Raúl “No des­car­to nin­gún pues­to en el Ma­drid, ni el de pre­si­den­te”

AS (Las Palmas) - - REAL MADRID - EL LAR­GUE­RO

Raúl Gon­zá­lez Blan­co, ex­ca­pi­tán del Ma­drid, se sin­ce­ró el pa­sa­do lu­nes en los mi­cró­fo­nos de ‘El Lar­gue­ro’ de la Ca­de­na SER. El nue­vo em­ba­ja­dor de LaLi­ga en Es­ta­dos Uni­dos ana­li­zó la

nue­va eta­pa del equi­po con Zi­da­ne en el ban­qui­llo y ex­pli­có los pla­nes que tie­ne pa­ra el fu­tu­ro...

Va a ser el re­pre­sen­tan­te del fút­bol es­pa­ñol en Es­ta­dos Uni­dos... —Sí. Soy el res­pon­sa­ble. Ten­go un gru­po de tra­ba­jo al­re­de­dor y es­toy muy or­gu­llo­so de for­mar par­te de la fa­mi­lia de LaLi­ga. Se le pue­de dar mu­cho va­lor a la mar­ca LaLi­ga y te­ne­mos mu­chas co­sas que apor­tar a un país en el que ca­da vez jue­gan más al soc­cer. —¿Ha pen­sa­do en sa­car­se el tí­tu­lo de en­tre­na­dor? —De mo­men­to no. Mar­ca­ré mis pa­sos po­co a po­co. Tras gas­tar la úl­ti­ma go­ta ju­gan­do, me vie­ne otro mo­men­to de for­ma­ción, que es co­no­cer el mundo de otra ma­ne­ra di­fe­ren­te. LaLi­ga me es­tá dan­do la opor­tu­ni­dad de co­no­cer el fút­bol des­de la vi­sión de ne­go­cio. Eso me va a en­ri­que­cer de ca­ra al fu­tu­ro. —Guar­dio­la di­jo una vez que, como so­cio del Bar­ce­lo­na, le gus­ta­ría ser pre­si­den­te del Ba­rça. ¿A us­ted le gus­ta­ría ser pre­si­den­te del Ma­drid? —A mí, en los úl­ti­mos tres o cua­tro me­ses que si en­tre­na­dor, di­rec­tor de­por­ti­vo, pre­si­den­te del Ma­drid... Pe­ro aho­ra lo que soy es country-ma­na­ger de LaLi­ga. En un fu­tu­ro ve­re­mos. Todos esos pues­tos... pues no voy a de­cir que no voy a ha­cer nin­guno ni que lo va­ya a ha­cer. El tiem­po lo dirá. —Pe­ro… —No des­car­to nin­guno. —Ya… ¿Ni el de pre­si­den­te? —No des­car­to nin­guno. —¿Des­de don­de se mue­ve un club de fút­bol? ¿Del en­tre­na­dor, del ma­na­ger? —Un club es como un equi­po. Es un tra­ba­jo en equi­po, en­tre va­rias per­so­nas. Aunque no es lo mis­mo la po­si­ción. Es­tá cla­ro que tie­ne que ha­ber va­rias po­si­cio­nes en el club, pe­ro todos tie­nen que te­ner la mis­ma idea. En­ton­ces, creo en el tra­ba­jo en equi­po y creo que pa­ra la ges­tión de un club eso es im­por­tan­te. —¿Si­gue con aten­ción las evo­lu­cio­nes del Ma­drid? —Con el cam­bio de en­tre­na­dor, el equi­po es­tá mu­cho más ale­gre, ha­cien­do buen fút­bol. An­te el Spor­ting, la pri­me­ra par­te fue bue­ní­si­ma. En la se­gun­da, el ni­vel fue ba­jo. El Ma­drid si­gue te­nien­do mu­chí­si­mos fans, pe­ro cuan­do se cam­bia de en­tre­na­dor es por­que las co­sas no han ido bien. Con Zi­da­ne, el equi­po va a te­ner mu­chas más op­cio­nes de con­se­guir co­sas im­por­tan­tes tan­to en la Li­ga como en la Cham­pions. —¿Qué le pa­re­ce Zi­da­ne? —Ha­bía es­ta­do con ese gru­po, con An­ce­lot­ti, lo co­no­cía y era una gran opor­tu­ni­dad pa­ra le­van­tar el áni­mo del equi­po. En los dos úl­ti­mos par­ti­dos se les ha vis­to mu­cho más ale­gres. —¿Se sa­ca­rá el car­net de en­tre­na­dor? Cuan­do se en­tra en un ban­qui­llo, te lla­mes como te lla­mes, seas quien seas, tie­nes fe­cha de ca­du­ci­dad… —Si en al­gún mo­men­to pien­so que es­toy ca­pa­ci­ta­do y pre­pa­ra­do, no me im­por ta­rá. Pien­so que de­bo de to­mar otro ca­mino aho­ra. El Ma­drid va a ser siem­pre mi ca­sa y oja­lá pue­da ayu­dar en al­gún mo­men­to. —Le ofre­cie­ron tra­ba­jar en el Real Ma­drid… —El Ma­drid siem­pre me ha abier­to las puer­tas y ten­go una bue­na re­la­ción con el pre­si­den­te. El que ha to­ma­do la de­ci­sión de se­guir en Nue­va York soy yo, por­que creo que es lo me­jor tan­to a ni­vel fa­mi­liar y aho­ra con es­te pro­yec­to. Ha­brá mo­men­tos pa­ra po­der vol­ver al Ma­drid, pe­ro es­toy en el si­tio ade­cua­do. Su­fro y si­go pen­dien­te de to­do lo que con­lle­va el Ma­drid y es­pe­ro que si­gan ga­nan­do tí­tu­los. —Al acep­tar es­te car­go de em­ba­ja­dor, se ha te­ni­do que qui­tar la eti­que­ta de ‘an­ti’... —Nun­ca he si­do an­ti na­da. Lo he di­cho mu­chas ve­ces, soy un hom­bre de fút­bol glo­bal. Soy ma­dri­dis­ta, ten­go un pa­sa­do en el que fui del Atlé­ti­co de Ma­drid. Pe­ro el Ma­drid es don­de he cre­ci­do como ju­ga­dor y per­so­na, don­de he sen­ti­do una co­mu­nión con ese cam­po y me lo han da­do to­do. Creo que he si­do res­pe­ta­do en ca­si todos los cam­pos de Es­pa­ña. Nun­ca he te­ni­do nin­gún problema. —¿Le ha sen­ta­do mal al Ma­drid que se va­ya a LaLi­ga? —No. Voy a ser res­pon­sa­ble de EE UU. El Ma­drid sa­be de mi de­ci­sión an­tes de que fue­se pú­bli­ca. Mi re­la­ción es muy cor­dial con el club. Lo han acep­ta­do y res­pe­ta­do. —Us­ted era un icono del fút­bol es­pa­ñol, siem­pre son­rien­do, pe­ro lue­go no qui­so ha­blar con na­die y cuan­do mar­ca­ba go­les pa­re­cía que­rer reivin­di­car­se de co­sas que us­ted en­ten­día que no se le es­ta­ban ha­cien­do jus­ti­cia… —Fue un des­gas­te. No es fá­cil po­der con­vi­vir ju­gan­do en el Real Ma­drid… —Pe­ro se har­tó… —Al fi­nal me fui. Era mi ca­sa, pe­ro tu­ve que to­mar una de­ci­sión muy di­fí­cil. Fue­ron mu­chos mo­men­tos de mu­cho su­fri­mien­to. Más in­te­rior que ex­te­rior. Cuan­do no te sien­tes ca­pa­ci­ta­do pa­ra ha­blar y de­cir lo que quie­res de­cir, es pre­fe­ri­ble ca­llar...

Un club es como un equi­po, con va­rias po­si­cio­nes, pe­ro todos con la mis­ma idea”

Con el cam­bio de en­tre­na­dor, el Ma­drid es­tá mu­cho más ale­gre, ha­cien­do buen fút­bol”

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