Mi ma­le­ta de va­ca­cio­nes

A es­tas al­tu­ras del año, ¿quién no es­tá so­ñan­do ya con el mo­men­to de des­co­nec­tar y huir ha­cia lu­ga­res le­ja­nos? Vicky Mar­tín Be­rro­cal, Patricia Con­de y Bea­triz Luen­go nos dan las claves de su equi­pa­je per­fec­to.

AR - - SUMARIO - Por Mª ÁNGELES ARA­GO­NE­SES

Vicky Mar­tín Be­rro­cal, Patricia Con­de y Bea­triz Luen­go.

VICKY MAR­TÍN BE­RRO­CAL

“Sue­lo re­nun­ciar al ta­cón al­to en ve­rano; las va­ca­cio­nes son el mo­men­to pa­ra des­co­nec­tar”

Ab­so­lu­ta­men­te radiante y fe­liz. Así en­con­tra­mos a Vicky Mar­tín Be­rro­cal en la presentación en so­cie­dad de su úl­ti­ma aven­tu­ra: los per­fu­mes Al­ma y Eter­na, el yin y el yang de es­ta di­se­ña­do­ra de ra­za que no sa­be vi­vir sin po­ner­le el al­ma a to­do lo que ha­ce. “Yo soy ver­dad, soy trans­pa­ren­te y au­tén­ti­ca. Lo que ves es lo que hay. Soy luz, soy vi­da, soy fres­cu­ra, y soy ma­dre. Eso es Al­ba. Tam­bién hay una Vicky sen­sual, va­lien­te, ro­tun­da... Esa es Eter­na”, nos ex­pli­ca con or­gu­llo de ma­dre. “Es­tos per­fu­mes re­su­men mis ex­pe­rien­cias, mi vi­da, mis ri­sas, mis llan­tos, to­do... Los dos tie­nen mi esen­cia. Ahí es­tán mis sue­ños”. Im­pa­ra­ble y dis­fru­to­na por na­tu­ra­le­za, re­co­no­ce que apro­ve­cha las va­ca­cio­nes pa­ra des­co­nec­tar y mimar a los que más quie­re.

¿Có­mo te or­ga­ni­zas pa­ra ha­cer el equi­pa­je? ¿Via­jas con lo im­pres­cin­di­ble o lo lle­nas de ‘por­sia­ca­sos’?

¡Soy muy ma­la a la ho­ra de ha­cer el equi­pa­je ! Lo lleno de ‘por­sia­ca­sos’ pa­ra una vi­da... No sé me­ter un par de za­pa­tos, me­to vein­te. No sé me­ter un ba­ña­dor, me­to se­sen­ta. A ve­ces creo que me mu­do de ca­sa di­rec­ta­men­te. Yo le di­go a mi hi­ja: “Oye, ¿tú có­mo vas con esa ma­le­ta?”. “A mí me so­bra”. “¿Pue­des ha­cer­me el fa­vor, si eres tan ama­ble...? ¿Pue­des ha­cer la mía?” [ri­sas].

¿Cuá­les son tus im­pres­cin­di­bles?

Mi ne­ce­ser, mi cre­ma, mi des­ma­qui­llan­te... Eso es fun­da­men­tal, y mi per­fu­me. Aho­ra uso Eter­na. En cuan­to a la ro­pa, soy muy de chan­cla, de san­da­lia; sue­lo re­nun­ciar al ta­cón al­to en ve­rano. Quie­ro ir a si­tios don­de pue­da li­be­rar­me de to­do eso y es­tar có­mo­da. Las va­ca­cio­nes son el mo­men­to pa­ra des­co­nec­tar, pa­ra dis­fru­tar, pa­ra ser tú, pa­ra reír­te de ti, pa­ra ser otra, pa­ra dis­fra­zar­te, pa­ra ju­gar...

¿Có­mo es tu estilo en va­ca­cio­nes?

Ca­mi­se­tas y shorts. Ha­cía mu­cho tiem­po que no los uti­li­za­ba, pe­ro aho­ra he em­pe­za­do a usar­los. Le echo va­lor, por­que con 45 años ya le echas ca­ra a la vi­da. Me da lo mis­mo lo que opi­ne la gen­te. Ade­más, siem­pre lle­vo un ves­ti­do ne­gro, una ca­mi­sa blanca y una ce­les­te... y un va­que­ro, es fun­da­men­tal. Soy de ba­ña­do­res li­sos, sin es­tam­pa­dos, ne­gros, blan­cos... No arries­go mu­cho, soy muy bá­si­ca. Siem­pre pien­so que me­nos es más. ¡Tam­po­co de­be­ría lle­nar la ma­le­ta tan­to! [ri­sas]. ¡Ah!, y des­de ha­ce un año me­to za­pa­ti­lla de de­por­te y ma­lla pa­ra sa­lir a an­dar to­dos los días.

¿Nuevos há­bi­tos?

Sí, he ne­ce­si­ta­do 44 años pa­ra cam­biar de há­bi­tos. Em­pe­cé ha­ce año y me­dio: ha­go de­por­te, bo­xeo, en­tre­na­mien­to personal. Y cuan­do via­jo ca­mino, co­rro... He es­ta­do 44 años sin ha­cer de­por­te, ga­nan­do pe­so y per­dién­do­lo, con un efec­to yo­yó cons­tan­te. Aho­ra he per­di­do pe­so y si­go per­dien­do. To­do se pue­de con­se­guir.

Apar­te de ro­pa y com­ple­men­tos, ¿qué más en­con­tra­mos en tu ma­le­ta?

Re­vis­tas de mo­da, uten­si­lios pa­ra el pe­lo, las plan­chas son bá­si­cas... y li­bros. Aho­ra es­toy le­yen­do el úl­ti­mo de Bo­ris Iza­gui­rre, Tiem­po de tor­men­tas. En el pri­mer ca­pí­tu­lo se me ca­yó la pri­me­ra lá­gri­ma. El an­te­rior que me leí fue el de Mà­xim Huer­ta, Fir­ma­men­to, que me apa­sio­na tam­bién. Son gran­des ami­gos los dos.

¿Qué te gus­ta ha­cer cuan­do es­tás de va­ca­cio­nes?

Me pa­so el año ba­ta­llan­do en­tre avio­nes, tre­nes... me mon­to en el tren y ya creo que el va­gón es mío [ri­sas]. Tra­ba­jo en Se­vi­lla y vivo en Ma­drid, voy y ven­go cons­tan­te­men­te, soy muy in­quie­ta... Creo siem­pre que pue­do ha­cer más y más, no me gus­ta es­tar pa­ra­da. Así que cuan­do me das dos se­ma­nas de va­ca­cio­nes... no ha­go na­da. Me le­van­to, ca­mino, co­rro, me du­cho, tomo el sol, co­jo una re­vis­ta, me tum­bo... Dis­fru­to de la amis­tad, de co­sas que no pue­do cuidar y mimar du­ran­te el año por­que vi­vi­mos un rit­mo fre­né­ti­co. Ne­ce­si­to es­tar con ellos, es­cu­char­los, saber de ellos, reír­me, co­mer, be­ber dis­fru­tar

de la luz del sol de la no­che... Y no ha­go ¡na­da!

¿Un des­tino pen­dien­te?

Ar­gen­ti­na, Bue­nos Aires. Creo que hay un tro­zo de mí allí. Llá­ma­lo in­tui­ción. Creo que es uno de esos si­tios en el mun­do don­de ten­go una mi­tad. Hay al­go que me di­ce que Bue­nos Aires es muy Vicky. Ten­go que ir. Y es­pe­ro que sea es­te año.

¿Ese lu­gar al que siem­pre vuel­ves?

Un si­tio que es má­gi­co pa­ra mí, don­de es­tán los re­cuer­dos de los gran­des ve­ra­nos de mi vi­da, los más fe­li­ces, don­de me he sen­ti­do más yo, es Pun­ta Um­bría (Huel­va). Es­tu­ve has­ta los 19 años, me fui y ha­ce un año vol­ví y me di cuen­ta de que ahí es­tá mi ver­dad. Me gus­ta mu­cho el sur; Má­la­ga, Cá­diz... Me apa­sio­nan Es­tam­bul, Gre­cia... pe­ro pre­fie­ro que­dar­me en mi tie­rra.

1. Ves­ti­do de NKN, 85 €. 2. Plan­chas Gold de GHD, 209 €. 3. Pla­ya de Pun­ta Um­bría, Huel­va. 4. Tiem­po

de Tor­men­tas, de Bo­ris Iza­gui­rre (ed. Pla­ne­ta).

5. Ba­ña­dor de Ade­la&Vi­ki, 179 €. 6. Eau de Toi­let­te

Al­ma y Eter­na, de Vicky Mar­tín Be­rro­cal, 11,99 €.

7. San­da­lias, de Sto­neFly, 79,90 €.

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