Muy cer­ca de las es­tre­llas

ABC - Viajar - - Viajar - POR MA­NUEL MUÑIZ

En España so­mos afor­tu­na­dos: te­ne­mos uno de los me­jo­res si­tios del mun­do para con­tem­plar una no­che es­tre­lla­da: el Tei­de, en Te­ne­ri­fe, que se con­si­de­ra que tie­ne uno de los tres me­jo­res cie­los del mun­do, so­lo com­pa­ra­ble a los de Hawái y los del de­sier­to de Ata­ca­ma en Chi­le. Su al­tu­ra, su si­tua­ción ale­ja­da de fuen­tes de con­ta­mi­na­ción tan­to at­mos­fé­ri­ca co­mo lu­mí­ni­ca y el so­lea­do cli­ma de las Is­las Ca­na­rias ha­cen que es­ta montaña po­sea una de las at­mós­fe­ras más lím­pi­das del pla­ne­ta.

En el Tei­de se pue­de en­con­trar be­lle­za a rau­da­les to­do el día. A ello con­tri­bu­ye su ri­que­za na­tu­ral (no en vano es el ter­cer par­que na­cio­nal más an­ti­guo de España y es­tá con­si­de­ra­do co­mo Pa­tri­mo­nio de la Hu­ma­ni­dad por la Unes­co). Su ori­gen vol­cá­ni­co ha crea­do pa­ra­jes es­pec­ta­cu­la­res, co­mo el crá­ter de 800 me­tros de diá­me­tro de Pi­co Vie­jo, o las «Na­ri­ces del Tei­de», por las que bro­ta­ron mi­llo­nes de me­tros cú­bi­cos de lava en la úl­ti­ma gran erup­ción, la de 1798. Ade­más, la al­tu­ra de la montaña –la más ele­va­da de España– ha­ce que el atar­de­cer for­me una in­men­sa som­bra que lle­ga a al­can­zar las is­las ve­ci­nas, al­go digno de ser con­tem­pla­do des­de el mi­ra­dor de La Ram­ble­ta.

Sin em­bar­go, pue­de no ser sen­ci­llo ac­ce­der al Tei­de para con­tem­plar el cie­lo noc­turno por cuen­ta pro­pia. Es un pa­ra­je agres­te, por el que no con­vie­ne aden­trar­se sin guía si no se co­no­ce bien. Por ello, re­sul­tan úti­les las ex­cur­sio­nes que or­ga­ni­za Vol­cano Tei­de Ex­pe­rien­ce –la mar­ca crea­da por el Te­le­fé­ri­co

VOL­CANO TEI­DE EX­PE­RIEN­CE OFRE­CE LA ME­JOR FOR­MA DE VI­SI­TAR EL TEI­DE DE NO­CHE

del Pi­co del Tei­de para or­ga­ni­zar ac­ti­vi­da­des de ocio se­gu­ras, ame­nas y res­pe­tuo­sas con el en­torno de la montaña– para co­no­cer­lo. Por ejem­plo, para des­cu­brir el cie­lo del Tei­de es­tá el Sun­set Tour con ob­ser­va­ción as­tro­nó­mi­ca.

Subida en te­le­fé­ri­co al ano­che­cer

Se tra­ta de una vi­si­ta guia­da que in­clu­ye la subida en te­le­fé­ri­co al atar­de­cer –fue­ra de la ho­ra de aper­tu­ra del mis­mo al pú­bli­co en ge­ne­ral– com­bi­na­da con la ob­ser­va­ción as­tro­nó­mi­ca. El que se tra­te de gru­pos con trans­por­te para un má­xi­mo de 15 per­so­nas (con re­co­gi­da en va­rios pun­tos del nor­te y el sur de la is­la) per­mi­te aho­rrar tiem­po y una aten­ción más per­so­na­li­za­da por par­te del guía. Dis­po­nen ade­más de otra pro­pues­ta, Atar­de­cer y Es­tre­llas, que in­clu­ye una ce­na cóc­tel.

Tras la subida en el te­le­fé­ri­co, co­mien­za un pa­seo co­men­ta­do por el sen­de­ro del mi­ra­dor de Pi­co Vie­jo, du­ran­te el cual se ven las mar­cas en el pai­sa­je de mi­le­nios de ac­ti­vi­dad vol­cá­ni­ca, que han for­ma­do los im­pre­sio­nan­tes crá­te­res ya men­cio­na­dos. Al mi­ra­dor se lle­ga al atar­de­cer. Des­de allí se dis­fru­ta de la pues­ta de sol con El Hie­rro, La Pal­ma y La Go­me­ra en el ho­ri­zon­te, y el crá­ter de Pi­co Vie­jo a los pies. Ya de no­che, lle­ga el gran es­pec­tácu­lo: mi­les de es­tre­llas bri­llan­do so­bre la montaña. De ellas se po­drá dis­fru­tar a tra­vés de te­les­co­pios pro­fe­sio­na­les. Des­de 2014 el Tei­de es un des­tino re­co­no­ci­do por la Fun­da­ción Star­light, or­ga­ni­za­ción de­di­ca­da a pro­mo­ver la ob­ser­va­ción as­tro­nó­mi­ca, que tam­bién cer­ti­fi­ca la ca­pa­ci­dad di­vul­ga­do­ra de los guías.

Más in­for­ma­ción en la web de Vol­cano Tei­de Ex­pe­rien­ce: www.vol­ca­no­tei­de.com

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La som­bra del Tei­de se pro­yec­ta so­bre las is­las ve­ci­nas

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