Ros­si li­de­ra la na­ve gra­no­ta pa­ra de­rri­bar a ‘su’ Sub­ma­rino

Il Bam­bino re­gre­sa a Vi­la-real

AS (Las Palmas) - - VILLARREAL-LEVANTE - VÍC­TOR LÓ­PEZ

Giu­sep­peRos­si. Ése es el nom­bre. To­das las mi­ra­das es­ta­rán pues­tas en él hoy en El Ma­dri­gal. Su ca­sa. La que fue y siem­pre se­rá. Il Bam­bino mar­có una épo­ca en un Sub­ma­rino al que hoy tra­ta­rá de tor­pe­dear pa­ra que su Le­van­te co­ja al­go de ai­re. El ita­liano es el cla­vo ar­dien­do de un con­jun­to gra­no­ta em­pe­ña­do en en­to­nar el ‘Sí se pue­de’ pe­ro al que ca­da vez le que­dan me­nos jor­na­das y cual­quier error le quita años de vi­da.

Con el ita­liano to­do pa­re­ce más fá­cil. Lo sa­ben en Vi­la­real. Pe­ro el ca­rro hoy en día lo ti­ra un ‘ tal’ Mo­ra­les que es­tá des­lum­bran­do a to­da Es­pa­ña con sus arran­ca­das. Con Dey­ver­son, for­man una tri­ple­ta de en­sue­ño que ya qui­sie­ran mu­chos de Pri­me­ra. Lle­gan muy confiados los azul­gra­na en po­der ‘ ras­car’ al­go. De­jan de un la­do los números, ca­si im­pe­ca­bles de los ama­ri­llos en su ca­sa, pa­ra ba­sar­se en las sen­sa­cio­nes. Y so­bre to­do, en las cir­cuns­tan­cias. El can­san­cio eu­ro­peo de­be­ría pa­sar fac­tu­ra y eso tam­bién con­lle­va que Mar­ce­lino ti­ra­rá de ro­ta­cio­nes. No le que­da otra. Pe­ro el Vi­lla­rreal no es un equi­po que acu­se de­ma­sia­do cua­tro o cin­co cam­bios en el on­ce.

Sea como sea y con los que sea, el ob­je­ti­vo es cla­ro: abrir bre­cha. La oca­sión la pin­tan cal­va, re­ci­bien­do al co­lis­ta en ca­sa y el Se­vi­lla ju­gan­do con­tra el lí­der to­do­po­de­ro­so Bar­ce­lo­na. On­ce pun­tos em­pe­za­rían a ser ya un buen col­chón pa­ra ase­gu­rar la cuarta pla­za y vol­ver a la Cham­pions la pró­xi­ma tem­po­ra­da. Quién sa­be, por cier­to, si otra vez con Ros­si en el Sub­ma­rino. Por­que el ru­mor de que su pa­so por Orriols es só­lo un pa­sa­di­zo pa­ra re­gre­sar triun­fan­te a Vi­lla­rreal es­tá ahí. ‘¿Chi lo sa?’

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