La Re­la­ción Aho­rro In­ver­sión

Sin aho­rro no ha­brá in­ver­sión.

Diario Expreso (Peru) - - Opinión - JOR­GE BA­CA CAMPODÓNICO

E n una eco­no­mía, sal­vo des­equi­li­brios tem­po­ra­les de­bi­dos a los me­ca­nis­mos del sis­te­ma fi­nan­cie­ro, de­be exis­tir un equi­li­brio en­tre el aho­rro y la in­ver­sión. Si no cre­ce el aho­rro no cre­ce­rá la in­ver­sión. Sin una ma­yor in­ver­sión no ha­brá cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co. Aho­rro es el ac­to por el cual se sa­cri­fi­ca par­te del con­su­mo en el pre­sen­te, pa­ra po­der in­ver­tir y pro­du­cir más y así po­der con­su­mir más en el fu­tu­ro. En su pro­yec­to de ley de pre­su­pues­to pre­sen­ta­do al Con­gre­so, el Go­bierno una vez más, a cos­ta de sa­cri­fi­car el aho­rro pú­bli­co, in­sis­te en ele­var su gas­to co­mo me­dio pa­ra in­cen­ti­var la in­ver­sión pri­va­da (me­di­da con­tra­cí­cli­ca). Des­de el go­bierno de Hu­ma­la ve­ni­mos apli­can­do me­di­das con­tra­cí­cli­cas con la es­pe­ran­za de reac­ti­var la eco­no­mía. En el pro­ce­so, he­mos ele­va­do el gas­to pú­bli­co a ni­ve­les nun­ca vis­tos en la his­to­ria re­cien­te. Al mis­mo tiem­po, he­mos lle­va­do la pre­sión tri­bu­ta­ria a sus ni­ve­les más ba­jos des­de la épo­ca del pri­mer go­bierno de Alan Gar­cía. Es­to nos ha lle­va­do a dis­mi­nuir el aho­rro pú­bli­co y a re­gis­trar dé­fi­cits fis­ca­les cre­cien­tes que se vie­nen tra­du­cien­do en in­cre­men­tos de la deu­da pú­bli­ca que ya se apro­xi­ma al te­mi­do 30 % del PBI, que po­ne en ries­go el gra­do de in­ver­sión que con mu­cho es­fuer­zo se ha lo­gra­do con las em­pre­sas ca­li­fi­ca­do­ras de ries­go país. En esta en­tre­ga ana­li­za­mos la fal­ta de in­ver­sión pri­va­da des­de la óp­ti­ca del aho­rro to­tal del país. Ana­li­zan­do la evo­lu­ción de los com­po­nen­tes del aho­rro to­tal po­de­mos iden­ti­fi­car las cau­sas de la fal­ta de in­ver­sión. Mu­chas ve­ces la fal­ta de un diag­nós­ti­co co­rrec­to pue­de lle­var a la adop­ción de po­lí­ti­cas fis­ca­les con­tra­pro­du­cen­tes. En el Grá­fi­co 1 se pre­sen­ta la evo­lu­ción del aho­rro to­tal del país pa­ra el pe­rio­do 1992 – 2017. Ob­ser­va­mos que los pe­rio­dos de cre­ci­mien­to del aho­rro to­tal co­rres­pon­den a los pe­rio­dos de cre­ci­mien­to del PBI. De igual ma­ne­ra los pe­rio­dos de re­duc­ción del aho­rro co­rres­pon­den a pe­rio­dos de des­ace­le­ra­ción del cre­ci­mien­to del PBI. Las épo­cas de ma­yor cre­ci­mien­to de la eco­no­mía con Fu­ji­mo­ri y Alan Gar­cía co­rres­pon­den a los pe­rio­dos de ma­yor cre­ci­mien­to del aho­rro. En am­bos ca­sos, el cre­ci­mien­to del aho­rro so­lo se vio in­te­rrum­pi­do tem­po­ral­men­te por la cri­sis de 1998 (cri­sis de la deu­da ru­sa) y por la cri­sis fi­nan­cie­ra mun­dial de 2008. El pe­rio­do de las ad­mi­nis­tra­cio­nes de Pa­nia­gua y Toledo co­rres­pon­de a una eta­pa de muy ba­jo aho­rro que se tra­du­jo en ta­sas de cre­ci­mien­to del PBI mo­des­tas. So­lo al fi­nal del pe­rio­do de Toledo se lo­gra­ron ta­sas al­tas de cre­ci­mien­to del PBI gra­cias a la ma­du­ra­ción de los pro­yec­tos mi­ne­ros rea­li­za­dos du­ran­te el pe­rio­do de Fu­ji­mo­ri y a la sig­ni­fi­ca­ti­va ele­va­ción de los pre­cios de los mi­ne­ra­les que más que com­pen­sa­ron la fal­ta de aho­rro en nues­tra eco­no­mía. Du­ran­te el pe­rio­do de Hu­ma­la y en lo que va de es­te go­bierno se ini­ció una caí­da sos­te­ni­da del aho­rro que se ha tra­du­ci­do en ta­sas me­dio­cres de cre­ci­mien­to del PBI. Esta ten­den­cia de­cre­cien­te del aho­rro ha con­ti­nua­do has­ta el se­gun­do tri­mes­tre de 2017 y no da señales de me­jo­rar en lo que res­ta del año. ¿A qué se de­be esta caí­da sos­te­ni­da en los ni­ve­les de aho­rro? La res­pues­ta la po­de­mos en­con­trar ana­li­zan­do la evo­lu­ción de los com­po­nen­tes del aho­rro to­tal. El aho­rro to­tal de una eco­no­mía es­tá cons­ti­tui­do por tres com­po­nen­tes: (i) aho­rro pri­va­do; (ii) aho­rro pú­bli­co; y (iii) aho­rro ex­terno. El aho­rro pri­va­do es el que rea­li­zan las per­so­nas y las em­pre­sas. El aho­rro pú­bli­co es el que rea­li­za el go­bierno. El aho­rro ex­terno es el que pro­vie­ne de las em­pre­sas y per­so­nas no re­si­den­tes en el país. En el Grá­fi­co 2 se pre­sen­tan las evo­lu­cio­nes de es­tos tres com­po­nen­tes pa­ra el pe­rio­do 1992 – 2017. Ob­ser­va­mos que mien­tras el aho­rro pri­va­do vie­ne re­gis­tran­do una ele­va­ción por en­ci­ma de su pro­me­dio his­tó­ri­co de 16 % del PBI, los aho­rros pú­bli­co y ex­terno se han ve­ni­do re­du­cien­do sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te en los úl­ti­mos años. El aho­rro pri­va­do di­fí­cil­men­te con­ti­nua­rá cre­cien­do en el fu­tu­ro pró­xi­mo. El aho­rro pri­va­do es­tá re­la­cio­na­do con los ni­ve­les de apor­tes al sis­te­ma de pen­sio­nes y las CTS. La crea­ción del sis­te­ma de las AFP ele­vó el ni­vel del aho­rro pri­va­do. No se avi­zo­ran cam­bios en es­tos re­gí­me­nes, por lo que el aho­rro pri­va­do de­be ten­der a su pro­me­dio his­tó­ri­co de 16 % del PBI en los pró­xi­mos años. El aho­rro ex­terno de­be con­ti­nuar ca­yen­do an­te la au­sen­cia de nue­vos pro­yec­tos de in­ver­sión mi­ne­ra sig­ni­fi­ca­ti­vos. Lo más preo­cu­pan­te es la evo­lu­ción del aho­rro pú­bli­co. A fi­nes del 2012, el aho­rro pú­bli­co re­pre­sen­ta­ba 8 % del PBI. En lo que va del 2017, el aho­rro pú­bli­co es­tá por de­ba­jo del 2 % del PBI sin señales de cam­biar de ten­den­cia. ¿Por qué ha caí­do tan­to el aho­rro pú­bli­co? El aho­rro pú­bli­co se de­fi­ne co­mo la di­fe­ren­cia en­tre los in­gre­sos co­rrien­tes del Go­bierno (tri­bu­ta­rios y no tri­bu­ta­rios) y sus gas­tos co­rrien­tes (re­mu­ne­ra­cio­nes y bie­nes y ser­vi­cios). Los in­gre­sos por im­pues­tos no pa­ran de caer y los gas­tos co­rrien­tes no de­jan de su­bir. Eso es lo que ex­pli­ca por qué el aho­rro pú­bli­co se ha re­du­ci­do en los úl­ti­mos años. ¿Có­mo quie­re el Go­bierno au­men­tar la in­ver­sión pú­bli­ca si ca­da año aho­rra me­nos? Si bien el aho­rro to­tal de una eco­no­mía es igual a la in­ver­sión to­tal, no ne­ce­sa­ria­men­te el aho­rro pú­bli­co es igual a la in­ver­sión pú­bli­ca. En esta si­tua­ción, si el Go­bierno de­ci­de ele­var su in­ver­sión por en­ci­ma de su aho­rro, lo ha­rá a cos­tas de re­du­cir la in­ver­sión pri­va­da. A es­te efec­to se le lla­ma “crow­ding out”. El Go­bierno pue­de dis­mi­nuir es­te impacto uti­li­zan­do su Fon­do de Es­ta­bi­li­za­ción Fis­cal o to­man­do deu­da en el ex­te­rior, pe­ro es­tas son me­di­das di­la­to­rias, y no so­lu­cio­nes per­ma­nen­tes. El Go­bierno, en su pro­yec­to de pre­su­pues­to pa­ra 2018, no plan­tea ele­var el aho­rro pú­bli­co pa­ra in­ver­tir más. Lo que plan­tea es ele­var la in­ver­sión pú­bli­ca por­que su­po­ne que esta ele­va­ción au­men­ta­rá la in­ver­sión pri­va­da. Es­to es más un de­seo que una jus­ti­fi­ca­ción eco­nó­mi­ca. Ha­bría que re­cor­dar­le al Go­bierno de que “del mis­mo cue­ro sa­len las co­rreas”. Si la po­lí­ti­ca con­tra­cí­cli­ca no es la so­lu­ción, ¿qué ha­cer en­ton­ces? La so­lu­ción se en­cuen­tra en ha­cer una reforma fis­cal in­te­gral que au­men­te el aho­rro to­tal del país. Pa­ra in­cre­men­tar el aho­rro pri­va­do se ne­ce­si­ta una reforma del sis­te­ma de pen­sio­nes y del sis­te­ma de sa­lud. Pa­ra in­cre­men­tar el aho­rro pú­bli­co se ne­ce­si­ta una reforma tri­bu­ta­ria in­te­gral y una con­so­li­da­ción del apa­ra­to es­ta­tal. Pa­ra in­cre­men­tar el aho­rro ex­terno, se ne­ce­si­ta fle­xi­bi­li­zar el mer­ca­do laboral y eli­mi­nar las tra­bas bu­ro­crá­ti­cas que ele­van el cos­to de los fac­to­res pa­ra la in­ver­sión.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Peru

© PressReader. All rights reserved.