En el adiós al enor­me Ma­no­lo Ve­láz­quez

AS (Las Palmas) - - MEDIOS -

El fa­lle­ci­mien­to de Ma­nuel Ve­láz­quez me ape­na pro­fun­da­men­te. ¡Son tan­tos los bue­nos re­cuer­dos! El ma­dri­le­ño fue uno de mis ído­los en mis pri­me­ros años como so­cio ma­dri­dis­ta. Des­ta­có en­se­gui­da en los amis­to­sos que el club pro­gra­ma­ba ca­si todos los miér­co­les apro­ve­chan­do los des­pla­za­mien­tos de con­jun­tos de la 2ª Di­vi­sión a su pa­so por Ma­drid. Do­ce años en el pri­mer equi­po con el nú­me­ro 10 he­re­da­do de su ad­mi­ra­dí­si­mo Pan­cho Pus­kas.

Ve­láz­quez fue un ju­ga­dor do­ta­do de una téc­ni­ca ex­qui­si­ta. Un avan­za­do a su tiem­po que ma­ne­ja­ba (cuan­do na­die lo ha­cía) las dos pier­nas con la mis­ma fa­ci­li­dad. Era el ce­re­bro del equi­po jun­to a Pi­rri, y sus asis­ten­cias a Gen­to por la iz­quier­da o sus ba­lo­nes bom­bea­dos al bor­de del área a su gran ami­go Aman­cio eran una de­li­cia pa­ra el exi­gen­te pa­la­dar de la afi­ción.

Ade­más, era ex­tra­or­di­na­ria­men­te edu­ca­do. Tu­ve la suer­te de en­ta­blar una bue­na amistad con él al com­par­tir mu­chos via­jes con la ex­pe­di­ción ma­dri­dis­ta en la pa­sa­da dé­ca­da. Aman­cio y Ve­láz­quez so­lían acom­pa­ñar al equi­po en sus des­pla­za­mien­tos como em­ba­ja­do­res del mis­mo (an­tes lo hi­cie­ron Di Sté­fano y Gen­to). Se nos ha ido una leyenda blan­ca, una gran per­so­na. Des­can­se en paz.

Jo­sé Luis Cuen­ca Ala­dro Ria­za (Se­go­via)

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