POR LOS CA­MI­NOS DEL SE­ÑOR

Diario Expreso (Peru) - - Opinión - PA­DRE PA­BLO LARRÁN

Ho­la…

“SI YO NO PERECÍ EN EL ERROR, FUE DE­BI­DO A LAS LÁ­GRI­MAS CO­TI­DIA­NAS Y LLE­NAS DE FE DE MI MA­DRE”. El tex­to que aca­bas de leer es una fra­se es­cri­ta por San Agus­tín, quien ha­ce 1,500 años vi­vió una ex­pe­rien­cia de vi­da que a mí, co­mo sa­cer­do­te agus­tino, me ha ayu­da­do a vi­vir mi fe en Cris­to. No so­lo mi ex­pe­rien­cia de fe es ilu­mi­na­da por la vi­da de es­te hom­bre, sino que co­mo edu­ca­dor agus­tino en el Co­le­gio de Nues­tra Se­ño­ra del Con­sue­lo es pa­ra mí y pa­ra to­dos los agus­ti­nos una fuente inago­ta­ble de sa­bi­du­ría, por eso bus­co tras­mi­tir es­ta ri­que­za edu­ca­ti­va en aque­llos jó­ve­nes que pa­san por las au­las con­sue­loa­gus­ti­nia­nas. San Agus­tín es­cri­bió mu­chos li­bros, qui­zás el más re­co­no­ci­do por la hu­ma­ni­dad es aquel que re­pa­sa su vi­da y que co­no­ce­mos con el nom­bre de CON­FE­SIO­NES. Cier­ta­men­te es­te li­bro mar­ca una pau­ta ca­si inal­can­za­ble, pa­ra en­ten­der el se­cre­to hu­mano des­de un al­ma que se abre en ple­ni­tud, pa­ra en­se­ñar­nos el ca­mino que re­co­rrió has­ta lle­gar a la San­ti­dad. Pe­ro Agus­tín fue y es un gran edu­ca­dor y la pe­da­go­gía agus­ti­nia­na hoy en día mar­ca la di­fe­ren­cia. Son mu­chos los ele­men­tos que la con­for­man, pe­ro en nues­tra con­ver­sa­ción de hoy te con­ta­ré, co­mo pri­me­ra “pin­ce­la­da del cua­dro”, que de ni­ño vi­vió una con­fron­ta­ción en­tre la vi­da de su pa­dre, un hom­bre li­ber­tino y na­da fiel a su mu­jer San­ta Mó­ni­ca y la vi­da de su ma­dre, una mu­jer ín­te­gra que su­po per­se­ve­rar en la tem­pes­tad has­ta que tan­to su es­po­so Pa­tri­cio co­mo su hi­jo Agus­tín, na­ves per­di­das en el océano, lle­ga­ron a buen puer­to gra­cias a ella. La vi­da de Agus­tín fue aza­ro­sa so­bre to­do en sus años de jo­ven, pro­ba­ble­men­te por­que co­pió la ten­den­cia de su pa­dre. Sin em­bar­go, un día su co­ra­zón ben­de­ci­do por el amor de su ma­dre ex­plo­sio­nó has­ta al­can­zar lo que hoy en día la hu­ma­ni­dad re­co­no­ce de es­te hom­bre: EL MÁS SAN­TO DE LOS SA­BIOS Y EL MÁS SA­BIO DE LOS SANTOS. La fa­mi­lia es la pri­me­ra es­cue­la edu­ca­do­ra y el ni­ño se edu­ca en pro­por­ción al amor es­ti­mu­la­dor, va­lo­ra­ti­vo y pro­tec­tor que le en­vuel­ve, y que­da gra­ve­men­te vul­ne­ra­do cuan­do le to­ca res­pi­rar un am­bien­te gé­li­do o tor­men­to­so. Es­te te­ma me apa­sio­na, por eso cual­quier otro do­min­go nos vol­ve­re­mos a en­con­trar pa­ra ha­blar de ello. Gra­cias por lle­gar has­ta aquí. Has­ta la pró­xi­ma se­ma­na. ¡Que Dios nos ben­di­ga!

Newspapers in Spanish

Newspapers from Peru

© PressReader. All rights reserved.