Ca­me­ron Diaz.

UNA JUBILADA DE LU­JO A LOS 46 AÑOS

ABC - Codigo Unico - - SUMARIO - Por J u a n Vi l á

En mar­zo sor­pren­dió a to­dos al con­fir­mar que se ha­bía re­ti­ra­do del ci­ne y jus­to aho­ra se cum­plen 20 años del es­treno de su pe­lí­cu­la más tron­chan­te, ‘Al­go pa­sa con Mary’. Dos fe­chas que nos sir­ven pa­ra re­cor­dar­la, a la es­pe­ra de que al­gún día decida vol­ver.

MÁS QUE UNA PE­LÍ­CU­LA

fue ca­si un sui­ci­dio. Pe­ro un sui­ci­dio, eso sí, fes­ti­vo. Los her­ma­nos Fa­rrelly ve­nían del gran fra­ca­so de su se­gun­da cin­ta, Va­ya par

de idio­tas, y de­ci­die­ron po­ner to­da la car­ne en el asa­dor por si ya no les de­ja­ban ro­dar en Holly­wood nun­ca más. En Al­go pa­sa con

Mary in­clu­ye­ron des­de los chis­tes ab­sur­dos que no les ad­mi­tie­ron cuan­do tra­ba­ja­ron co­mo guio­nis­tas en Sein­field, has­ta las anéc­do­tas fa­mi­lia­res más dis­pa­ra­ta­das, co­mo la fa­mo­sí­si­ma es­ce­na en la que Ben Sti­ller su­fre un ac­ci­den­te al su­bir­se la cre­ma­lle­ra del pan­ta­lón y que, se­gún cuen­tan, es­tá ba­sa­da en un his­to­ria si­mi­lar que ocu­rrió en una fies­ta or­ga­ni­za­da en su ca­sa.

Tu­vie­ron tam­bién muy cla­ro que la pro­ta­go­nis­ta, esa Mary de la que ha­bla el tí­tu­lo, iba a ser Ca­me­ron Diaz. Ella en­ca­be­za­ría el re­par­to, su imagen se con­ver­ti­ría en el gran re­cla­mo del car­tel y su per­so­na­je se­ría ca­si el úni­co que se sal­va en­tre to­da esa cor­te de desechos hu­ma­nos que la pretenden: un aco­sa­dor por el que tu­vo que cam­biar de ape­lli­do, dos men­ti­ro­sos ca­pa­ces de cual­quier co­sa con tal de se­du­cir­la y un es­cri­tor de­ma­sia­do dé­bil, o de­ma­sia­do tor­pe, y que siem­pre aca­ba hu­mi­lla­do por to­dos. Fren­te a ellos, Mary era in­te­li­gen­te, ge­ne­ro­sa, gua­pí­si­ma, con un gran sen­ti­do del hu­mor, tra­ba­ja­ba co­mo ci­ru­ja­na y en­ci­ma le gus­ta­ba el béis­bol, y los hom­bres que co­mían pe­rri­tos ca­lien­tes y be­bían cer­ve­za. ¿Se pue­de pe­dir más?

«Cre­cí con un mon­tón de chi­cos. Pro­ba­ble­men­te ten­go mu­cha tes­tos­te­ro­na pa­ra ser mu­jer», di­jo en cier­ta oca­sión Ca­me­ron Diaz y al­go de esa sen­si­bi­li­dad mas­cu­li­na, o qui­zá ca­ma­ra­de­ría, de­bió trans­mi­tir a su per­so­na­je. Has­ta in­vo­lu­cró a su pa­dre en la pe­lí­cu­la. Un día fue a vi­si­tar­la mien­tras ro­da­ba y aca­bó ha­cien­do un cameo co­mo pre­si­dia­rio bar­bu­do.

So­lo la icó­ni­ca es­ce­na del ‘fi­ja­dor’ de pe­lo le cau­só pro­ble­mas a la ac­triz, se­gún con­tó Mi­chael Fa­rrelly: «Le preo­cu­pa­ba que le die­ra as­co al pú­bli­co. Ella nos di­jo: ‘si no fun­cio­na, arrui­na­rá la pe­lí­cu­la y arrui­na­rá mi ca­rre­ra’, así que ro­da­mos otra ver­sión. Pe­ro en las pro­yec­cio­nes de prue­ba que hi­ci­mos la gen­te no po­día pa­rar de reír, li­te­ral­men­te se caían de la butaca».

La cin­ta, en efec­to, fun­cio­nó. El hu­mor es­tú­pi­do y es­ca­to­ló­gi­co de los Fa­rrelly –am­bos ad­je­ti­vos en es­te ca­so pretenden ser un elo­gio– mar­có una épo­ca. La cin­ta se es­tre­nó en Es­ta­dos Uni­dos el 15 de ju­lio

de 1998, cos­tó unos 23 mi­llo­nes de dó­la­res y re­cau­dó en to­do el mun­do más de 360. El Ame­ri­can Film Institute la in­clu­ye en el pues­to 27 de su lis­ta con las 100 pe­lí­cu­las mas di­ver­ti­das de la his­to­ria y lo me­jor es que, al ver­la 20 años des­pués, si­gue re­sul­tan­do im­po­si­ble no reír­se.

Al­go pa­sa con Mary sir­vió tam­bién pa­ra lan­zar de­fi­ni­ti­va­men­te la ca­rre­ra de Ca­me­ron Diaz, una ca­li­for­nia­na que a los 16 em­pe­zó a via­jar por to­do el mun­do co­mo mo­de­lo de la agen­cia Eli­te y que con 21, y sin nin­gu­na for­ma­ción co­mo ac­triz, ate­rri­zó en el pla­tó de

La más­ca­ra. Cua­tro años des­pués, y gra­cias a la cin­ta de los Fa­rrelly, se con­vir­tió de ver­dad en una estrella y con­si­guió la pri­me­ra de sus cua­tro no­mi­na­cio­nes a los Glo­bos de Oro. Las otras fue­ron por Có­mo ser John Mal­ko­vich,

Va­ni­lla Sky y Gangs of New York. Es­ta úl­ti­ma pe­lí­cu­la de Mar­tin Scor­se­se su­pu­so, se­gún ella mis­ma ha de­cla­ra­do, el pun­to ál­gi­do de su ca­rre­ra. Aun­que su­po­ne­mos que se re­fe­ría a la cues­tión ar­tís­ti­ca por­que en lo que res­pec­ta al di­ne­ro aún ten­dría que es­pe­rar un año más, has­ta 2003, y a Los án­ge­les de

Char­lie: Al lí­mi­te. Fue en­ton­ces cuan­do ba­tió el ré­cord y se con­vir­tió en la se­gun­da mu­jer, des­pués de Ju­lia Roberts, que fac­tu­ra­ba más

«LOS AC­TO­RES NO SON ES­TRE­LLAS, NO ES­TÁN EN EL CIE­LO. ES­TÁN EN LA TIE­RRA CO­MO TO­DOS»

de 20 mi­llo­nes de dó­la­res por una pe­lí­cu­la.

Cuan­do con­si­guió su estrella en el Pa­seo de la Fa­ma de Holly­wood vol­vió a de­mos­trar su sen­ti­do del hu­mor y de­cla­ró: «Se­rá muy chu­lo es­tar ba­jo los pies de la gen­te. Así com­pren­de­rán que los ac­to­res no son es­tre­llas, no es­tán en el cie­lo, es­tán en la tie­rra co­mo to­dos». Fue, más o me­nos, la mis­ma épo­ca en la que ba­tió un nue­vo ré­cord y pa­só a ser la ac­triz más ta­qui­lle­ra de la his­to­ria –la des­ban­có lue­go Scar­lett Johans­son–. Aun­que ella ya era cons­cien­te de que las co­sas es­ta­ban cam­bian­do. «No voy a te­ner 25 años nun­ca más y tam­po­co que­rría. Ni si­quie­ra vol­ve­ría a los 30. Ese via­je ya lo he he­cho y no quie­ro re­pe­tir­lo. Lo que de ver­dad me ape­te­ce es mi­rar ha­cia el fu­tu­ro».

EN 2014 ES­TRE­NÓ ‘A N N I E ’,

su úl­ti­ma pe­lí­cu­la, y en 2015 se ca­só por pri­me­ra vez a los 42 años con el mú­si­co Ben­ji Mad­den. Te­nía a sus es­pal­das unas cuan­tas re­la­cio­nes co­no­ci­das –Matt Di­llon, Ja­red Le­to, Jus­tin Tim­ber­la­ke– y, so­bre to­do, unas cuan­tas de­cla­ra­cio­nes elo­gian­do el se­xo y re­ne­gan­do del ma­tri­mo­nio.

Tam­bién ha pu­bli­ca­do un par de li­bros. El úl­ti­mo ha­bla­ba de lon­ge­vi­dad, del pa­so del tiem­po y de lo que su­po­ne en­ve­je­cer. «Sa­lir de fies­ta es pa­ra los jó­ve­nes. A mí me en­can­ta dor­mir y me en­can­ta pre­pa­rar­me pa­ra me­ter­me en la ca­ma», di­jo mien­tras lo pro­mo­cio­na­ba. Sol­tó ade­más fra­ses co­mo es­ta: «Vi­vi­mos en una so­cie­dad narcisista que se cen­tra en lo su­per­fi­cial y en lo que ve en el es­pe­jo. Eso es muy pe­li­gro­so. Va­mos a es­tar muy per­di­dos».

El pa­sa­do mes de mar­zo, du­ran­te un en­cuen­tro con las ac­tri­ces de La co­sa más

dul­ce, es­tre­na­da ha­ce 15 años, con­fir­mó que es­ta­ba re­ti­ra­da. Lo hi­zo ca­si por ac­ci­den­te, de la for­ma más na­tu­ral y sin dar­le de­ma­sia­da im­por­tan­cia ni dra­ma­ti­zar. Has­ta de­fi­nió la si­tua­ción co­mo «ge­nial». El 30 de agos­to cum­ple 46 años. sts

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