A la fi­nal, Obi Oblak

Ex­hi­bi­ción y pe­nal­ti pa­ra­do al Ná­po­les ● Mar­có Ca­lle­jón, re­mon­ta­ron To­rres y Viet­to ● Tho­mas y Ca­rras­co bri­llan

AS (Las Palmas) - - Atlético De Madrid-Nápoles - RE­POR­TA­JE GRÁ­FI­CO CHE­MA DÍAZ

Se es­ta­ba po­nien­do la fi­nal tono ama­ri­llo Ná­po­les cuan­do Si­meo­ne agi­tó su ban­qui­llo por pri­me­ra vez. Fue­ra Gai­tán, den­tro Tho­mas. Los guan­tes de Oblak, la ban­da Fi­li­pe-Ca­rras­co y la fia­bi­li­dad de­fen­si­va no ha­bían si­do su­fi­cien­tes: Ca­lle­jón le ha­bía encontrado un res­qui­cio a la red de Oblak y el Ná­po­les se ha­bía pues­to por de­lan­te. Pe­ro Si­meo­ne dio en­tra­da a Tho­mas y su equi­po en quin­ce mi­nu­tos ha­bía vol­tea­do el par­ti­do co­mo un cal­ce­tín. Ju­ga­rá hoy la fi­nal. Por­que en el ve­rano del cas­ti­go de la FIFA, el Atlé­ti­co ya tie­ne a Si­meo­ne y, ese, siem­pre se­rá su me­jor fi­cha­je.

El par­ti­do de amis­to­so na­da tu­vo. Hu­bo pe­nal­tis, in­ten­si­dad de mar­zo y has­ta una ro­ja, a Go­dín, por dos pa­ta­das de­ma­sia­do fuer­tes pa­ra ser ve­rano. Las ali­nea­cio­nes ya eran de­cla­ra­ción de in­ten­cio­nes. Na­da de prue­bas, o sí, mu­chas, pe­ro to­das se­rias. Si­meo­ne ti­ra­ba de su Atle­ti A y Sa­rri mez­cló me­nos de lo es­pe­ra­do. Sin Mer­tens pe­ro con Mi­lik; lo mis­mo es. El Ná­po­les do­mi­nó el ini­cio con pre­sión al­ta en el cen­tro del cam­po, re­cu­pe­ra­cio­nes rá­pi­das y el co­rrer Ghou­lam la ban­da an­te un Atle­ti en­ce­rra­do. Su úni­ca no­ti­cia era el es­treno de esa ca­mi­se­ta ras­ga­da que es a los ojos lo que el co­ci­do a agos­to, di­ges­tión di­fí­cil.

Un des­bor­de de Juanfran, a trom­pi­co­nes pe­ro has­ta el área con­tra­ria, fue la pri­me­ra no­ti­cia ro­ji­blan­ca en el par­ti­do. Des­pués no de­ja­rían de lle­gar. Por­que el Ná­po­les di­ri­gía, man­da­ba y ha­cía co­rrer a Ga­bi y Ko­ke en horizontal tras el ba­lón pe­ro el re­sul­ta­do era el mis­mo que el del jue­go es­pe­so del Atlé­ti­co: na­da en el mar­ca­dor. Lo in­ten­ta­ron los ita­lia­nos con dos cór­ners y Mi­lik me­tien­do ca­be­za pe­ro sólo sir­vie­ron pa­ra des­per­tar los guan­tes de Oblak, siem­pre a pun­to. So­bre ellos ci­men­ta­ría el Atle­ti su vic­to­ria. No de­ja de ser un clá­si­co.

Co­mo Griez­mann y su ca­pa, otro. Pa­re­ce que no es­tá y, de pron­to, ¡zas­ca!, te ha he­cho un gol de la na­da. Ayer no fue por po­co. Por Rei­na más bien, que re­pe­lió im­pe­ca­ble un ca­be­za­zo del fran­cés y des­pués un ta­co­na­zo de Gai­tán en el re­cha­ce. Ah, por cier­to: si al­guien es­pe­ra­ba al ar­gen­tino, aún no ha lle­ga­do. El jue­go del Atle­ti, inexis­ten­te en esa ban­da, tam­po­co ayu­dó. Ni la com­pa­ra­ción con la con­tra­ria: Fi­li­pe pe­día la clo­na­ción en ca­da des­bor­de y Ca­rras­co que­ma­ba a ca­da ca­rre­ra.

El Atle­ti ya es­ta­ba al com­ple­to en Mú­nich y no sólo su de­fen­sa, don­de Sa­vic pa­re­cía te­ner dien­tes por bo­tas. Pin­chó un ba­lón con un ta­co y le dio una ex­tra­ña pa­ta­da a Ca­lle­jón en el área que aca­bó en pe­nal­ti. Pe­ro, lo di­cho, ahí es­ta­ban ya Oblak y sus guan­tes, lis­tos. A la iz­quier­da y me­dio mal se lo lan­zó Mi­lik y a la iz­quier­da y muy bien se lan­zó Oblak pa­ra pa­rár­se­lo. Al fi­lo del des­can­so re­pe­ti­ría pa­ra ata­jar un ba­lón de In­sig­ne a la es­cua­dra lleno de ma­li­cia que se­ría un avan­ce de lo que, el ini­cio de la se­gun­da parte, trae­ría.

Por­que se des­pis­tó Fi­li­pe un se­gun­do, sólo uno en to­do el par­ti­do, y Ca­lle­jón lo apro­ve­chó pa­ra que­dar­se so­lo en el área, fro­tar­se la bo­ta y sa­car­se de ella una vo­lea a la es­cua­dra con­tra­ria im­pa­ra­ble. Seis mi­nu­tos des­pués, Gai­tán es­ta­ba fue­ra, la ban­da de­re­cha que­da­ba en­te­ra pa­ra Juanfran y Si­meo­ne su­ma­ba un hombre en el cen­tro: Tho­mas. Va­rias ca­rre­ras de Ca­rras­co más tar­de, en­tre Tho­mas, Griez­mann y To­rres ha­bían he­cho el pri­mer gol del Atle­ti 201718, el pri­me­ro del es­cu­do nue­vo. Y te­nía que ser él, có­mo no, El Ni­ño, otro clá­si­co. El ca­rru­sel de cam­bios (sie­te el Atle­ti, to­dos me­nos Rei­na el Ná­po­les) no va­rió el plan del Cho­lo: su equi­po es una idea, no nom­bres. Y Con ella gana. Lo con­fir­mó otro gol, el de Viet­to, en el 80’, pa­se a la fi­nal. Lo­gró me­ter la pun­te­ra en un cór­ner que pu­so Ca­rras­co y, por cier­to, jus­to antes pei­nó Tho­mas.

PA­TRI­CIA CAZÓN

PARAPENALTIS. Juanfran co­rre a la por­te­ría de Oblak pa­ra fe­li­ci­tar al es­lo­veno jus­to des­pués de de­te­ner­le un pe­nal­ti a Mi­lik en el 33’. Lo ha­bía co­me­ti­do Sa­vic so­bre Ca­lle­jón.

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