NUE­VOS RUMBOS

«DON­DE DI­JE DI­GO AHO­RA DI­GO DIE­GO» Y LA FE­DE­RA­CIÓN SE HA MAR­CHA­DO A SANTANDER, CO­MO YA INFORMAMOS

ABC - Vela - - Abc De La Náutica - NI­CO­LÁS TERRY MAR­TÍ­NEZ Pe­rio­dis­ta Náu­ti­co

En­tre las mu­chas ton­te­rías que se dicen cuan­do em­pie­za el año, es­tán los que de­jan de fu­mar, los que se apun­tan al gim­na­sio, los que se dis­po­nen a ha­cer una ri­gu­ro­sa die­ta... y así no sé cuan­tos cien­tos de mi­les de pam­pli­nas, que por su­pues­to no se cum­plen, pe­ro, sin em­bar­go, hay otros que se lo to­man al pie de la le­tra y lo cum­plen en cuan­to amai­na la tor­men­ta.

Es­te es el ca­so de la Fe­de­ra­ción Es­pa­ño­la de Vela (se­rá Real de nue­vo cuan­do el día a día de la ges­tión vuel­va a la nor­ma­li­dad), en su tras­la­do a Santander. Do­ña Ju­lia «la bre­ve», la que ini­cial­men­te iba a ser pre­si­den­ta de la Fe­de­ra­ción en un bre­ve man­da­to que ella mis­ma se en­car­gó de di­fun­dir a los cua­tro vien­tos, pa­re­ce que se lo ha pen­sa­do me­jor y fi­nal­men­te se que­da, al me­nos has­ta 2020. Lo pri­me­ro que ha he­cho es tras­la­dar la Fe­de­ra­ción de Ma­drid a su Santander na­tal y de re­si­den­cia en la actualidad, co­sa que no se atre­vió a ha­cer ni Ge­rar­do Pom­bo.

Tras in­ten­tar ma­tar al men­sa­je­ro que dio la noticia, tal y co­mo es cos­tum­bre en es­tos per­so­na­jes, Do­ña Ju­lia se apli­có el di­cho de «don­de di­je di­go aho­ra di­go Die­go» y ha co­gi­do to­dos los bár­tu­los fe­de­ra­ti­vos y los ha tras­la­da­do a Santander.

Ve­re­mos si to­das esas pro­me­sas y cálcu­los que ha ofre­ci­do co­mo ex­cu­sa se cum­plen y los im­por­tan­tes be­ne­fi­cios en aho­rro, y por tan­to en dis­po­ni­bi­li­dad de te­so­re­ría, se cum­plen o co­mo ca­si siem­pre se que­dan en eso, en pro­me­sas que se las lle­va el vien­to.

Pien­so que es un error es­te tras­la­do, no so­lo por his­to­ria sino tam­bién por­que ale­jar­se de los cen­tros del po­der es un «bor­do ma­lo». Por mu­chas nue­vas tec­no­lo­gías que se em­pleen en jus­ti­fi­ca­cio­nes que no vie­nen al ca­so, Ma­drid es Ma­drid y es­tar en la ca­pi­tal de Es­ta­do es un bor­do bueno, mien­tras que el otro, al me­nos per­mí­tan­me que lo du­de, es na­ve­gar en el ro­le ma­lo.

Tam­bién han exis­ti­do ba­jas im­por­tan­tes, Jo­sé Luis Do­res­te y Jo­sé Mª Van der Ploeg ya no es­tán en el «staff» olím­pi­co. Me di­ce una fuen­te que aho­ra los que par­ten el «ba­ca­lao» en el staff di­rec­ti­vo del equi­po olím­pi­co son Asier Fernández de Bo­ba­di­lla, y aun­que me ha cos­ta­do creér­me­lo, Xi­mo Gon­zá­lez De­ve­sa. Ver pa­ra creer; pe­ro bueno, si es pa­ra bien pues na­da, ade­lan­te que es lo que su­ma.

Lo que no en­tien­do y no com­par­to es que Asier Fernández de Bo­ba­di­lla, se ha­ya lle­va­do las ta­blas a Ba­lea­res, qui­zás por­que co­mo es de allí –me re­fie­ro a las islas– es­tá más có­mo­do que yen­do y vi­nien­do a la ba­se que la Fe­de­ra­ción An­da­lu­za de Vela man­tie­ne en Puer­to Sherry, y ade­más se ha car­ga­do de un plu­ma­zo al por­tuen­se Juan­ma Mo­reno, eterno as­pi­ran­te a ocu­par pues­to olím­pi­co. Al me­nos le de­bía ha­ber da­do las mis­mas opor­tu­ni­da­des que se le es­tán dan­do a Iván Pastor, que de mo­men­to es el que nos re­pre­sen­ta en los Jue­gos (lle­va cua­tro ya), pe­ro sin que nun­ca ha­ya lle­ga­do ni al po­dio.

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