“No me ope­ré pa­ra no per­der­me el Mun­dial de 1978” Pi­rri

AS (Aragon) - - Real Madrid - MAR­CO RUIZ / LA EN­TRE­VIS­TA

Bue­nas, don Jo­sé... —No me lo di­ga, me lla­ma por la le­sión que tu­ve, la mis­ma que aho­ra tie­ne Ba­le. —¿Se le ha ve­ni­do a la ca­be­za? —Hom­bre, es­tu­ve preo­cu­pa­dí­si­mo. Fue en un Yu­gos­la­via-Es­pa­ña de cla­si­fi­ca­ción pa­ra el Mun­dial del 78, en Bel­gra­do. A mí me cos­tó bas­tan­te tra­ba­jo re­cu­pe­rar­me. Fue una la­ta. —¿Có­mo se le­sio­nó? —Fue una en­tra­da que me hi­zo por de­trás, con los dos pies por de­lan­te, un de­lan­te­ro cen­tro que lue­go fue a ju­gar al Hér­cu­les, Kus­to­dic. Fue a ha­cer­me da­ño. No­té un chas­qui­do muy fuer­te en la par­te ex­te­rior del to­bi­llo… —¿Fue a ha­cer­le da­ño? —Yo en el mo­men­to en que me en­tró di­je: ya es­tá. Se aca­bó. Mi­re. He ju­ga­do más de 700 par­ti­do en el Ma­drid y nun­ca, y di­go nun­ca, he te­ni­do un es­guin­ce de to­bi­llo. Ni de ro­di­lla... Y es­to, va­ya por Dios, sí que me pa­só… —¿Lle­gó a ha­blar des­pués con Kus­to­dic? —Sí, sí… Me lo en­con­tré un día. “Có­mo me cas­cas­te, le de­cía…”. Y se reía. Ese fue, se­gu­ra­men­te, el par­ti­do más du­ro y más vio­len­to que yo ju­gué en mi vida. Con se­gu­ri­dad. El del gol de Ru­bén Cano, el del bo­te­lla­zo a Jua­ni­to. Fue­ron muy agre­si­vos. Hu­bo mu­cha vio­len­cia. —¿Qué pa­só des­pués? —Ya en Ma­drid me hi­cie­ron va­rias ra­dio­gra­fías y no se veía na­da. Has­ta que diag­nos­ti­ca­ron que la vai­na que en­vol­vía los pe­ro­neos se ha­bía ro­to, y se me sa­lían los ten­do­nes. —¿Le do­lía mu­cho? —Hom­bre, in­ten­ta­ba en­tre­nar, me pin­cha­ban. Me vie­ron va­rios mé­di­cos y to­dos me de­cían que me ope­ra­se, pe­ro yo no qui­se. Aman­cio es­tu­vo sin ju­gar mu­cho tiem­po por la mis­ma le­sión tras ope­rar­se, y yo te­nía el Mun­dial a la vuel­ta de la es­qui­na. —¿Có­mo se tra­tó? —Me ha­cía unos ven­da­jes es­pe­cia­les pa­ra que los pe­ro­neos no se sa­lie­sen de la vai­na. Y po­co a po­co, no­tan­do aún chas­qui­di­tos, me acos­tum­bré a ello y se­guí ju­gan­do. Pe­ro em­pe­cé a ju­gar tres me­ses des­pués. —-¿Quién le ha­cía los ven­da­jes? —Yo só­lo (ri­sas). Siem­pre lo hi­ce en mi ca­rre­ra. —¿Ya era mé­di­co? —Es­tu­dia­ba. Pe­ro yo me ha­cía siem­pre los ven­da­jes por­que me apre­ta­ba lo jus­to pa­ra que no me mo­les­ta­se y me pro­te­gie­ra. Los ven­da­jes son de­li­ca­dos... —Y mi­re que us­ted aguan­ta­ba bien el do­lor… —Sí, pe­ro Ba­le es mu­cho más fuer­te que yo. Es un su­per­do­ta­do. Lo su­pe­rará con pa­cien­cia.

y Aman­cio, dos mi­tos del ma­dri­dis­mo y de los ju­ga­do­res más im­por­tan­tes de la his­to­ria de la en­ti­dad, tu­vie­ron la mis­ma le­sión que Ba­le con dis­tin­to re­sul­ta­do: tres me­ses pa­ra Pi­rri, que no se ope­ró, y sie­te pa­ra Aman­cio, cu­ya le­sión fue de un gra­do su­pe­rior y ter­mi­nó pa­san­do por el qui­ró­fano. Pi­rri ju­gó en el Ma­drid de 1965 a 1980: 561 par­ti­dos ofi­cia­les y 170 go­les. Su va­len­tía y pun­do­nor mar­ca­ron una épo­ca. Es­ta le­sión le so­bre­vino en un par­ti­do cla­ve de Es­pa­ña pa­ra la cla­si­fi­ca­ción del Mun­dial de 1978. Es­pa­ña ga­nó en Bel­gra­do a Yu­gos­la­via (0-1, Ru­bén Cano) y él tu­vo que ser sus­ti­tui­do po­co des­pués de ini­ciar­se el en­cuen­tro.

Aman­cio ju­gó en el Ma­drid de 1962 a 1976: 471 par­ti­dos y 155 go­les. El ga­lle­go li­de­ró al equi­po ye-yé que le­van­tó la Co­pa de Eu­ro­pa de 1966 y lle­gó a for­mar par­te de la se­lec­ción de la FIFA en 1968. Fue no­to­ria su le­sión cuan­do fue ca­za­do por el pa­ra­gua­yo Pe­dro Fer­nán­dez (8 de ju­nio de 1974). Pe­ro mu­cho an­tes, en 1964, cuan­do só­lo lle­va­da dos en el club, su­frió la mis­ma le­sión que Ba­le en un par­ti­do de Li­ga an­te el Ba­rça en el Camp Nou.

To­dos los mé­di­cos me de­cían que fue­ra al qui­ró­fano. Yo aguan­té”

Pi­rri

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