tel de Pie­rre Car­din en Can­nes, el Pa­lais Bu­lles, que to­do co­bró más sen­ti­do. Me pa­re­cía que las for­mas rec­tas y mas­cu­li­nas de una ciu­dad co­mo Ber­lín iban per­fec­tas con las for­mas más fe­me­ni­nas y re­don­das de es­te ho­tel.

—¿Cuál crees que ha si­do el se­cre­to de tu éxi­to? —Yo creo que es el siem­pre es­tar in­no­van­do y crean­do co­sas nue­vas.

—¿Cuá­les son los pla­nes de cre­ci­mien­to de la em­pre­sa en los pró­xi­mos años?

—Me gustaría co­men­zar a abrir fran­qui­cias en La­ti­noa­mé­ri­ca.

—¿Con qué otra es­tre­lla te gustaría tra­ba­jar? —Me en­can­ta­ría po­der vol­ver a tra­ba­jar con Be­yon­cé. Y ama­ría ver a So­fia Cop­po­la con mis jo­yas.

de iz­quier­da a de­re­cha: cc cream de Eu­ce­rin, se­rum fa­cial pearls de Ni­vea, blur per­fec­cio­na­dor ins­tan­tá­neo de Na­tu­ra, acon­di­cio­na­dor de Li­ving Proof, acon­di­cio­na­dor de Da­vi­nes, des­ma­qui­lla­dor de Neu­tro­ge­na, to­ni­fi­can­te hi­dra­tan­te de Der­ma­lo­gi­ca y con­torno de ojos de Neu­tro­ge­na. de iz­quier­da a de­re­cha: set se som­bras de Ési­ka, gloss de Re­vlon, set de som­bras de Es­tée Lau­der, es­mal­te, de­li­nea­dor lí­qui­do y som­bras de MAC, es­mal­te de OPI, lá­piz la­bial de Ési­ka, gloss y re­lle­na­dor de ce­jas de Es­tée Lau­der

per­fu­mes, de iz­quier­da a de­re­cha: l’ex­ta­se de Ni­na Ric­ci, l’ima­ge ra­diant de Ési­ka, olym­péa de Pa­co Ra­ban­ne, ck2 de Cal­vin Klein y de­ca­den­ce de Marc Ja­cobs. de iz­quier­da a de­re­cha: ja­bón de Neu­tro­ge­na, lá­piz la­bial de Ési­ka, ba­se de ca­ra y cuer­po de MAC, ri­mel de Es­tée Lau­der, pol­vos y co­rrec­tor de MAC, y set de som­bras de Ési­ka.

a la iz­quier­da: jo­yas de su úl­ti­ma co­lec­ción.

Lean­dra Me­di­ne con una gar­gan­ti­lla de Paula Men­do­za.

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