Hamilton

Ca­da vez que apa­re­ce en la al­fom­bra ro­ja su crea­ti­vi­dad en una co­lec­ción cáp­su­la

ABC - Codigo Unico - - Chicos Listos - POR SER­GIO MU­ÑOZ

y, ade­más, cuen­ta con una men­te crea­ti­va no muy co­mún en su de­por­te, te­nien­do en cuen­ta que pa­ra el co­mún de los mor­ta­les los pi­lo­tos de Fór­mu­la 1 tie­nen al­go de cy­borgs que de­ben apren­der mo­vi­mien­tos re­pe­ti­dos y cal­cu­la­dos al mi­lí­me­tro. Esa par­te crea­ti­va ya la ha vol­ca­do en la mú­si­ca, otra de sus pasiones: el bri­tá­ni­co to­ca el piano y ya ha pro­du­ci­do al­gu­nos te­mas. In­clu­so ha par­ti­ci­pa­do en el hit Pi­pe, de Ch­ris­ti­na Agui­le­ra, con el pseu­dó­ni­mo de XNDA. En más de una oca­sión ha co­men­ta­do que gra­cias a la mú­si­ca se pue­de mos­trar vul­ne­ra­ble y en­se­ñar una par­te de él que ge­ne­ral­men­te no ve­mos. Pe­ro aho­ra, tam­bién, ha mos­tra­do su fa­ce­ta co­mo di­se­ña­dor co­la­bo­ran­do con Tommy Hil­fi­ger en una co­lec­ción cáp­su­la que lle­va su nom­bre, Tomm­yXLe­wis, y que ya es­tá dis­po­ni­ble. Una co­lec­ción lle­na de pren­das ur­ba­nas y con cier­to ai­re bri­tish di­ri­gi­da, se­gún nos cuen­ta, a un pú­bli­co muy di­ver­so.

Hablamos con el pi­lo­to en el cuar­tel ge­ne­ral ro­dan­te que Mer­ce­des des­ple­gó en el pad­dock del cir­cui­to de Mont­me­ló unos días an­tes del Gran Pre­mio de España –que, por cier­to, ga­nó–. Son mu­chas las per­so­nas que com­po­nen su equi­po: siem­pre es­tá ro­dea­do de gen­te, y an­tes de aten­der­nos, el pi­lo­to ha te­ni­do una mul­ti­tu­di­na­ria y se­ria rue­da de pren­sa. Pe­ro pa­ra las dis­tan­cias cor­tas cam­bia el chip y se mues­tra más cer­cano. Qui­zá esa ca­pa­ci­dad de po­der en­fo­car­se en di­ver­sas ta­reas sea el se­cre­to de su éxi­to.

El mun­do que ro­dea a la Fór­mu­la 1 es un po­co lo­co. El es­trés, to­da es­ta gen­te al­re­de­dor de us­ted. ¿Có­mo lo vi­ve? ¿Cuál es su es­ta­do men­tal cuan­do es­tá en el pad­dock o en el cir­cui­to? Es un lu­gar muy es­tre­san­te. Tie­nes que es­tar pre­sen­te pe­ro, al mis­mo tiem­po, au­sen­te. Cuan­do es­tás aquí tie­nes dos tra­ba­jos: de­bes cum­plir con tus com­pro­mi­sos, las fo­tos, los fans... Pe­ro tam­bién tie­nes que te­ner tu men­te pues­ta en la ca­rre­ra, fo­ca­li­zar­la en có­mo pue­des aca­bar el pri­me­ro el do­min­go. Ese equi­li­brio en­tre es­tar pre­sen­te y a la vez au­sen­te es al­go ex­tra­or­di­na­rio. ¿Y có­mo des­co­nec­ta de todo es­to? Con la mo­da y la mú­si­ca. Des­cu­brí ha­ce tiem­po mi amor por la mo­da y ha ido cre­cien­do y cre­cien­do: voy a los des­fi­les mo­da, com­pro mu­cha ro­pa… Y, ade­más, es­tá la mú­si­ca. Son dos co­sas que no me pue­do sa­car de la ca­be­za y que me per­mi­ten es­ca­par de la com­pe­ti­ción. No es sano ser com­pe­ti­ti­vo el no­ven­ta o el cien por cien del tiem­po. Así que cuan­do sa- les de es­te mun­do y en­tras en una ex­pe­rien­cia crea­ti­va es muy es­ti­mu­lan­te. ¿Có­mo se pre­pa­ra men­tal­men­te an­tes de una ca­rre­ra? La con­fian­za lo es todo: la con­fian­za en lo que ha­ces, en que sa­bes lo que vas a ha­cer des­pués de ha­ber­lo prac­ti­ca­do un mi­llón de ve­ces. Todo eso ayu­da. Ade­más, de­bes des­pe­jar tu men­te de co­sas en las que no tie­nes que pen­sar, te­ner cla­ras tus me­tas. To­das esas son co­sas que ha­go du­ran­te el pro­ce­so de cons­truir una ca­rre­ra. Y, des­pués, so­lo hay que re­la­jar­se y di­ver­tir­se. ¿Qué va­lo­res de­be te­ner una mar­ca pa­ra que de­ci­da co­la­bo­rar con ella? Creo que de­be­mos te­ner va­lo­res si­mi­la­res. Di­go es­to, pe­ro no es po­si­ble que ca­da mar­ca ten­ga exac­ta­men­te los mis­mos va­lo­res que tú, por­que ca­da com­pa­ñía tie­ne di­fe­ren­tes for­ta­le­zas, va­lo­res y me­tas. Pa­ra mí la leal­tad es im­por­tan­te, y la fa­mi­lia tam­bién. Mi­ra Tommy, por ejem­plo: cuen­ta con una es­tu­pen­da fa­mi­lia a su al­re­de­dor y su equi­po es ex­ce­len­te. Ade­más, que ten­ga una bue­na y lar­ga historia de­trás es im­por­tan­te. Y, so­bre todo, la fir­me de­ter­mi­na­ción de ga­nar: no me gus­ta tra­ba­jar con gen­te que no quie­re ga­nar. Si tra­ba­jo con gen­te que so­lo quie­re so­bre­vi­vir no nos lle­va­re­mos bien. Yo no quie­ro so­lo exis­tir, quie­ro evo­lu­cio­nar, cre­cer, apren­der, ser desafia­do. Es evi­den­te que es­tá muy in­tere­sa­do en la mo­da y en las ten­den­cias, pe­ro, ¿se con­si­de­ra un icono de es­ti­lo? ¿Se ve así cuan­do se mi­ra al es­pe­jo? Yo no me veo a mí mis­mo un icono, creo que es al­go que so­lo los de­más pue­den de­ci­dir. Có­mo te ves, las co­sas que ha­ces… Mu­cha gen­te juz­ga qué eres o no. ¿Có­mo de­fi­ni­ría su es­ti­lo? Es al­go que me ha lle­va­do mu­cho tiem­po. Mi es­ti­lo ha ido desa­rro­llán­do­se du­ran­te mu­cho tiem­po. Si mi­ro ha­cia atrás y veo las co­sas que me po­nía en 2007 di­go… ¡Dios mío! Nun­ca vol­ve­ré a lle­var al­go co­mo eso. Pe­ro no quie­ro mi­rar atrás des­de la ne­ga­ti­vi­dad. Creo que todo ha for­ma­do par­te de un pro­ce­so, en aque­lla épo­ca es­ta­ba apren­dien­do a ave­ri­guar qué me gus­ta­ba. Aho­ra ca­mino con más con­fian­za en lo que me pongo, ado­ro lo que lle­vo en mi ma­le­ta, sé dón­de bus­car­lo, sé dón­de en­con­trar­lo y sé lo que me gus­ta. ¿Có­mo es su es­ti­lo en el día a día, fue­ra de los fo­cos? Es muy am­plio, muy abier­to. Me gus­tan las pie­zas icó­ni­cas de al­ta cos­tu­ra, las co­sas que du­ran, la bue­na sas­tre­ría. Tam­bién las nue­vas co­sas que es­tá tra­yen­do Tommy, in­clu­so las pren­das vin­ta­ge –aho­ra es­toy lle­van­do co­sas muy vin­ta­ge–, me gus­ta lle­var go­rras. Y me gus­ta es­tar có­mo­do. Mi es­ti­lo es más swaggy que chic. Qui­zá swaggy-chic no es­tá mal. No me gus­ta ir muy for­mal. ¿Qué pren­da nun­ca fal­ta en su ar­ma­rio?

“No es sano ser com­pe­ti­ti­vo el no­ven­ta o el cien por cien del tiem­po. La mo­da y la mú­si­ca me per­mi­ten es­ca­par de esa fa­ce­ta”

No pue­do de­cir so­lo una por­que mi vi­da es muy di­ná­mi­ca. Ca­da día, ca­da se­ma­na, es­toy ha­cien­do al­go di­fe­ren­te, por eso ten­go que lle­var con­mi­go op­cio­nes muy di­ver­sas. Dé­ja­me re­cor­dar, por ejem­plo, có­mo fue la se­ma­na pa­sa­da. Fui a Lon­dres a un des­fi­le, lue­go a un even­to con pa­tro­ci­na­do­res del equi­po, a una ga­le­ría de ar­te, des­pués via­jé a Nue­va York a ha­cer una rue­da de pren­sa, des­pués re­gre­sé a Lon­dres, me fui a Bar­ce­lo­na, a Mó­na­co, a la ga­la de AmFar… To­das son co­sas di­fe­ren­tes y ten­go que lle­var mu­chas co­sas di­fe­ren­tes en una ma­le­ta. Pe­ro nun­ca fa­llas con un look clá­si­co y sen­ci­llo: siem­pre de­bes lle­var una bla­zer, jeans, za­pa­tos. Es una per­so­na muy crea­ti­va. Ade­más de la mo­da, tam­bién es­cri­be y ha­ce mú­si­ca. ¿Qué co­sas le ins­pi­ran? La cul­tu­ra, la gen­te. Cuan­do vas a des­fi­les de mo­da ves a gen­te de muy di­ver­sos lu­ga­res vis­tien­do pren­das com­ple­ta­men­te di­fe­ren­tes, co­sas que nun­ca creís­te que se lle­va­rían. Tam­bién en mi de­por­te co­noz­co gen­te in­tere­san­te. En cuan­to a la mú­si­ca, es­cu­cho de todo, des­de los años 50 has­ta hoy. Tam­bién te ins­pi­ra tu pro­pia tra­yec­to­ria per­so­nal, tus subidas y ba­ja­das, tus ex­pe­rien­cias, la gen­te con la que has tra­ba­ja­do. ¿Pien­sa en el di­se­ño de mo­da co­mo una sa­li­da pro­fe­sio­nal pa­ra el fu­tu­ro? ¿Pien­sa en ello co­mo en una op­ción se­ria? Es una op­ción se­ria, es un pen­sa­mien­to muy se­rio. To­dos los pi­lo­tos de ca­rre­ras y los de­por­tis­tas en ge­ne­ral, hom­bres y mu­je­res, es­ta­mos en­fo­ca­dos en al­go du­ran­te mu­cho tiem­po en nues­tra vi­da: si jue­gas al te­nis, es du­ran­te to­da tu vi­da; si co­rres en Fór­mu­la 1, lo ha­ces du­ran­te to­da tu vi­da; si jue­gas al golf, tam­bién. To­das tus fuer­zas es­tán pues­tas en las co­sas que tie­nes que cons­truir en ese mo­men­to. Pe­ro lle­ga un mo­men­to en el que tie­nes que pa­rar, y cuan­do pa­ras, ¿qué ha­ces? Du­ran­te es­tos úl­ti­mos años he tra­ba­ja­do mu­cho en des­cu­brir y en­ten­der qué que­ría ha­cer, qué es lo que amo, y es­ta es una de ellas. Y no pue­des ha­cer al­go si real­men­te no lo amas. 

Su­da­de­ras, ca­za­do­ras, abri­gos, go­rras, bo­tas... La co­lec­ción Tomm­yXLe­wis tie­ne un ai­re jo­ven y ur­bano. El pi­lo­to ya era em­ba­ja­dor mun­dial de la fir­ma an­tes de lan­zar­se a crear es­ta co­lec­ción.

Hamilton em­pe­zó a to­car la gui­ta­rra con 13 años y nun­ca ha es­con­di­do su pa­sión por la mú­si­ca. Ya ha he­cho al­gu­na co­la­bo­ra­ción pro­fe­sio­nal, por ejem­plo, con Ch­ris­ti­na Agui­le­ra.

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