Mar­ta Tor­né “Re­ce­ta­ría a to­do el mun­do que tu­vie­ra un pe­rro”

Su yorks­hi­re, Ru­fus, lle­gó a la vi­da de la pre­sen­ta­do­ra ca­si por ca­sua­li­dad y aho­ra se po­dría de­cir que vi­ve pa­ra él. Ese amor in­con­di­cio­nal lo re­fle­ja en las pá­gi­nas de su úl­ti­mo li­bro: si has te­ni­do pe­rro, sa­brás de lo que ha­bla.

AR - - PERSONAJE - Tex­to: SA­RA CORIAT Fotos: LE­TI­CIA DÍAZ

s ac­triz, pre­sen­ta­do­ra... pe­ro por en­ci­ma de to­do Mar­ta Tor­né (Bar­ce­lo­na, 1978) es la me­jor ami­ga de su pe­rro Ru­fus Jú­nior, la úl­ti­ma

de Ins­ta­gram, con el que ‘ha es­cri­to’ su diario más per­so­nal:

(Ed. Su­ma de Le­tras). Tras la muer­te ha­ce un año de Ru­fus, su pri­mer ‘yor­kie’, co­mo se apo­da ca­ri­ño­sa­men­te a los yorks­hi­re, lle­gó Ru­fus Jú­nior, una pe­que­ña bo­li­ta de pe­lo que no pa­ra quie­ta. Le di­vier­te la cá­ma­ra y se ga­na el ca­ri­ño de to­dos posando in­quie­to jun­to a su due­ña. Ca­da uno de los pe­rros le ha acom­pa­ña­do en una eta­pa di­fe­ren­te de su vi­da: el pri­me­ro vi­vió en pri­me­ra per­so­na las aven­tu­ras amo­ro­sas de Mar­ta en su eta­pa de sol­te­ra en Ma­drid, y el se­gun­do se ha adap­ta­do a la vi­da fa­mi­liar tras su bo­da en 2015. Pe­ro co­mo ella di­ce, “a ve­ces bus­ca­mos el amor en­tre los in­di­vi­duos de la es­pe­cie equi­vo­ca­da”.

E¿Có­mo lle­gó Ru­fus a tu vi­da?

Lo com­pré co­mo un ca­pri­cho... ¿Sa­bes cuan­do te di­cen: “Cóm­pra­te un pe­rro”? Pues así. Con el tiem­po me he da­do cuen­ta de to­do lo que me ha apor­ta­do, lo que me ha he­cho cre­cer... El víncu­lo emo­cio­nal que se crea me ha he­cho ser me­jor per­so­na.

¿Por­qué un yor­kie?

Pre­ci­sa­men­te es­to no lo cuen­to en el li­bro, pe­ro me enamo­ré de ellos por el pe­rro de Pau­li­na Ru­bio. Es­tu­ve un ve­rano en su ca­sa de For­men­te­ra y me pre­sen­tó a Car­lo­ta. Me en­can­tó la re­la­ción que te­nía con el pe­rri­to.

¿Qué cam­bió en tu vi­da al lle­gar Ru­fus?

Des­cu­bres lo que es te­ner un com­pro­mi­so: que al­guien más vul­ne­ra­ble de­pen­da de ti. Es mu­cha res­pon­sa­bi­li­dad... Pe­ro so­bre to­do he apren­di­do lo que es el amor in­con­di­cio­nal: nun­ca ha­bía co­no­ci­do eso. Di­cen que hay una par­te del co­ra­zón que es­tá dor­mi­da has­ta que tie­nes un pe­rro o un ani­mal.

El li­bro es­tá es­cri­to co­mo un diario y ha­bla has­ta el pe­rro.

No que­ría ha­cer un li­bro pre­ten­cio­so ni una no­ve­la. Que­ría un diario ba­sa­do en he­chos reales so­bre mis aven­tu­ras en Ma­drid. No me di cuen­ta, pe­ro has­ta em­pe­cé a ci­tar a mu­chos ami­gos y co­no­ci­dos que ni lo sa­ben y lue­go lo han vis­to [ri­sas].

Cuen­tas tus aven­tu­ras amo­ro­sas y per­so­na­les sin ta­pu­jos. ¿No te sien­tes muy ex­pues­ta?

Esa ba­rre­ra ya la he su­pe­ra­do. En reali­dad lo ha­go de ma­ne­ra in­cons­cien­te: ten­go in­con­ti­nen­cia ver­bal y cuen­to las co­sas co­mo si se las es­tu­vie­ra con­tan­do a mi me­jor ami­go [ri­sas]. No pien­so en qué va a opi­nar ni qué va a de­cir la gen­te de mí. Me pa­re­ce más un de­fec­to que una vir­tud, pe­ro es pu­ra na­tu­ra­li­dad, pa­ra lo bueno y pa­ra lo ma­lo.

Mar­ta ce­le­brity Ru­fus y “Di­cen que hay una par­te del co­ra­zón que es­tá dor­mi­da has­ta que tie­nes un pe­rro”

¿Crees que exis­te una me­dia na­ran­ja pe­rru­na pa­ra ca­da uno?

Me pa­só con mi pri­mer pe­rro, Ru­fus. Aún me cues­ta ha­blar de él: mu­rió ha­ce ca­si un año por­que se pu­so muy ma­li­to, pe­ro se creó un

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