¡Qué pe­na que te fuis­te!

Con tan so­lo 34 años de edad, Ri­chard Burns nos de­ja­ba des­pués de lu­char sin éxi­to con­tra la en­fer­me­dad que pa­de­cía. Cua­tro años atrás ha­bía ins­cri­to su nom­bre en el pal­ma­rés del Mun­dial de Rall­yes, el se­gun­do bri­tá­ni­co en lo­grar­lo des­pués de Co­lin McRae.

AUTOhebdo SPORT - - CAMPEONES DEL MUNDO - Clau­dio LU­NA. Fotos: DPPI

La­men­ta­ble­men­te, a al­gu­nos de­por­tis­tas les co­mien­zan a es­cri­bir su ver­da­de­ra his­to­ria a raíz de acon­te­ci­mien­tos tris­tes o trá­gi­cos que aca­ba­ron con su vi­da. Qui­zá no sea del to­do así en el ca­so de Ri­chard Burns (Berks­hi­re, 1971), ya que tu­vo la suer­te de ha­ber con­se­gui­do el tí­tu­lo de cam­peón del mun­do en 2001, cua­tro años an­tes de que su vi­da se apa­ga­ra, pe­ro su tris­te fa­lle­ci­mien­to en­gran­de­ció aún más la fi­gu­ra de es­te bue­ní­si­mo pi­lo­to. Ri­chard es­tu­vo 13 tem­po­ra­das pe­lean­do al má­xi­mo ni­vel con to­dos los pi­lo­tos que por en­ton­ces se “za­fa­ban” en la es­pe­cia­li­dad, co­mo Co­lin McRae, Mar­cus Gron­holm, Car­los Sainz, Tom­mi Ma­ki­nen, Di­dier Au­riol o Fran­co­is De­le­co­ur, la épo­ca do­ra­da de los rall­yes.

El año que Ri­chard Burns ga­na­ba el Mun­dial ab­so­lu­to fue uno de los me­jo­res y más dispu­tados de to­dos los tiem­pos, y so­la­men­te una ex­qui­si­ta re­gu­la­ri­dad per­mi­tió al bri­tá­ni­co ga­nar un cam­peo­na­to que tu­vo co­mo ven­ce­do­res a 8 pi­lo­tos di­fe­ren­tes en las 14 prue­bas que com­po­nían el ca­len­da­rio.

Si re­tro­ce­dié­ra­mos va­rios años atrás, y nos acer­cá­ra­mos a 1988, ve­ría­mos a un jo­ven­cí­si­mo Ri­chard Burns, con ape­nas 17 años, des­fo­gar­se en sus pri­me­ras prue­bas se­rias al vo­lan­te de un Tal­bot Sun­beam. Co­mo mu­chos de los pi­lo­tos cam­peo­nes del mun­do de los que he­mos ido ha­blan­do, Burns tam­bién fue un ni­ño in­quie­to, atraí­do por el rui­do de los mo­to­res y los olo­res fuer­tes de la ga­so­li­na. Gra­cias a su pa­dre des­cu­brió el mun­do de los rall­yes, y el mun­do de los rall­yes des­cu­brió a un pi­lo­to con unas cua­li­da­des in­na­tas, que se mo­vía con mu­cho des­par­pa­jo en los ca­mi­nos de tie­rra y las pis­tas he­la­das.

Cam­peón del Desafío Peu

geot. Los éxi­tos pa­ra es­te inglés na­ci-

do en Berks­hi­re no tar­da­ron en lle­gar, y acom­pa­ña­do por, des­de en­ton­ces in­se­pa­ra­ble, Ro­bert Reid lo­gra­ba el triun­fo en la Cha­llen­ge Peu­geot Bri­tá­ni­ca de 1990 pi­lo­tan­do un 205 GTi. Es­te triun­fo

EL AñO QUE RI­CHARD BURNS GA­Nó EL MUN­DIAL

FUE UNO DE LOS MáS DISPU­TADOS Y CON MáS MAR­CAS IM­PLI­CA­DAS EN

EL CER­TA­MEN

le abrió va­rias puer­tas, so­bre to­do la de la con­fian­za de sus “men­to­res”, que de­fi­ni­ti­va­men­te co­men­za­ron a apos­tar por él co­mo un pi­lo­to de fu­tu­ro. Sin ir más le­jos, unos años des­pués de su pri- me­ra vic­to­ria im­por­tan­te, con­se­guía el tí­tu­lo de cam­peón bri­tá­ni­co (1993), ya con un co­che co­mo el Su­ba­ru Le­gacy Gr.N, mu­cho más po­ten­te que el an­te­rior, y con una mar­ca a la que es­ta­ría li­ga­do los años su­ce­si­vos. En esa épo­ca coin­ci­dió con Co­lin y Alis­ter McRae, con los que tu­vo una bue­na re­la­ción en el cam­po de­por­ti­vo.

Des­pués de un par de tem­po­ra­das en las que no con­si­guió los ob­je­ti­vos que se ha­bía mar­ca­do con Su­ba­ru, no pa­só de un ter­cer pues­to en el RAC Bri­tá­ni­co de 1995, fi­cha por Mit­su­bis­hi Ralliart, que, en prin­ci­pio, le ofre­cía un buen co­che pa­ra es­tar en la lu­cha por las vic­to­rias par­cia­les, pe­ro las dos pri­me­ras tem­po­ra­das las vol­vió a pa­sar con ce­ro triun­fos.

Con el Mit­su­bis­hi Lan­cer Evo IV lo­gra­ba su pri­me­ra vic­to­ria en el Mun-

El gran año pa­ra Ri­chard lle­gó en 2001. Aun­que no fue cuan­do más vic­to­rias con­si­guió, el tí­tu­lo se lo lle­vó en un fi­nal de in­far­to.

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