Gue­rra Mer­ce­des-Red Bull por Vers­tap­pen

Wolff fue a ha­blar con el pa­dre de Max pa­ra pe­dir­le tran­qui­li­dad con sus pi­lo­tos, al­go que no ha sen­ta­do na­da bien a Hel­mut Mar­ko

AS (Aragon) - - Más Motor - —M. FRANCO

Es­tas co­sas de la Fór­mu­la 1. Otra gue­rra más. Por Max Vers­tap­pen. Otro lío en el que se mete el ho­lan­dés, otra his­to­ria más. Y de nue­vo lucha en­tre Mer­ce­des y Red Bull por el pi­lo­to más po­lé­mi­co de los úl­ti­mos tiem­pos y uno de los que más ta­len­to tie­nen en to­da la pa­rri­lla. La co­sa es que ya en su día am­bos equi­pos pug­na­ron por te­ner al ho­lan­dés en su equi­po y fi­nal­men­te lo lo­gra­ron los de la es­cu­de­ría ener­gé­ti­ca. Pe­ro des­de en­ton­ces las re­la­cio­nes en­tre To­to Wolff y Jos Vers­tap­pen, pa­dre de la cria­tu­ra, se hi­cie­ron más in­ten­sas.

Y aho­ra el jefe de Mer­ce­des ha apro­ve­cha­do esa cir­cuns­tan­cia pa­ra lla­mar la aten­ción al re­to­ño. “Só­lo qui­se de­cir­le a su pa­dre, al que co­noz­co des­de ha­ce mu­cho tiem­po, que se­ría una lás­ti­ma que Max in­ter­fi­rie­ra en la lucha por el tí­tu­lo por una ma­nio­bra sin pen­sar”, de­cla­ra el aus­tria­co. Se re­fie­re, so­bre to­do, a la ac­ti­tud de Max en Mé­xi­co don­de ca­si ro­zó a Ros­berg en la sa­li­da. Y es que el ger­mano es­tá en la ba­ta­lla por su pri­mer Mun­dial con Hamilton y no quie­ren que na­die se me­ta.

Así las co­sas, Wolff sa­be que si a al­guien ha­ce ca­so el mu­cha­cho Max es a su pa­dre Jos y ha ido a esa ven­ta­ni­lla a pre­sen­tar la re­cla­ma­ción. To­to ex­pli­ca la ra­zón por la que ha­bló con el pro­ge­ni­tor de Max: “So­bre to­do cree y con­fía en su pa­dre y es el úni­co al que es­cu­cha. Aho­ra hay una es­pi­ral de no­ti­cias ne­ga­ti­vas so­bre Max y no se lo me­re­ce”. Y tra­ta de dar la vuel­ta a su ac­ción, pre­sen­tán­do­lo co­mo un fa­vor al pi­lo­to: “Si de­ci­de el tí­tu­lo con un ac­ci­den­te con Ni­co o Le­wis, esa imagen ne­ga­ti­va se­ría com­ple­ta. Só­lo quie­ro que se dé cuen­ta de eso”.

Pe­se a las ex­pli­ca­cio­nes su ac­ción ha sen­ta­do muy mal a las ins­tan­cias ofi­cia­les, es de­cir a Red Bull. “Es­to ca­da vez es más ab­sur­do. Si el se­ñor Wolff quie­re al­go de no­so­tros, de­be­ría po­ner­se en con­tac­to con la gen­te de Red Bull y no con su pa­dre. Nun­ca he vis­to se­me­jan­te in­tru­sión. Son ma­las for­mas lla­mar al pa­dre de un pi­lo­to pa­ra ma­ni­pu­lar­lo”. Juz­guen us­te­des, ha­brá opi­nio­nes pa­ra to­dos los gus­tos en es­ta his­to­ria.

TA­LEN­TO. Vers­tap­pen es tan bueno co­mo po­lé­mi­co.

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