BEA­TRIZ LUEN­GO

“Soy muy prác­ti­ca: pien­so qué me voy a po­ner real­men­te y echo un par de jeans y ca­mi­se­tas ex­tras”

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Co­mo una ni­ña con za­pa­tos nuevos”, así con­fie­sa sen­tir­se la can­tan­te ma­dri­le­ña an­te el in­mi­nen­te lanzamiento de su úl­ti­mo dis­co, Cuer­po y al­ma.

Más de una dé­ca­da des­pués del triun­fo de Un

pa­so ade­lan­te, Bea­triz nos re­ci­be en la aca­de­mia de bai­le de su ma­dre, la mis­ma que le mon­tó con el di­ne­ro que ga­nó con aque­lla aven­tu­ra. “La se­rie me dio to­dos mis sue­ños”. Allí, de he­cho, co­no­ció a su pa­re­ja, Yo­tuel Ro­me­ro, in­te­gran­te del gru­po Oris­has. “Doy gra­cias a la vi­da por­que me lo pu­so tan pron­to en el ca­mino. Es­toy aquí por­que ele­gí bien con quién ir de la mano. Es tan di­ver­ti­do. Nunca es­tá tris­te”, con­fie­sa. Des­pués de com­po­ner te­mas que ya se han con­ver­ti­do en him­nos in­ter­na­cio­na­les (La mor­di­di­ta, de Ricky Mar­tin,

Ma­dre Tie­rra, de Cha­yan­ne...) y ga­nar un Grammy La­tino, Bea­triz Luen­go ha lle­ga­do pa­ra que­dar­se. “Me ape­te­cía mu­cho. Soy ab­so­lu­ta­men­te fa­mi­liar, me gus­ta­ría trans­mi­tír­se­lo a mi hi­jo. El otro día es­ta­ba en el par­que con mi fa­mi­lia, y le de­cía a mi chi­co: ‘No sé qué es la fe­li­ci­dad, pe­ro es­to se pa­re­ce bas­tan­te’.

La cla­ve pa­ra ha­cer la ma­le­ta per­fec­ta es...

En­trar en Goo­gle y mi­rar el cli­ma del des­tino. Me ha pa­sa­do al­gu­na vez lo de lle­gar y en­con­trar el cli­ma to­tal­men­te con­tra­rio al que lle­vas en tu ma­le­ta...

¿Via­jas li­ge­ra de equi­pa­je o lle­vas la ca­sa en­ci­ma?

Soy muy prác­ti­ca. Pien­so qué me voy a po­ner real­men­te y echo un par de jeans y ca­mi­se­tas bá­si­cas ex­tras que siem­pre te sal­van. Y ha­go una co­sa muy có­mo­da: di­vi­do la ro­pa de la ma­le­ta en bol­si­tas de plás­ti­co con zip.

¿Bol­sa de via­je o ma­le­ta con rue­das?

¡Ma­le­ta con rue­das! Mi chi­co es de mo­chi­la, y yo siem­pre le di­go: “Dios mío, vas a ir car­ga­do con to­do, con el por­tá­til, el iPad, los car­ga­do­res...”. Aho­ra, con mi hi­jo, me to­ca lle­var a Pep­pa Pig en sus dos­cien­tas ver­sio­nes... [ri­sas].

¿Có­mo es tu estilo?

Soy muy hippy. Me gus­tan mu­cho los ves­ti­dos lar­gos en ve­rano. Soy muy de co­lo­res, el co­lor me da la vi­da. Me pon­go una cre­mi­ta hi­dra­tan­te y un po­co de ro­jo en los la­bios, y ya pa­re­ce que vas ma­qui­lla­da. Unos la­bios ro­jos te sal­van cual­quier día de la semana. Ade­más, me gus­tan mu­cho los pen­dien­tes gran­des y las san­da­lias con aba­lo­rios al to­bi­llo, su­per­hip­pies.

¿Za­pa­to plano o cu­ñas?

Aho­ra es­toy en un mo­men­to de su­pera­ción de mi al­tu­ra má­xi­ma. Es­toy muy con­ten­ta por­que nunca lo ha­bía su­pe­ra­do, ¡me ha cos­ta­do! Pe­ro des­de que tu­ve a mi be­bé, me da mu­cha in­se­gu­ri­dad ir con ta­cón y con él en bra­zos... Así que es­te in­vierno he ido con za­pa­ti­lla de de­por­te y aho­ra me sien­to có­mo­da yen­do en plano.

¿Cuál es tu per­fu­me?

Me fas­ci­na la lí­nea de Ri­tuals. Y un per­fu­me que me han re­ga­la­do por mi cum­plea­ños, Con­tre moi, de Louis Vuit­ton. Me lo echo por go­ti­tas. Si du­ro sie­te vi­das ¡me va a du­rar to­das! [ri­sas]

¿Qué li­bros en­con­tra­mos en tu equi­pa­je?

Me en­can­ta leer. Aho­ra con mi ni­ño so­lo lle­vo li­bros in­fan­ti­les. El úl­ti­mo que he leí­do y os re­co­mien­do,

Tra­ba­jo, pi­so, pa­re­ja, de Zaha­ra (ed. Aguilar).

Si te pre­gun­to por la ban­da so­no­ra de tus va­ca­cio­nes, ade­más de Cuer­po y al­ma, ima­gino que tam­bién men­cio­na­rás Gour­met, el nue­vo CD de Oris­has.

¿Qué te pue­do de­cir? Mi hi­jo se sa­be to­das las can­cio­nes: no se es­cu­cha otra co­sa en ca­sa. Ha­bían pro­gra­ma­do la sa­li­da de los dos dis­cos el mis­mo día, pe­ro he­mos que­ri­do se­pa­rar­los. Me pa­re­cía tan in­jus­to. Des­pués de tan­tos años, tan­ta de­di­ca­ción... ca­da uno se me­re­ce su es­pa­cio. Quie­ro po­der apo­yar­le al má­xi­mo.

Soy muy hippy. Me gus­tan mu­cho los ves­ti­dos lar­gos de co­lo­res.

El co­lor me da la vi­da.

Bea­triz Luen­go

¿Qué pla­nes te­néis es­tas va­ca­cio­nes?

¡Nos va­mos a Ja­pón en ju­lio! Es un plan ro­mán­ti­co de mi chi­co: lo ha pro­gra­ma­do to­do él. Ya me sor­pren­dió el año pa­sa­do con un via­je sor­pre­sa a Ve­ne­cia. Nos ca­sa­mos en Las Ve­gas en 2007 y nos fui­mos de luna de miel a Ha­wái cua­tro días, por­que te­nía­mos tra­ba­jo, pe­ro nos pro­me­ti­mos ir a Ja­pón. Es­te año lo cum­pli­mos.

¿Qué te gus­ta ha­cer cuan­do via­jas?

An­tes siem­pre me lle­va­ba pa­ti­nes allá don­de iba... aho­ra, to­do el tiem­po lo dis­fru­to con mi hi­jo, y co­mo él no sa­le del agua... [ri­sas]. Se lla­ma D’An­ge­lo, en ho­nor a mi ma­dre. Ella su­frió un cán­cer y yo le pro­me­tí que se iba a po­ner bien, que iba a ser abue­la y que la pri­me­ra ni­ña se lla­ma­ría Án­ge­la en su ho­nor, pe­ro co­mo fue ni­ño...

¿El si­tio don­de con­si­gues re­se­tear­te y car­gar pi­las?

Ten­go una can­ción que ha­bla jus­to de eso, Te echo de me­nos. Di­ce: don­de tú es­tés es­tá mi ho­gar. Al fi­nal, don­de es­tá la gen­te que quie­res es don­de es­tá tu si­tio. Aho­ra mis­mo via­jo tan­to por tra­ba­jo que si ten­go que ele­gir un lu­gar co­mo des­can­so se­ría es­tar en ca­sa.

Un sue­ño.

Ser más al­ta, aun­que es di­fí­cil... Es bro­ma. Un sue­ño es sor­pren­der­me con lo bo­ni­to que me pa­se con es­te dis­co y con la gi­ra. Y que mi hi­jo el día de ma­ña­na ha­ya en­ten­di­do mi tra­ba­jo, mis via­jes... No sen­tir­me cul­pa­ble, Es­to me da un po­qui­to de mie­do. Mi fe­li­ci­dad se­ría po­der mi­rar por un agu­je­ri­to den­tro de 15 años y que nunca me pue­da re­cla­mar la pro­fe­sión que ele­gí.

1. Ves­ti­do de An­tik Ba­tik, 185 €. 2. Per­fu­me, Con­tre

Moi, de Louis Vuit­ton, 210 €.

3. Pen­dien­tes de Ai­mer Gil, 50 €. 4. CD Cuer­po y

al­ma, de Bea­triz Luen­go. 5. Par­que Shin­ju­ku Gyoen, To­kio. 6. Tro­lley de Tu­cano, 120 €.

7. Sin­gle Sas­tre de tu amor, de Oris­has y Me­len­di.

8. San­da­lias de Coosy, 39 €.

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