La li­ber­tad del ‘e-book’

AR - - LIBROS -

ECo­no­cer a au­to­res iné­di­tos, ac­ce­der a obras por me­nos pre­cio y via­jar sin pe­so

son al­gu­nas de las ra­zo­nes por las que nos gus­tan los li­bros elec­tró­ni­cos.

stá cla­ro que, año tras año, el li­bro elec­tró­ni­co va ga­nan­do te­rreno, y lec­to­res. La co­mo­di­dad de po­der lle­var nues­tra bi­blio­te­ca en el bol­so y des­cu­brir a au­to­res que no han lle­ga­do al pa­pel, pe­ro que son co­no­ci­dos en las re­des so­cia­les, son al­gu­nos de los mo­ti­vos de su cre­ci­mien­to. De he­cho, y a pe­sar de que la pi­ra­te­ría hi­zo per­der el pa­sa­do año más de 350 mi­llo­nes de eu­ros a es­ta for­ma de edi­ción, su co­mer­cio si­gue en au­men­to. Cons­cien­tes de ello, las gran­des editoriales han de­ci­di­do apos­tar por se­llos es­pe­cia­li­za­dos so­lo en di­gi­tal (co­mo ve­rás aba­jo) con un va­lor aña­di­do: en al­gu­nos ca­sos es la ca­za de nue­vos ta­len­tos y au­to­res au­to­edi­ta­dos, y en otros que el lec­tor ac­ce­da a obra iné­di­ta en el

‘BES­TSE­LLERS’ DI­GI­TA­LES

mer­ca­do lo­cal o a tí­tu­los que de­ja­ron de im­pri­mir­se. Tam­bién los hay que así pue­den ofre­cer tex­tos cor­tos de gran­des es­cri­to­res. Y siem­pre a pre­cios más ba­ra­tos y so­bre ca­tá­lo­gos ca­da vez más ex­ten­sos e in­tere­san­tes.

Has­ta el tra­di­cio­nal Círcu­lo de Lec­to­res se ha apun­ta­do a la mo­da con tí­tu­los ex­clu­si­vos en su se­llo Arro­ba­books, con el que se abre a so­cios y a no so­cios. Ade­más, en co­la­bo­ra­ción con las ju­gue­te­rías Ima­gi­na­rium, tam­bién ha pres­ta­do una es­pe­cial aten­ción a los li­bros in­fan­ti­les.

Aun­que qui­zás el pro­yec­to más am­bi­cio­so es el que la ha uni­do con Te­le­fó­ni­ca pa­ra la crea­ción de Nu­bi­co, el spo­tify de los li­bros. Es­ta pla­ta­for­ma ofre­ce más de 6.000 tí­tu­los de ca­si to­das las editoriales por una ta­ri­fa plana men­sual de 8,99 eu­ros en su ver­sión Pre­mium. De otro mo­do, po­drás ac­ce­der a su tien­da de li­bros, que cuen­ta tam­bién con 216 obras gra­tis, mu­chas de ellas clá­si­cos en in­glés. To­da tu bi­blio­te­ca la ten­drás dis­po­ni­ble en la ‘nu­be’ pa­ra leer on­li­ne. Las bi­blio­te­cas pú­bli­cas es­pa­ño­las han em­pe­za­do a pres­tar li­bros elec­tró­ni­cos. Por ejem­plo la Cen­tral de Can­ta­bria fa­ci­li­ta dis­po­si­ti­vos con más de 150 tí­tu­los clá­si­cos car­ga­dos y, en el ca­so de las de Ma­drid, el lec­tor pue­de des­car­gar­se el li­bro desea­do a tra­vés del Por­tal del Lec­tor. Eso sí, el tí­tu­lo ten­drá una vi­da de 21 días: des­pués se bo­rra­rá. ¡Hay que ser rá­pi­da! Gra­cias a to­das es­tas ini­cia­ti­vas, tam­bién los au­to­res no­ve­les es­tán de en­ho­ra­bue­na, por­que tie­nen la opor­tu­ni­dad de dar a co­no­cer su obra al gran pú­bli­co, co­mo le su­ce­dió a Elí­sa­bet Benavent, la au­to­ra de la sa­ga de Va­le­ria, un fe­nó­meno de la red.

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