Daniil Kvyat

Auto Bild extra F1 - - SUMARIO -

Es cu­rio­so có­mo es­te pi­lo­to ha es­ca­la­do en su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal has­ta lle­gar a uno de los me­jo­res asien­tos de la pa­rri­lla sien­do un gran des­co­no­ci­do pa­ra la ma­yo­ría de los afi­cio­na­dos en­tre los que hay mu­chos que aún no sa­ben pro­nun­ciar su nom­bre. Pe­ro el ca­so es que el ru­so ha he­cho mé­ri­tos su­fi­cien­tes (se­gún sus je­fes) pa­ra es­tar so­bre uno de los co­di­cia­dos RB11 en su se­gun­da tem­po­ra­da en la Fór­mu­la 1 y con ape­nas 21 años. En reali­dad, to­dos aque­llos que no sean afi­nes a se­guir ca­te­go­rías in­fe­rio­res de mo­no­pla­zas ape­nas le han vis­to co­rrer en 19 do­min­gos. Un ba­ga­je es­ca­so co­mo pa­ra va­lo­rar a un pi­lo­to y más si es­te ha es­ta­do en uno de los equi­pos de la zo­na me­dia, don­de es más di­fí­cil que se les vea fir­mar una gran ca­rre­ra. No por­que no la ha­gan, sino, sim­ple­men­te, por­que se les ve mu­cho me­nos. El ru­so aca­bó su pri­mer año en la F1 con ocho dis­cre­tos pun­tos en su ca­si­lle­ro, aca­ban­do en­tre los diez pri­me­ros en cin­co oca­sio­nes (no­veno en Aus­tra­lia, Ma­la­sia, Gran Bretaña y Bél­gi­ca co­mo me­jo­res re­sul­ta­dos). Por su par­te, su com­pa­ñe­ro Ver­gne lo­gró 22 pun­tos, sumados en sie­te Gran­des Pre­mios dis­tin­tos y con un sex­to pues­to ba­jo la no­che eter­na de Sin­ga­pur co­mo me­jor re­sul­ta­do. Los nú­me­ros di­cen que Ver­gne ha­bía si­do me­jor, pe­ro las sen­sa­cio­nes no eran tan cla­ras y, de he­cho, el fran­cés aca­bó fue­ra de la ór­bi­ta de Red Bull y el ru­so fue as­cen­di­do al co­che que aca­ba­ba de de­jar Vet­tel li­bre. Kvyat es el má­xi­mo re­pre­sen­tan­te de la pró­xi­ma ge­ne­ra­ción de pi­lo­tos ru­sos. Pe­trov abrió ca­mino con más ru­blos que ta­len­to. Es­tos nue­vos co­rre­do­res tam- bién vie­nen bien `fo­rra­dos', pe­ro en el ca­so del nue­vo pi­lo­to de Red Bull, hay un in­tere­san­te ba­ga­je de­por­ti­vo co­mo aval. Es­te jo­ven se subió a los ocho años en un kart y ha pa­sa­do la mi­tad de su cor­ta vi­da en Ita­lia (to­da su fa­mi­lia se mu­dó a Ro­ma en su in­fan­cia). Se de­fien­de bas­tan­te bien en seis idio­mas y ha co­rri­do en un buen nú­me­ro de Fór­mu­las de pro­mo­ción, co­mo la Re­nault 2.0, NEC, UK y To­yo­ta Ra­cing Se­ries -es­tas cua­tro, en la mis­ma tem­po­ra­da, 2011- . Ga­nó al­gu­nas de ellas de for­ma bri­llan­te, co­mo el cam­peo­na­to ALPS y, fi­nal­men­te, la GP3, de don­de sa­lió ca­ta­pul­ta­do a la F1 con el tí­tu­lo de­ba­jo del bra­zo y sin más eta­pas pre­vias que que­mar. De es­te pi­lo­to han gus­ta­do dos co­sas: su velocidad en cla­si­fi­ca­ción y los po­cos erro­res que ha co­me­ti­do en su pri­mer año. Y, por otro la­do, la au­to­exi­gen­cia que ha de­mos­tra­do. Po­cos de­bu­tan­tes tie­nen el ca­rác­ter su­fi­cien­te pa­ra de­cir que el ma­te­rial que te­nía de­ja­ba bas­tan­te que desear. Aho­ra le han da­do lo me­jor que hay en la ca­sa. A ver qué tal se de­fien­de. Eso sí: el lis­tón lo po­ne Ric­ciar­do.

Hel­mut Mar­ko no du­dó en su­bir a Kvyat al pri­mer equi­po en cuan­to se anun­ció la mar­cha de Vet­tel

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