Man­zano “Pron­to se­rán más los que quie­ran ir a Chi­na”

CHI­NA Go­yo Man­zano va a cum­plir su ter­ce­ra tem­po­ra­da en Chi­na. Ha de­ja­do el Bei­jing Gouan y ha re­ca­la­do en el Shang­hai Shen­hua. Na­die me­jor que él pa­ra ha­blar del boom que es­tá vi­vien­do el fút­bol chino, con más gas­to en fi­cha­jes en es­te mer­ca­do que la Pr

AS (Las Palmas) - - INTERNACIONAL - A. GABILONDO / LA EN­TRE­VIS­TA

¿ Có­mo es­tán vi­vien­do

en Chi­na el boom del fút­bol del país, con fi­cha­jes mul­ti­mi­llo­na­rios y ga­lác­ti­cos? —Es un boom sor­pren­den­te e ines­pe­ra­do. No es que se ha­ya fi­cha­do a uno o dos, es que se ha des­bor­da­do to­do y han lle­ga­do gran­des ju­ga­do­res. Has­ta equi­pos re­cién as­cen­di­dos, como es el ca­so de He­bei, es­tán ha­cien­do des­em­bol­sos muy sor­pren­den­tes y que nos co­gen a todos por sor­pre­sa. —¿Se ha abier­to el gri­fo eco­nó­mi­co en el fút­bol, como hi­zo an­tes en otros sec­to­res como el in­mo­bi­lia­rio o el bur­sá­til? — Ha­bría que ha­cer un análisis des­de dos pun­tos de vis­ta. Uno, que el pre­si­den­te de la Re­pú­bli­ca Po­pu­lar de Chi­na di­jo que ha­bía que dar­le al fút­bol una di­men­sión y una no­to­rie­dad en todos los as­pec­tos. Los presidentes de los clu­bes se lo han to­ma­do a ra­ja­ta­bla. Ade­más, en se­gun­do tér­mino, es­te año por pri­me­ra vez las te­le­vi­sio­nes van a pa­gar­les a los equi­pos por re­trans­mi­tir la Su­per­li­ga chi­na. Una ca­de­na va a apor­tar 1.500 mi­llo­nes de eu­ros en los pró­xi­mos cin­co años. El au­men­to de pre­su­pues­to ha­ce tam­bién que los clu­bes in­vier­tan más. — ¿ Hay em­pre­sas o due­ños de­trás de los equi­pos, al igual que ve­mos que em­pie­za a ocu­rrir en Es­pa­ña con la en­tra­da de ca­pi­tal en equi­pos como Atlé­ti­co, Va­len­cia o Es­pan­yol? —Exac­to, son due­ños de em­pre­sas po­de­ro­sas que apues­tan por el fút­bol. In­clu­so el Bei­jing Gouan, en el que es­tu­ve yo has­ta el año pa­sa­do y que era más es­ta­tal que el res­to, ha in- cor­po­ra­do un so­cio pa­ra apo­yar al club eco­nó­mi­ca­men­te. —Ese res­pal­do eco­nó­mi­co ha he­cho po­si­ble que la Su­per­li­ga chi­na in­vier­ta más en fi­cha­jes es­ta tem­po­ra­da que la Pre­mier Lea­gue, ¿có­mo es po­si­ble? —Por­que hay di­ne­ro y a la vez un afán por ha­cer bue­nos equi­pos. Las em­pre­sas que es­tán de­trás son fuer­tes y quie­ren, so­bre to­do con los ex­tran­je­ros, fi­cha­jes que les den un fac­tor di­fe­ren­cial. — En Chi­na exis­te un cu­po de cua­tro ex­tran­je­ros y otro asiá­ti­co por plan­ti­lla. No va­le fi­char cual­quier co­sa. —Sí, y ade­más no im­por­ta cam­biar a los ex­tran­je­ros a mi­tad de tem­po­ra­da si no es­tán cum­plien­do con los ob­je­ti­vos. En el ca­so de Guangz­hou, por ejem­plo, si un fut­bo­lis­ta fo­rá­neo no es­tá cum­plien­do los ob­je­ti­vos, du­ran­te el ve­rano lo cam­bia, in­clu­so a todos. — Los 42 mi­llo­nes que pa­gó Guangz­hou al Atlé­ti­co por Jack- son o los 50 de Jiang­su Su­ning al Shakh­tar por Alex Tei­xei­ra es­ta­ba re­ser­va­dos has­ta aho­ra só­lo a gran­des clu­bes. —Cuan­do apa­re­ció la no­ti­cia de Jack­son re­ci­bí lla­ma­das de gen­te de Es­pa­ña que pen­sa­ba que ve­nía a mi equi­po, el Shang­hai Shen­hua. Pe­ro no era al mío, era al Guangz­hou. Su po­de­río eco­nó­mi­co es gran­de. Yo me te­mía que iba a ha­cer al­go im­por­tan­te, por­que ven­dió a su ju­ga­dor más ca­ris­má­ti­co —El­ke­son— a Shang­hai SIPG. —Chi­na no es Qa­tar o EE UU, adon­de los ju­ga­do­res van en bus­ca de re­ti­ros do­ra­dos. A Chi­na es­tán yen­do ju­ga­do­res in­ter­na­cio­na­les y con 28 ó 29 años. ¿Pue­de lle­gar a com­pe­tir con el mer­ca­do eu­ro­peo? —A par­tir de es­te año estamos vien­do que sí. Ra­mi­res, La­vez­zi, Jack­son, Ger­vin­ho o Gua­rín son to­da­vía ju­ga­do­res top y en Eu­ro­pa po­drían ju­gar en cual­quier equi­po. Ya no es que fi­che uno es­po­rá­di­ca­men­te como has­ta aho­ra. Son mu­chos a la vez. —¿Lo de Chi­na pue­de fun­cio­nar o es una bur­bu­ja que aca­ba­rá ex­plo­tan­do por­que no hay cul­tu­ra del fút­bol allí? —Es una cues­tión de re­sul­ta- dos. Si las per­so­nas que in­vier­ten tan­to di­ne­ro ven la re­com­pen­sa so­bre el cés­ped, a lo me­jor no es una mo­da a cor­to pla­zo. Se­rá una cues­tión de cau­sa efec­to. Si el efec­to es ren­ta­ble, la cau­sa de lle­var fut­bo­lis­tas va a se­guir. De ser así, pron­to se­rán más los que quie­ran ir a Chi­na. —¿Es­tá tra­tan­do Chi­na de cam­biar a tra­vés del fút­bol su cul­tu­ra de de­por­te in­di­vi­dual por otra de de­por­te co­lec­ti­vo? — To­do el de­por­te de equi­po con­lle­va tiem­po, eso es una reali­dad de me­to­do­lo­gía. El de­por­te in­di­vi­dual es dis­tin­to y ha fun­cio­na­do siem­pre en Chi­na. En el fút­bol, como tra­ba­jo de con­jun­to, a los chi­nos aún les fal­ta co­ger cier­tos me­ca­nis­mos. Pe­ro van po­co a po­co me­jo­ran­do y ob­te­nien­do pe­que­ños re­sul­ta­dos que les re­fuer­zan. —¿Po­ten­ciar la Su­per­li­ga tie­ne tam­bién como ob­je­ti­vo me­jo­rar al ju­ga­dor chino?

—Cla­ro, so­bre to­do a ni­vel de se­lec­ción. Es un te­ma en el que tie­nen que tra­tar de dar un sal­to ha­cia ade­lan­te. Así como los clu­bes es­tán cre­cien­do, la se­lec­ción es­tá en un mo­men­to de es­tan­ca­mien­to en sus con­fron­ta­cio­nes di­rec­tas con Co­rea del Sur, Aus­tra­lia y Ja­pón. To­da­vía es­tá re­za­ga­da y le­jos de pe­lear por esa cuarta pla­za que sue­len de­jar li­bre esas tres se­lec­cio­nes do­mi­na­do­ras del fút­bol asiá­ti­co en es­tos mo­men­tos. — ¿ Us­ted ya cuen­ta con un car­tel im­por­tan­te en Chi­na, des­pués de pa­sar por Bei­jing Gouan y re­ca­lar aho­ra en Shang­hai Shen­hua? —Hi­ci­mos dos bue­nos años en Bei­jing, lle­gan­do a dispu­tar­le el tí­tu­lo a Guangz­hou en la úl­ti­ma jornada, al­go im­pen­sa­ble y que na­die ha­bía he­cho úl­ti­ma­men­te, y lue­go rom­pien­do ré­cords his­tó­ri­cos en el club. Era el equi­po de la ca­pi­tal y es ver­dad que mi nom­bre se ha aso­cia­do a otro mo­de­lo de jue­go, a otra ma­ne­ra de com­pe­tir y de ob­te­ner re­sul­ta­dos a tra­vés de to­do eso. —Se ha con­ver­ti­do en ban­de­ra de ese es­ti­lo y por eso es­tá en las qui­nie­las pa­ra di­ri­gir a Chi­na. ¿Le ape­te­ce­ría? — Qui­zá sea el tra­ba­jo he­cho has­ta aho­ra el que me ha aso­cia­do a una lis­ta de candidatos a se­lec­cio­na­dor, pe­ro de mo­men­to son ru­mo­res de la pren­sa y no hay na­da ofi­cial. — En Shang­hai Shen­hua, su nue­vo equi­po, ¿qué ob­je­ti­vos se mar­ca? — Shang­hai es el gran clá­si­co de la Su­per­li­ga jun­to a Bei­jing. Es el úni­co que nun­ca ha ba­ja­do a se­gun­da di­vi­sión, que tam­po­co ha cam­bia­do de nom­bre, y la gran ri­va­li­dad de Chi­na es en­tre es­tos dos clu­bes. Es como el Ma­dri­dBar­ce­lo­na de allí. A Shang­hai lo ha co­gi­do un gru­po in­mo­bi­lia­rio muy fuer­te, Green­land, que des­de ha­ce dos años es­tá apos­tan­do por el fút­bol. Que­da­ron 9º a su lle­ga­da, el año pa­sa­do 6º y el ob­je­ti­vo con­mi­go es­ta tem­po­ra­da es ir a la Cham­pions.

“La en­tra­da de la TV y el men­sa­je de apos­tar por el fút­bol del pre­si­den­te de Chi­na son cla­ve” “Se me ha aso­cia­do a la se­lec­ción chi­na por mi tra­ba­jo aquí. De mo­men­to só­lo son ru­mo­res”

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