Mar­tí Pe­rar­nau “Guar­dio­la sa­be que el City es co­mo el Dort­mund o Ben­fi­ca”

AS (Aragon) - - Barcelona - SAN­TI GIMÉNEZ LA EN­TRE­VIS­TA

Mar­tí Pe­rar­nau ha pu­bli­ca­do dos li­bros sobre Pep Guar­dio­la en tres años, más el pro­yec­to de un ter­ce­ro que aca­bó en la pa­pe­le­ra. En el úl­ti­mo, ‘Me­ta­mor­fo­sis’, re­la­ta el cam­bio del téc­ni­co ca­ta­lán en el Ba­yern. En es­ta en­tre­vis­ta re­pa­sa la per­so­na­li­dad del en­tre­na­dor ca­ta­lán del City.

¿Tan­to da de sí Guar­dio­la para ha­cer­le dos li­bros de 500 pá­gi­nas en tres años? —Más otro de ta­ma­ño si­mi­lar que no lle­gué a pu­bli­car y que ti­ré a la pa­pe­le­ra para ha­cer La Me­ta­mor­fo­sis. —¿Có­mo fue el pro­ce­so? —Herr Pep, el pri­mer li­bro, es­ta­ba pro­gra­ma­do. Se lo pro­pu­se, acep­tó y me dio más de lo pre­vis­to. El se­gun­do es im­pro­vi­sa­do. —¿En qué cam­bia? —Tras el pri­me­ro no hu­bo nin­gu­na res­pues­ta ne­ga­ti­va y se­guí yen­do a ver­le. Podría de­cir­se que me en­cuen­tro con otro li­bro que no te­nía en la ca­be­za. Me di cuen­ta de que la his­to­ria del día a día ya no ser­vía, que Pep ha­bía cam­bia­do. Es­to es co­mo cuan­do ha­ce tiem­po que un fa­mi­liar no ve a uno de tus hi­jos y te di­ce “có­mo ha cam­bia­do” y tú no te has da­do cuen­ta. —Lo que no cambió es la per­cep­ción que tie­nen de él en Bar­ce­lo­na, don­de si­gue sien­do una fi­gu­ra con­tro­ver­ti­da. ¿Se lo ex­pli­ca? —Es­te es un he­cho interesante. Con­tras­ta la ma­ne­ra de re­ci­bir­lo en Bar­ce­lo­na a co­mo lo ha­cen en Mú­nich, don­de es muy que­ri­do. Cuan­do re­gre­só con el City a Mú­nich fue un acon­te­ci­mien­to. Es tan que­ri­do co­mo pue­de ser Heync­kes o Hitz­field o co­mo lo se­rá An­ce­lot­ti den­tro de tres años. Na­da que ver con la di­vi­sión que ge­ne­ra en Bar­ce­lo­na. —Y él, Pep, ¿se lo ex­pli­ca? —No lo sé. Lo asu­me. Yo no sé ex­pli­car­lo. Ten­dría que ana­li­zar­lo un so­ció­lo­go o un ex­per­to en psi­co­lo­gía co­lec­ti­va, pe­ro ten­go una in­tui­ción. —¡Com­pár­ta­la! —Hay una cla­se de pue­blos que só­lo quie­ren a los ti­bios y no apre­cian a los apa­sio­na­dos. —Si don­de más se apren­de es en la de­rro­ta y Pep pier­de po­co, ¿de­be­ría per­der más? —Ha per­di­do el 10% de los par­ti­dos ju­ga­dos en su carrera, que es muy po­co y él es cons­cien­te de que có­mo se apren­de es per­dien­do. —¿De es­ta ma­la ra­cha con el City sal­drá al­go me­jor? —Tu­vo 10 vic­to­rias se­gui­das y lue­go seis no vic­to­rias. Las pri­me­ras no fue­ron to­das me­re­ci­das y po­dían ha­ber si­do de­rro­tas o em­pa­tes tran­qui­la­men­te. En­tre las otras, hay de­rro­tas cla­ras co­mo ante el Tot­ten­ham o el Ba­rça, pe­ro el em­pa­te contra el Ever­ton te­nía que ser una vic­to­ria. Es­tiar­te siem­pre le re­cuer­da que la ex­po­si­ción con­ti­nua­da a la vic­to­ria no deja ver los erro­res. Cuan­do ga­nas tam­bién te equi­vo­cas. —Sien­do co­mo es de com­pe­ti­ti­vo, ¿có­mo le afec­tan de­rro­tas co­mo la del otro día en el Camp Nou? —Le due­len mu­cho, co­mo a todos los téc­ni­cos. Se lla­men Zi­da­ne, An­ce­lot­ti o Si­meo­ne. —¿El en­torno del City asu­mi­rá con la mis­ma pa­cien­cia que So­riano o Be­gi­ris­tain esas de­rro­tas? —En el City no hay en­torno, pe­ro los me­dios de co­mu­ni­ca­ción son otra co­sa. —Ex­pli­que… —Los me­dios, no los pe­rio­dis­tas, son el agi­ta­dor de los ins­tin­tos más bá­si­cos. La in­dus­tria pe­rio­dís­ti­ca (y es­to no es ex­clu­si­vo de Es­pa­ña) ha in­ter­pre­ta­do que agi­tar los ins­tin­tos más bá­si­cos de los es­pec­ta­do­res es la gran fuen­te de ne­go­cio ac­tual. El po­te tie­ne que agi­tar­se cons­tan­te­men­te. Da igual las con­di­cio­nes ob­je­ti­vas, co­mo el ca­so del City, don­de la di­rec­ti­va con­fía en el en­tre­na­dor y

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