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AD (Spain) - - Enero -

Evi­ta Ca­ño re­ci­be una pro­po­si­ción de ma­tri­mo­nio en­tre sor­ti­jas, perfumes y co­ches de lu­jo. Ve a la pá­gi­na pa­ra sa­ber qué di­ce.

pro­ver­bio. Yo, que ca­da vez soy más y más sos­te­ni­ble, he de­ci­di­do en­tre­nar y to­mar­me en se­rio mi ges­to ri­sue­ño pa­ra dar luz (aún más) a ca­da uno de mis mo­men­tos. Quie­ro es­tre­nar 2015 pa­sean­do prin­ci­pes­ca­men­te so­bre mis za­pa­tos de llu­via de es­tre­llas de Bim­ba y Lola y en­se­ñar mi fe­liz den­ta­du­ra cual pu­bli de den­trí­fi­co blan­quean­te. No lle­go a la lu­mi­no­si­dad de los des­te­llos del dia­man­te del ani­llo de Tif­fany & Co que me re­ga­ló mi Se­gis pa­ra pe­dir mi mano... Ohhh, ¡sí mis amo­res! Se­gis­mun­do quie­re que es­te­mos jun­tos pa­ra to­da la vida. De­ma­sia­do tiem­po si lo mi­do en las ho­ras, mi­nu­tos, se­gun­dos y días que mar­ca­ría mi Clas­si­que Dame 9068 de Bre­guet (el re­loj más fe­me­nino del mun­do). Yo, que cam­bio de bol­so un mí­ni­mo de tres ve­ces dia­rias, aun­que no ne­ce­sa­ria­men­te de mo­de­lo, por­que el Gi­ral­da de Car­tu­jano –del que es­toy pro­fun­da­men­te enamo­ra­da– lo ten­go en va­rios co­lo­res. ¿Có­mo po­dría es­tar con el mis­mo hom­bre has­ta el fi­nal de mi exis­ten­cia? Él, con­mi­go, su Clas­sic Ch­ro­no­graph 5170G de Patek Phi­lip­pe y su Vol­vo XC90 (den­tro del cual se ima­gi­na a nues­tros fu­tu­ros quin­ti­lli­zos) se­ría di­cho­so pa­ra siem­pre. Com­par­to su buen gus­to y ex­qui­si­tez, pe­ro de lo que me pro­po­ne, de mo­men­to, so­lo me quie­ro que­dar la be­llí­si­ma sor­ti­ja. To be or not to be... Esa es la cues­tión. Tal y como os co­men­ta­ba, me es­toy pro­fe­sio­na­li­zan­do en el ar­te de son­reír, lo que su­po­ne una fé­rrea dis­ci­pli­na. Al des­per­tar, an­tes de co­mer y ce­nar, gár­ga­ras con agua pa­ra ali­viar ten­sio­nes y re­fres­car la esen­cia de la

ale­gría. ¿Mi tru­co? So­lan de Ca­bras , un eli­xir

equi­va­len­te al Cha­nel Nº5 (sin el cual no pue­do vi­vir) pa­ra sus res­pec­ti­vos sen­ti­dos. Lo úni­co ma­lo de So­lan es que es tan mu­si­cal y na­tu­ral como el H2O de un ma­nan­tial, por lo que las bo­te­llas se va­cían mu­cho an­tes que las del eau de par­fum : con una go­ti­ta mi atrac­ti­vo es­tá ga­ran­ti­za­do pa­ra las si­guien­tes 24 ho­ras (lo confieso, siem­pre me pon­go al­gu­nas más). Vol­vien­do a la son­ri­sa, hay va­rias ga­mas y ma­ti­ces: una co­sa es que le son­rías a Ro­dol­fa tu ve­ci­na, ese ser gor­do, con ru­ma­mi los y ba­ta de boa­ti­né que te da los bue­nos días chi­llan­do y pre­ten­de ati­bo­rrar­te con los co­ti­lleos so­bre gen­te que no co­no­ces y, de pa­so, son­sa­car­te a ti. Otra es son­reír­le a Marc New­son (¡pe­da­zo de pi­bón !) cuan­do te ex­pli­ca en­tu­sias­ma­do los se­cre­tos de The Sub , el ti­ra­dor de cer­ve­za do­més­ti­co que ha crea­do pa­ra Hei­ne­ken . Me lo com­pré, por­que las ca­ñas en ca­sa sa­ben tan es­pa­cia­les y or­gá­ni­cas como el di­se­ño del aus­tra­liano y, ya que no me lo pue­do be­ber a él... Fi­nal­men­te, es­tá la son­ri­sa es­ti­lo Gio­con­da , la ade­cua­da pa­ra ex­pli­car­le a mi Se­gis que no quie­ro ca­sar­me con él, pe­ro que me que­da­ré con el ani­llo . Y do­ña Evi­ta Sospechas , mi sa­bia , sin sa­ber­lo me echó un ca­ble cuan­que do me re­ga­ló una RE , la nue­va cá­ma­ra de ví­deo de HTC ca­be en la mano y te per­mi­te gra­bar­te cons­tan­te­men­te. Gra­cias a ella he con­se­gui­do re­gis­trar 734 son­ri­sas di­fe­ren­tes. De to­das, he es­co­gi­do la fal­sa que le pu­se, pre­ci­sa­men­te a la Ro­dol­fa , el día que me pre­gun­tó: “Ese chico tan en­can­ta­dor que el otro día lle­va­ba una bol­sa de Tif­fany & Co, ¿es tu hi­jo? ¿Tie­ne no­via? Por­que mi so­bri­na es un ca­ñón”. La mi­ré, la elec­tro­cu­té con la mi­ra­da y su­bí al as­cen­sor. ( con­ti­nua­rá )

n

Pa­ra da­mas Bre­guet crea re­lo­jes pa­ra mu­je­res. Ma­ría An­to­nie­ta fue una de sus clien­tas. El Clas­si­que Dame 9068 , con sus dia­man­tes, es el súm­mum de la de­li­ca­de­za. Tú bai­la Si Ce­ni­cien­ta los hu­bie­ra vis­to ha­bría pa­sa­do de los de cris­tal. Los za­pa­tos de sa­ló

Cá­sa­te con­ti­go El so­li­ta­rio Set­ting (des­de 1.400€) de pla­tino y dia­man­tes de Ti any & Co es como pa­ra pe­dir­te la mano a ti mis­ma... Pura so­le­ra Es un clá­si­co su­bli­me que siem­pre que­da bien. El bol­so Gi­ral­da de Car­tu­jano da pa­ra ele­gir: dos ta­ma­ños (700€ y

Sube la es­pu­mi­ta Na­da me­jor que be­ber una ca­ña bien fría ti­ra­da como en un bar, pe­ro en ca­sa. Con The Sub , el nue­vo in­ven­to de Hei­ne­ken di­se­ña­do por Marc New­son, el re­to se­rá crear ta­pas a su al­tu­ra.

Lo ama­rás La edi­ción li­mi­ta­da First Edi­tion del Vol­vo XC90 se ago­tó en dos días. Hay una lar­ga lis­ta de mo­ti­vos, como su tec­no­lo­gía avan­za­da y sie­te asien­tos aba­ti­bles. Gra­ba tu vida La cá­ma­ra RE de HTC (165€) te ca­be en la mano. Tú gra­ba y ol­ví­da­te de en

Es le­yen­da Es de esos re­lo­jes de hom­bre que las mu­je­res en­vi­dia­mos. El Clas­sic Ch­ro­no­graph 5170G de Patek Phi­lip­pe , de oro blan­co y cuer­da ma­nual, evo­ca un tiem­po con aro­ma a aven­tu­ras.

Gran re­ser­va To­rren­te de ma­nan­tial, cla­ra y fi­ní­si­ma al pa­la­dar, So­lan de Ca­bras es ideal pa­ra re­fres­car la vi­ta­li­dad de tu son­ri­sa. Amor sin fin Des­de 1921 Cha­nel Nº5 es el pa­ra­dig­ma del aro­ma fe­me­nino más se­duc­tor. Su per­fu­me flo­ral y ele­gan­cia sin ref

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