“Lo di­fí­cil es mo­ti­var a tu equi­po”

AR - - PERSONAJE -

¿Qué te ha cos­ta­do más? ¿Apren­der las téc­ni­cas de cocina in­ter­na­cio­na­les o di­ri­gir a las per­so­nas?

Mu­cho más di­ri­gir a las per­so­nas. Man­te­ner a to­dos fir­mes, que se en­tre­guen en cuer­po y al­ma y con­se­guir que las 16 per­so­nas que es­tán aquí te res­pe­ten es un re­to que voy con­si­guien­do ca­da día.

¿Có­mo se ga­na uno la ad­mi­ra­ción de su equi­po? ¿Con ge­nia­li­dad o con tra­ba­jo?

En mi ca­so con tra­ba­jo, por­que me­to tan­tas ho­ras o más que ellos y soy muy per­fec­cio­nis­ta y quis­qui­llo­sa.

¿A qué de­di­cas más tiem­po? ¿A crear pla­tos nue­vos, a di­ri­gir a la gen­te o a man­te­ner la ca­li­dad?

Aho­ra es­toy preo­cu­pa­da por los nue­vos pla­tos. Cuan­do es­tás en es­te ni­vel no pue­des ba­jar la guar­dia y pa­ra pri­ma­ve­ra y verano hay que tra­ba­jar mu­cho en nue­vas re­ce­tas que sor­pren­dan y di­vier­tan.

Es­te es un res­tau­ran­te de lu­jo. Cuén­ta­nos, ¿qué es el lu­jo en la cocina?

El lu­jo en la cocina es la ca­li­dad del pro­duc­to. A eso, a ha­cer la com­pra, de­di­ca­mos mu­chí­si­mo tiem­po y es­fuer­zo ca­da día. Pe­ro me en­can­ta la crea­ti­vi­dad. Pa­ra mí es un lu­jo trans­for­mar una patata ali­ña­da en un pro­duc­to de al­ta cocina, en un es­pec­tácu­lo de la vis­ta y de las tex­tu­ras y los co­lo­res.

Lo más lu­jo­so que tie­nes hoy en tu cocina, ¿qué es?

Un me­ro. Lo he traí­do re­cién pes­ca­do an­tes de ayer. Ha­ce so­lo cua­tro días que ha em­pe­za­do la tem­po­ra­da de es­te pes­ca­do, por lo que es­tá en su me­jor mo­men­to. Ten­go tam­bién unas ver­di­nas que ayer es­ta­ban en la ces­ta de un hor­te­lano y que aquí co­cía­mos con un mi­mo co­mo si fué­ra­mos amas de ca­sa.

Tú lle­gas a tu ca­sa de ma­dru­ga­da des­fon­da­da...

Llego a ca­sa, me doy un ba­ño, y voy a mis li­bros.

¡Lo de no dor­mir te vie­ne de jo­ven!

Sí [ri­sas], con 23 años ya da­ba co­mi­das has­ta pa­ra 150 per­so­nas yo so­la. Te­nía un ca­te­ri­ng y me pa­sa­ba las no­ches co­ci­nan­do en mi ca­sa pa­ra bo­das.

Cuan­do ven­ga­mos aquí a co­mer den­tro de dos años ¿qué nos va­mos a en­con­trar?

Te vas a en­con­trar en esen­cia pu­ra a Ma­ría Mar­te. Ten­go que lle­gar a lo más al­to, dar lo má­xi­mo y con­se­guir que den lo má­xi­mo mis com­pa­ñe­ros. Su­pon­go que po­co a po­co mi cocina irá po­nien­do rumbo a mi país, mis raí­ces.

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