Hon­ras al hi­pis­mo puer­to­ri­que­ño

Primera Hora - - TUS NOTICIAS - PE­DRO MU­ÑIZ PRO­DUC­TOR DE EVEN­TOS Y LIBRETISTA

Que­ri­do Tommy:

Ra­fo y yo nos fui­mos a ver el Ken­tucky Derby pues uno de los más ad­mi­ra­dos por ti, Johnny Ve­láz­quez, mon­ta­ba un pu­ra­san­gre con opor­tu­ni­dad de vic­to­ria. ¿Sa­bes qué? ¡Ga­nó la ca­rre­ra!

Pe­ro tú co­no­ces bien a los personajes de es­ta his­to­ria; el pue­blo de Puer­to Ri­co qui­zás no. El agen­te de Johnny es “Ju­nior” Cor­de­ro, Angel To­más Cor­de­ro. Pro­ba­ble­men­te el más gran­de atle­ta que ha da­do Puer­to Ri­co. No sa­ben que has­ta hay can­cio­nes que fue­ron es­cri­tas pa­ra re­sal­tar sus eje­cu­to­rias “allá por el nor­te”.

“Ju­nior” fue cam­peón mun­dial del hi­pis­mo en va­rios años. Es­tá con­si­de­ra­do co­mo uno de los me­jo­res cin­co ji­ne­tes de la his­to­ria. Pe­ro créan­me que no ha si­do fá­cil.

Ju­nior es chi­qui­to, ne­gro, de ex­trac­ción muy hu­mil­de, no sa­bía ni piz­ca de in­glés cuan­do llegó con sus bol­si­llos va­cíos y tam­po­co es muy gua­po que di­ga­mos. Es­ta­ble­ció ré­cords a gra­nel y man­tie­ne uno que por lo me­nos pa­sa­rán 14 años an­tes de que na­die pue­da rom­per­lo: fue cam­peón de la Me­ca del Hi­pis­mo, Sa­ra­to­ga, 14 años co­rri­dos. Su gran­de­za no só­lo es­tá ata­da a sus proezas atlé­ti­cas. Es más, sus proezas atlé­ti­cas son pe­que­ñas com­pa­ra­das con el co­ra­zón que tie­ne y sus do­nes de gen­te. Siem­pre ha ayu­da­do a to­do el que real­men­te ha ne­ce­si­ta­do de una mano.

Son mu­chos los ji­ne­tes que, cuan­do eran apren­di­ces o co­men­za­ban sus ca­rre­ras, pu­die­ron re­ci­bir con­se­jos y ayu­da de su par­te. Has­ta al­ber­gue en su pro­pio ho­gar re­ci­bie­ron. Es ejem­plo pa­ra mí có­mo tod@s, des­de el ayu­dan­te de cua­dras has­ta el mag­na­te más pu­dien­te, lo sa­lu­dan con un ca­ri­ño res­pe­to y ad­mi­ra­ción no­ta­bles

Lue­go de una vi­da com­ple­ta eso so­lo se lo­gra con res­pe­to mu­tuo, ge­ne­ro­si­dad y so­bre to­do hu­mil­dad.

Sé que tú lo qui­sis­te mu­cho. Nin­gún atle­ta puer­to­rri­que­ño pue­de ad­ju­di­car­se ni es­tar cer­ca de las eje­cu­to­rias de Ju­nior. Bueno, ex­cep­to uno, su pu­pi­lo, ese que ayer se vol­vió a lle­nar de glo­ria fren­te a nues­tros ojos y que nos hi­zo llo­rar de la ale­gría y hen­chir­nos de or­gu­llo pa­trio y de so­li­da­ri­dad.

Johnny ha su­pe­ra­do a Ju­nior en to­dos los ren­glo­nes. Es el ji­ne­te que más di­ne­ro ha ga­na­do en la his­to­ria, miem­bro del Sa­lón de la Fa­ma del Hi­pis­mo (igual que Ju­nior) y lle­va más de 20 años en el to­pe de la cla­si­fi­ca­ción de ji­ne­tes.

Al igual que Ju­nior, ha ga­na­do el Pre­mio Eclip­se y ha li­de­ra­do las es­ta­dís­ti­cas en va­rios años. Co­mo ser hu­mano su­pera a su men­tor, no por­que yo lo di­ga Tommy, y tú lo co­no­cis­te, sino por­que lo di­ce Ju­nior.

He­mos si­do agra­cia­dos en que él y su fa­mi­lia, Leo­na su es­po­sa, y Mi­chael y Le­vi­na, sus hij@s, nos tra­ten y nos dis­tin­gan co­mo fa­mi­lia.

En el Ken­tucky Derby, Ju­nior lo mi­ra­ba a lo le­jos y nos co­men­ta­ba so­bre el gran co­ra­zón, de­di­ca­ción al tra­ba­jo y a su fa­mi­lia, su ge­ne­ro­si­dad que no pre­go­na, su res­pon­sa­bi­li­dad so­cial, sus do­tes de lí­der del gre­mio que re­pre­sen­ta y tan­tas otras co­sas.

Se­gún ha­bla­ba so­bre su ca­si hi­jo sus ojos y los nues­tros se lle­na­ron de lá­gri­mas. En Puer­to Ri­co, la gen­te no co­no­ce la his­to­ria de es­tos dos gi­gan­tes de la vi­da. Pe­ro tú sí, Tommy. Pen­san­do en ti fui­mos a com­par­tir con es­tos ex­tra­or­di­na­rios se­res hu­ma­nos y fí­ja­te, nos re­ga­ló una fina eje­cu­to­ria de sus ha­bi­li­da­des que lo lle­va­ron al triun­fo.

Ha ha­bi­do otros, pe­ro nin­guno tan gran­de co­mo es­te par.

Puer­to Ri­co es­tá en deu­da con ellos. Tú, Ra­fo y yo lo sa­be­mos.

RA­FO MU­ÑIZ PE­DRO MU­ÑIZ JU­NIOR COR­DE­RO

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