4 cla­ves pa­ra una piel per­fec­ta

Uno de nues­tros ma­yo­res de­seos ca­da ma­ña­na es te­ner bue­na ca­ra. Y los prin­ci­pa­les enemi­gos de ese de­seo son la apa­ri­ción de man­chas y la fal­ta de luz. ¿Quie­res co­no­cer a los me­jo­res alia­dos pa­ra com­ba­tir­los?

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1 Di adiós al tono irre­gu­lar.

Un 80 % de las mu­je­res tie­nen fal­ta de uni­for­mi­dad en el ros­tro. Es­te por­cen­ta­je no afec­ta so­lo a pie­les ma­du­ras, ya que en esa hor­qui­lla las hay de 25 a 60 años. Los prin­ci­pa­les cau­san­tes de es­te des­or­den en la piel son la ex­po­si­ción ex­ce­si­va al sol, el es­trés y, por su­pues­to, el pa­so de los años. Ade­más, es­te ti­po de pie­les van acom­pa­ña­das de un tono ce­trino. Uno de los ac­ti­vos más po­ten­tes pa­ra co­rre­gir­lo es el áci­do fe­rú­li­co. ¿Có­mo ac­túa? Se­gún Leo­nor Prie­to, di­rec­to­ra científica de La Ro­che-Po­say, “ejer­cien­do un po­der an­ti­oxi­dan­te en la epi­der­mis. Tra­ba­ja so­bre los ra­di­ca­les li­bres y fre­na el es­trés oxi­da­ti­vo que es­tos pro­du­cen”. Es­to sig­ni­fi­ca que el ros­tro es­ta­rá más vi­vo y lu­mi­no­so. 2 Ata­ca las man­chas des­de su ori­gen. Si ac­túas so­lo so­bre la mancha ya for­ma­da, pa­ra acla­rar­la, ol­vi­da­rás aque­llas otras que aún no es­tán vi­si­bles en la piel pe­ro que ya han em­pe­za­do a for­mar­se. “Por es­te mo­ti­vo el en­torno ideal pa­ra combatir las man­chas es el co­ra­zón de la epi­der­mis, don­de se en­cuen­tra el me­la­no­to­po. En otras pa­la­bras, hay que ac­tuar en el am­bien­te en el que se em­pie­zan a pro­du­cir los des­ór­de­nes de me­la­ni­na, el pig­men­to que ori­gi­na las man­chas en la piel”, ex­pli­ca Leo­nor Prie­to. Es jus­to ahí don­de ac­túa una mo­lé­cu­la des­pig­men­tan­te lla­ma­da Re­sor­ci­nol. ¿Su mi­sión? Ate­nuar las man­chas exis­ten­tes, fre­nar la for­ma­ción de las in­ci­pien­tes y evi­tar que vuel­van a apa­re­cer.

3 Re­cu­pe­ra la luz. Si lo que te preo­cu­pa, ade­más de los des­ór­de­nes pig­men­ta­rios, es la fal­ta de luz en el ros­tro, hay di­fe­ren­tes for­mas de con­se­guir­la: de for­ma in­me­dia­ta, uti­li­zan­do cre­mas con pig­men­tos que cap­ten la luz y la re­fle­jen en el ros­tro, por una par­te, y que apor­ten un li­ge­ro tono ná­car na­da más apli­car­lo. A me­dio pla­zo, con in­gre­dien­tes que ex­fo­lien sua­ve­men­te la piel pa­ra eli­mi­nar la ca­pa más su­per­fi­cial y ayu­den a la re­ge­ne­ra­ción ce­lu­lar. El LHA es un de­ri­va­do del áci­do sa­li­cí­li­co que con­si­gue eli­mi­nar la ca­pa cór­nea de una for­ma rá­pi­da y res­pe­tuo­sa con las pie­les más sen­si­bles. Se tra­ta de una ex­fo­lia­ción quí­mi­ca, ya que no ac­túa con par­tí­cu­las de arras­tre. 4 En­cuen­tra tu cóc­tel co­rrec­tor. Si pien­sas en aque­llos de­fec­tos de tu ros­tro que te ha­cen pa­re­cer ma­yor y más can­sa­da, en pri­mer lu­gar apa­re­cen las man­chas, an­tes que las arru­gas de ex­pre­sión (so­bre to­do en pie­les más jó­ve­nes), y des­pués los sig­nos del pa­so del tiem­po: pa­tas de ga­llo, fla­ci­dez... Es­to se tra­du­ce en la bús­que­da de un cos­mé­ti­co que dé uni­for­mi­dad al ros­tro, man­ten­ga a ra­ya la me­la­ni­na y evi­te la reapa­ri­ción de man­chas.

Pig­men­clar, de La Ro­che-Po­say, es un sé­rum que com­bi­na los in­gre­dien­tes men­cio­na­dos pa­ra con­se­guir una piel ho­mo­gé­nea (40 €).

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