Σ Hu­mil­dad e in­te­gri­dad son la lla­ve del éxi­to pro­fe­sio­nal, se­gún Sean Fitz­pa­trick, ex ca­pi­tán de los All Blacks y aho­ra gu­rú de los RR.HH.

ABC - Empresa - - Gestión Y Talento - BE­LÉN RODRIGO

Hu­mil­dad, sa­cri­fi­cio, mo­ti­va­ción, aná­li­sis y pre­pa­ra­ción son el se­cre­to de los equi­pos ga­na­do­res, en el de­por­te y en el mun­do de los ne­go­cios. Es así co­mo lo en­tien­de Sean Fitz­pa­trick, ex ca­pi­tán del equi­po na­cio­nal de rugby de Nue­va Ze­lan­da, los mí­ti­cos All Blacks. Y al­go aún más im­por­tan­te, el «te­ner a las per­so­nas ade­cua­das en el equi­po». En su re­cien­te pa­so por Ma­drid, pa­ra par­ti­ci­par en el even­to Fac­tor Hu­mano de la mano de Gym­pass, Fitz­pa­trick ha­bló de li­de­raz­go, mo­ti­va­ción y ac­ti­vi­dad fí­si­ca.

«Pa­ra ser un buen lí­der de­bes ga­nar­te el res­pe­to de quie­nes tra­ba­jan con­ti­go», ex­pli­có el ex-ju­ga­dor en una en­tre­vis­ta a Em­pre­sa. «Mu­chos creen que tie­nes que gus­tar­le a tus em­plea­dos y no, tie­nes que ga­nar su res­pe­to. La ma­yo­ría de los lí­de­res no tie­nen mu­chos ami­gos pe­ro sí se han ga­na­do el res­pe­to», ma­ti­zó. Fitz­pa­trick co­men­zó a ju­gar en los All Blacks en 1986 y fue re­co­no­ci­do con el pres­ti­gio­so tí­tu­lo de ca­pi­tán en 1992, pues­to que man­tu­vo has­ta su re­ti­ra­da del de­por­te de éli­te en 1997. Co­mo lí­der, «me ga­né el res­pe­to con mi ren­di­mien­to en el cam­po». Hay mu­chas ve- ces que se ha­bla de­ma­sia­do y yo ha­blo cuan­do ten­go al­go que de­cir», ma­ti­zó.

Se ha con­ver­ti­do en un gran con­fe­ren­cian­te en te­mas re­la­cio­na­dos con la ges­tión y for­ma­ción de equi­po. En su nue­vo rol, «tam­bién me pon­go ner­vio­so, co­mo cuan­do jue­gas al rugby en un es­ta­dio » y re­co­no­ce que tar­dó en sen­tir­se có­mo­do. «En el cam­po los otros ju­ga­do­res te apo­yan y en el es­ce­na­rio es­tás so­lo», acla­ra. Ju­gar en los All Black «fue la me­jor ex­pe­rien­cia de mi vi­da» y ve en el de­por­te «la me­jor he­rra­mien­ta pa­ra for­mar y edu­car a las per­so­nas en cuan­to hu­mil­dad, ho­nes­ti­dad, in­te­gri­dad y so­bre to­do en el res­pe­to ha­cia el pró­ji­mo». Sin esos va­lo­res, «no vas a triun­far», aña­de. Un ejem­plo, en su equi­po nun­ca pen­sa­ban que eran los su­fi­cien­te­men­te bue­nos, así se­guían me­jo­ran­do. Y co­mo ejer­ci­cio de hu­mil­dad, ayu­da­ban en las ta­reas de lim­pie­za des­pués de en­tre­na­mien­tos y de par­ti­dos.

¿Y qué ha­ce fal­ta pa­ra ga­nar? «La ac­ti­tud, que­rer ser los me­jo­res, ga­nar es im­por­tan­te, tam­bién tie­nes que pa­sar por la de­rro­ta, te­ner mie­do de per­der pa­ra te­ner más po­si­bi­li­da­des de ga­nar», se­ña­la el ex ju­ga­dor neo­ze­lan­dés. Otro fac­tor de­ter­mi­nan­te es el de en­con­trar a las per­so­nas ade­cua­das, «un re­to y desafío pa­ra los res­pon­sa­bles de Re­cur­sos Hu­ma­nos». Pue­den no ser los me­jo­res ju­ga­do­res, con­ta­bles, in­tér­pre­tes... «pe­ro si tie­nes a las me­jo­res per­so­nas, en cuan­to va­lo­res, les pue­des for- mar y con­ver­tir en los me­jo­res de su pro­fe­sión». Im­por­tan­cia tie­ne en ese ob­je­ti­vo la mo­ti­va­ción, acom­pa­ña­da del tra­ba­jo du­ro «y ve­mos co­mo mu­chas per­so­nas que no es­tán dis­pues­tas al sa­cri­fi­cio». Fitz­pa­trick re­cuer­da que los orí­ge­nes de mu­chas de las gran­des mar­cas, em­pre­sas, fue­ron per­so­nas que se sa­cri­fi­ca­ron mu­cho.

Ha­blar de mo­ti­va­ción con un All Blacks es ha­blar de la ha­ka, la dan­za mao­ri que los ju­ga­do­res de rugby re­pre­sen­tan en el cam­po an­tes de ca­da par­ti­do. «La ener­gía de la ha­ka gi­ra en­torno de la po­bla­ción abo­rí­ge­na de nues­tro país. El unir­nos, el ser uno al en­fren­tar­nos al ri­val. Es la ma­ne­ra que te­ne­mos de en­trar en ba­ta­lla » , ex­pli­ca el ex-ca­pi­tán. Y re­cuer­da que es al­go que re­pre­sen­ta a Nue­va Ze­lan­da, « la bai­la­mos pa­ra no­so­tros, no pa­ra asus­tar al ri­val. Al­gu­nos opo­nen­tes se mo­ti­van con nues­tra ha­ka » , aña­de. Sin ol­vi­dar que es al­go que la gen­te quie­re ver, «es par­te del ocio y en­tre­te­ni­mien­to».

En­cuen­tra mu­chas si­mi­li­tu­des en­tre un equi­po de rugby y un equi­po de una em­pre­sa. «Los va­lo­res de­ben ser los mis­mos, es­fuer­zo, tra­ba­jo du­ro, ana­li­zar al opo­nen­te, pre­pa­ra­ción... Hay quien no pier­de tiem­po en prac­ti­car las des­tre­zas bá­si­cas y ese es un pi­lar im­por­tan­te pa­ra el éxi­to». A ve­ces hay que ges­tio­nar con­flic­tos y pa­ra ello re­co­mien­da « ser abier­to, ha­blar los pro­ble­mas y ser ho­nes­to».

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