Un pe­lliz­co en el co­ra­zón

AS (Las Palmas) - - LAS PALMAS - PA­BLO CHE­CA

Por­que es un sen­ti­mien­to que se lle­va en el co­ra­zón…”. Así re­tum­ba en el es­ta­dio de Gran

Ca­na­ria uno de esos cán­ti­cos de la afi­ción de nues­tra que­ri­dí­si­ma Unión De­por­ti­va

Las Pal­mas que te aca­ri­cian el co­ra­zón. Ocu­rre que po­cos es­cu­dos re­pre­sen­tan a una tie­rra co­mo el de la UD a es­ta is­la, tu is­la, nues­tra is­la, lo que obli­ga a dig­ni­fi­car­lo den­tro y fue­ra del cam­po. El club ama­ri­llo es­tá por en­ci­ma de to­do y to­dos, fal­ta­ría más. Se apli­ca en los des­pa­chos de una de las to­rres del Es­ta­dio aque­llo de que “lo im­por­tan­te es que ha­blen de uno, aun­que sea mal”. ¡¡Meeeeecccc!! Error gra­ve.

Don­de real­men­te se arre­gla el mun­do es en la so­bre­me­sa. Ayer, mi ami­go Nés­tor y yo nos ne­gá­ba­mos a acep­tar que

Juan Car­los Va­le­rón y el tal pe­que­ño Ni­co­lás com­par­tie­ran pro­ta­go­nis­mo y es­cu­do, aun­que bien es cier­to que en ver­tien­tes to­tal­men­te opues­tas. Por lo vis­to, aba­ra­tar el pre­cio de las en­tra­das sí de­va­lua­ba el pro­duc­to ama­ri­llo. ¡Chó­ca­la! Ver­güen­za, es­tu­por, pe­na, in­cre­du­li­dad. Eli­ge tú, lec­to­ra/o. La UD, su ima­gen, su afi­ción, una is­la en­te­ra de­trás del equi­po de sus amo­res des­de que éra­mos chi­qui­ti­tos. To­dos nos me­re­ce­mos un res­pe­to. Que ese ti­po lle­ve el es­cu­do del equi­po de nues­tra tie­rra es, cuan­to me­nos, in­de­cen­te. Por­que hay co­sas que son sa­gra­das. Sin que­rer, ta­ra­reo ese cán­ti­co cóm­pli­ce en­tre la Na­cien­te y el res­to del gra­de­río: “Los co­lo­res de Las Pal­mas ni se com­pran, ni se ven­den”. De nue­vo, sien­to un pe­lliz­co en el co­ra­zón. Y a to­das es­tas, el club dán­do­lo to­do apo­yan­do al chi­co...

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