El Atle­ti de­vuel­ve el fút­bol al Hel­mán­ti­co

El Gui­jue­lo, su ri­val hoy en la Co­pa, pi­dió ju­gar en el mí­ti­co es­ta­dio: lle­gó a es­tar ce­rra­do

AS (Aragon) - - Guijuelo-atlético De Madrid - PA­TRI­CIA CAZÓN LA PRE­VIA

Ha­ce años que en la ca­lle Za­mo­ra no re­sue­na el fút­bol co­mo an­ta­ño, co­mo aque­llas tres tem­po­ra­das, la 1995-96 y de 1997 a 1999, en las que el Sa­la­man­ca es­tu­vo en Pri­me­ra y los do­min­gos eran una ria­da de bu­fan­das, gen­te y cán­ti­cos ha­cia el Hel­mán­ti­co. El ca­mino em­pe­za­ba en la Pla­za Ma­yor, y los pin­chos en el Bambú, y ter­mi­na­ba más allá de la Pla­za de To­ros, tres ki­ló­me­tros en lí­nea rec­ta, pre­via pa­ra­da en Van Dyck. Era el ri­tual. Y te­nía ma­gia, al­go.

Pe­ro el Sa­la­man­ca se ex­tin­guió y el Hel­mán­ti­co se ce­rró. Tres años lo es­tu­vo has­ta que el Sal­man­tino lo re­abrió pa­ra ju­gar allí Re­gio­nal Afi­cio­na­dos. Hoy el es­ta­dio y la ciu­dad vol­ve­rán 18 años atrás, a aque­llos días. Gra­cias al Atle­ti. Por el Gui­jue­lo.

En cuan­to sa­lió la bo­la del sor­teo, lo pi­dió: ju­gar allí. Su es­ta­dio, el Mu­ni­ci­pal de Gui­jue­lo, só­lo tie­ne 1.500 asien­tos. Mu­cha afi­ción se iba a que­dar fue­ra pa­ra un par­ti­do así, an­te el Atle­ti. Bien me­re­cía la pe­na re­co­rrer los 44 ki­ló­me­tros que los se­pa­ran de Sa­la­man­ca pa­ra lle­nar los 17.300 del Hel­mán­ti­co. Ayer ha­bían ven­di­do 15.000 en­tra­das.

Y eso que el par­ti­do pi­lla a con­tra­pié al equi­po que ha­ce de an­fi­trión: es 15º en el Gru­po 1 de Se­gun­da B, só­lo dos pues­tos por en­ci­ma del des­cen­so. Ha­ce 15 días que cam­bió de en­tre­na­dor. El nue­vo, Fa­bre­gat, hoy se de­ja fue­ra a va­rios im­por­tan­tes (Raúl Ruiz, Car­les o Gra­nell) por­que el fin de se­ma­na se mi­de al Ra­cing y eso, la Li­ga, es su lu­cha. Pe­ro eso no quie­re de­cir que hoy sal­ga a no ju­gar. Quie­re ha­cer­lo y, ade­más, aun­que le cues­te do­mi­nar los par­ti­dos, el su­yo es un equi­po al que le gus­ta el ba­lón. Su ar­ma es Gor­di­llo, me­dia­pun­ta y can­te­rano del Atle­ti. Y no es el úni­co. Tam­bién Ro­yo, por­te­ro, que tie­ne cláu­su­la del mie­do. El Gui­jue­lo lu­cha­rá has­ta el úl­ti­mo mo­men­to por­que el Atle­ti se la qui­te.

Calderón. Y es que, si de siem­pre la Co­pa fue es­pe­cial pa­ra el Atle­ti, es­te año lo es más. El club ha pe­di­do que la fi­nal sea en su es­ta­dio, el Calderón, en su úl­ti­mo año. Na­da co­mo ju­gar­la allí. Na­da co­mo, ade­más, ga­nar­la. Se­ría un fi­nal per­fec­to. Por eso, hoy, aun­que Si­meo­ne via­je sin mu­cho fi­jo (Oblak, Go­dín, Ga­bi, Tia­go, Ko­ke,

Gri­zi, Ga­mei­ro...) y con cin­co cha­va­les, no es­pe­cu­la­rá: ju­ga­rán los del pri­mer equi­po y Ro­ber, de­lan­te­ro del B, pa­re­ja de Co­rrea arri­ba. Sa­vic y Gi­mé­nez lo se­rán atrás, Saúl y Tho­mas en el cen­tro. Vr­salj­ko y Ca­rras­co ocu­pa­rán la de­re­cha y Lu­cas y Gai­tán la iz­quier­da. Lla­ma­ti­vo es el ca­so del úl­ti­mo: lle­gó co­mo es­tre­lla en ju­lio pe­ro, cua­tro me­ses des­pués, de­be ga­nar­se el si­tio en par­ti­dos co­mo és­te, de meritorios. Hoy aca­pa­ra­rá los fo­cos. Y, qui­zá, tam­bién las con­ver­sa­cio­nes de la gen­te que to­me la ca­lle Za­mo­ra des­de la Pla­za Ma­yor al Hel­mán­ti­co, pa­ra ha­cer de es­te miér­co­les un do­min­go de aque­llos, de los de ha­ce 18 años.

PAR­TI­DO DE LA ILU­SIÓN. La plan­ti­lla del Gui­jue­lo, ayer, des­pués del úl­ti­mo en­tre­na­mien­to an­tes de me­dir­se al Atlé­ti­co es­ta no­che en el Hel­mán­ti­co, en la Co­pa del Rey.

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