Bruno Mars

EL HOM­BRE QUE HA ARRA­SA­DO EN LOS GRAMMY Y PO­NE A BAI R AL MUN­DO LLEGA A ES­PA­ÑA. ES EL NUE­VO CHI­CO DE ORO DE LA MÚ­SI­CA.

AR - - SUMARIO -

El rey Mi­das de la mú­si­ca, que po­ne a bai­lar al mun­do, llega a Es­pa­ña.

Cuan­do era pe­que­ño imi­ta­ba a El­vis Pres­ley y Mi­chael Jack­son. De he­cho, con es­te úl­ti­mo le han lle­ga­do a com­pa­rar por su voz. Se­gu­ra­men­te, en sus jue­gos no ima­gi­na­ba que al­gún día él se con­ver­ti­ría en un ído­lo internacional del pop: ha ven­di­do más de 170 mi­llo­nes de co­pias y do­ce de sus sen­ci­llos es­tán en­tre los más ven­di­dos del mun­do, en­tre ellos, los ce­le­bra­dí­si­mos Just the

Way You Are, Gre­na­de y Loc­ked Out of Hea­ven. Mo­ti­vos le so­bra­ban a la re­vis­ta For­bes pa­ra en­cum­brar­lo en 2014 al nú­me­ro 1 de su lis­ta 30 Un­der 30, don­de se dan ci­ta los jóvenes más exi­to­sos del mun­do.

Bruno Mars lle­va can­tan­do des­de los 15 años. Lo ha­cía pa­ra en­tre­te­ner a los tu­ris­tas que lle­ga­ban a la is­la en la que na­ció, Ha­wái, pe­ro fue con el lanzamiento de su ál­bum de debut, Doo-Wops & Hoo­li­gans, en 2010, cuan­do na­ció la es­tre­lla que no de­ja de sor­pren­der a crí­ti­ca y pú­bli­co. Su úl­ti­mo gol­pe de efec­to, arra­sar el pa­sa­do mes de enero lle­ván­do­se seis de los Grammy más im­por­tan­tes, en­tre ellos el de me­jor ál­bum, pa­ra

24K Ma­gic, y el de me­jor com­po­si­tor, pa­ra la que es la can­ción del año, That’s What I li­ke.

Siem­pre ha afir­ma­do que su ob­je­ti­vo con su mú­si­ca es “dar ale­gría” y “ver a la gen­te bai­lar y mo­ver­se”, y es así co­mo nos rin­de a sus pies. Así y con unos mag­ní­fi­cos ví­deos en los que de­mues­tra su ta­len­to pa­ra mo­ver las ca­de­ras y que al­can­zan ci­fras tan espectaculares co­mo los 3.000 mi­llo­nes de vi­si­tas en Youtube de su te­ma­zo Up­town

Funk. Hoy, quie­nes le di­je­ron que su mú­si­ca no era comercial y no en­ca­ja­ba es­ta­rán ti­ran­do­se de los pe­los por sus ne­fas­tas pre­dic­cio­nes. Y es que, an­tes de triun­far, Bruno se pa­só años lla­man­do a la puer­ta de se­llos dis­co­grá­fi­cos y mien­tras tan­to tu­vo que ven­der sus ins­tru­men­tos pa­ra pa­gar el al­qui­ler, has­ta que Atlan­tic Re­cords con­fió en él.

Pe­ter Ge­ner Her­nán­dez de­ci­dió que te­nía que cam­biar su nom­bre por otro con más gan­cho: “Bruno es co­mo me lla­ma­ban mis pa­dres. Y lo de Mars lo ele­gí por­que las mu­je­res siem­pre me di­cen que ven­go de otro pla­ne­ta”, con­fie­sa. No sa­be­mos el mo­ti­vo, pe­ro es cier­to que en el mun­do en que se mue­ve y con su fa­ma de rom­pe­co­ra­zo­nes te­ner una pa­re­ja tan es­ta­ble co­mo la su­ya re­sul­ta una mar­cia­na­da. Ha­ce ya seis años que Bruno vi­ve su his­to­ria de amor jun­to a la actriz y mo­de­lo Jes­si­ca Ca­ban, que ha si­do cri­ti­ca­da y has­ta ame­na­za­da por las se­gui­do­ras más fa­ná­ti­cas del can­tan­te. Bruno, fiel a su chi­ca, con­ti­núa mos­tran­do en sus re­des lo bien que mar­cha su ro­man­ce. Eso sí, tras con­tra­tar­le un guar­daes­pal­das a la que pa­re­ce ser la mu­jer de su vi­da.

Hoy por hoy, to­do le son­ríe y es el rey Mi­das del pop. Es­pe­re­mos que par­te de su ma­gia sea con­ta­gio­sa, por­que no­so­tras no nos pen­sa­mos per­der esa bue­na on­da de sus con­cier­tos.

20 de ju­nio en el Estadi Olím­pic Lluís Com­panys (Bar­ce­lo­na) y 22 de ju­nio en el Es­ta­dio Wan­da Me­tro­po­li­tano (Ma­drid).

“BRUNO ES CO­MO ME L MABAN MIS PA­DRES. Y LO DE MARS LO ELE­GÍ POR­QUE S MU­JE­RES SIEM­PRE ME DI­CEN QUE VEN­GO DE OTRO

P NE­TA”

Ala iz­da. Bruno Mars con sus seis Grammy es­te año. Aba­jo, con su no­via, Jes­si­ca Ca­ban.

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