El pri­mer Ob­ser­va­to­rio Glo­bal aler­ta de las ma­las prác­ti­cas en 6 paí­ses El au­men­to de la se­gu­ri­dad vial en las au­to­pis­tas de Aber­tis re­du­jo un 22% las muer­tes en tres años Σ Los ac­ci­den­tes han ba­ja­do un 9% des­de 2015 en los 8.600 ki­ló­me­tros que ges­tio­na

Res­pon­sa­bi­li­dad so­cial

ABC - Empresa - - Gestión Y Talento Empresa - JUAN CARLOS VA­LE­RO

La cuen­ta de re­sul­ta­dos es la for­ma más fá­cil de me­dir lo que ha­ce una com­pa­ñía has­ta que apa­rez­ca una mé­tri­ca que in­cor­po­re al be­ne­fi­cio por ac­ción los va­lo­res y la res­pon­sa­bi­li­dad so­cial de las em­pre­sas. Pe­ro en oca­sio­nes, el im­pac­to de las ac­tua­cio­nes cor­po­ra­ti­vas se pue­de con­ta­bi­li­zar. Es el ca­so del au­men­to de la se­gu­ri­dad vial en los 8.600 ki­ló­me­tros de vías de al­ta ca­pa­ci­dad que Aber­tis ges­tio­na en 15 paí­ses de Eu­ro­pa y Amé­ri­ca.

Ca­da año mueren en el mun­do 1,3 millones de per­so­nas en las ca­rre­te­ras y cua­tro de ca­da diez muer­tes por ac­ci­den­tes de trá­fi­co son de me­no­res, ade­más de que otros 600.000 ni­ños re­sul­tan he­ri­dos en es­tos si­nies­tros ca­da año con le­sio­nes gra­ves.

Uno de los ob­je­ti­vos es­tra­té­gi­cos que le gus­ta de­fen­der al con­se­je­ro de­le­ga­do de Aber­tis, José Al­ja­ro, no es fi­nan­cie­ro, por­que se tra­ta de la me­jo­ra de la se­gu­ri­dad, en de­fi­ni­ti­va, de la vi­da de sus clien­tes. En Aber­tis se mues­tran or­gu­llo­sos de que el nú­me­ro ac­ci­den­tes ha­ya ba­ja­do un 9% des­de 2015 en las vías que ges­tio­nan en to­do el mun­do. Una re­duc­ción que tie­ne que ver con in­ver­sio­nes y tec­no­lo­gía, pe­ro tam­bién con la la­bor de for­ma­ción a tra­vés de pro­gra­mas que cul­ti­van la cul­tu­ra en se­gu­ri­dad vial. Co­mo con­se­cuen­cia de que ha­ya me­nos ac­ci­den­tes, en los úl­ti­mos tres años tam­bién se ha re­du­ci­do un 22% el nú­me­ro de víc­ti­mas mor­ta­les.

El ejem­plo de Bra­sil

Bra­sil es un ejem­plo de la im­por­tan­cia que ad­quie­re el im­pac­to de las ac­tua­cio­nes de una em­pre­sa, cuan­do se par­te de que la cuen­ta de re­sul­ta­dos no lo es to­do. En ese país mo­rían en las ca­rre­te­ras tan­tas per­so­nas al año co­mo sol­da­dos es­ta­dou­ni­den­ses mu­rie­ron en la gue­rra de Viet­nam: 55.000 víc­ti­mas.

Cuan­do Aber­tis lle­gó a Bra­sil, se pro­du­cían 80 muer­tes ca­da mes en las au­to­pis­tas que ges­tio­na­ba el gru­po. La com­pa­ñía de­ci­dió in­ver­tir en un plan ge­ne­ral de se­gu­ri­dad via­ria en sus ca­rre­te­ras con el ob­je­ti­vo de re­du­cir el nú­me­ro de muer­tes, en su ma­yo­ría, ni­ños que cru­za­ban y eran arro­lla­dos por los vehícu­los. Una in­ver­sión que la mul­ti­na­cio­nal reali­zó a pe­sar de su­frir una re­duc­ción del 12% en el trá­fi­co co­mo con­se­cuen­cia de la cri­sis eco­nó­mi­ca en aquel país.

Me­jo­rar el com­por­ta­mien­to de los El uso de sis­te­mas de re­ten­ción in­fan­til re­du­ce un 75% las muer­tes con­duc­to­res en las au­to­pis­tas es otro de los ob­je­ti­vos del gru­po. Se­gún el ob­ser­va­to­rio glo­bal de Aber­tis, en Es­pa­ña el 38% de las per­so­nas que con­du­cen un vehícu­lo li­ge­ro ex­ce­den la ve­lo­ci­dad per­mi­ti­da, so­lo por de­trás de Fran­cia, don­de son el 41% de los con­duc­to­res los que pi­san de­ma­sia­do el ace­le­ra­dor. La fal­ta del uso del in­ter­mi­ten­te pa­ra se­ña­li­zar ade­lan­ta­mien­tos y cam­bios de ca­rril es la in­frac­ción más ha­bi­tual en Es­pa­ña, que es­tá en el po­dio in­ter­na­cio­nal al in­cum­plir­la el 44% de los con­duc­to­res. En cuan­to a la dis­tan­cia de se­gu­ri­dad, el 16% de los es­pa­ño­les no la res­pe­ta fren­te al 75% de Chi­le y el 69% de Ar­gen­ti­na.

El uso del mó­vil al vo­lan­te es la con­duc­ta me­nos ha­bi­tual en to­das las vías de Aber­tis, con un 5% de in­cum­pli­mien­to en Es­pa­ña. Un dato preo­cu­pan­te por la pe­li­gro­si­dad de la con­duc­ta, ya que el sim­ple he­cho de mar­car un nú­me­ro a una ve­lo­ci­dad de 120 km/h re­co­rre­mos una dis­tan­cia de 429 me­tros. Se cal­cu­la que el uso del mó­vil al vo­lan­te mul­ti­pli­ca por 23 la po­si­bi­li­dad de ac­ci­den­te.

Res­pec­to al uso del cin­tu­rón, el Ob­ser­va­to­rio per­ci­be gran­des di­fe­ren- cias por par­te del con­duc­tor o del pa­sa­je­ro tra­se­ro. En el pri­mer ca­so, el gra­do de cum­pli­mien­to es ele­va­do en Es­pa­ña, don­de so­lo el 0,2% de los con­duc­to­res no lle­van pues­to el cin­tu­rón. Sin em­bar­go, los por­cen­ta­jes se dis­pa­ran en el ca­so del pa­sa­je­ro pos­te­rior, con in­cum­pli­mien­tos del 21% en nues­tro país.

El uso del cin­tu­rón de se­gu­ri­dad re­du­ce la mi­tad el ries­go de muer­te en ca­so de ac­ci­den­te. Se cal­cu­la que el uso de sis­te­mas de re­ten­ción in­fan­til re­du­ce en un 75% los fa­lle­ci­mien­tos y en un 90% las le­sio­nes.

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