Re­fle­xio­nes so­bre los “cy­cling stu­dios”

Body Life - - PRODUCTO & CONCEPTO - Pa­blo Vi­ñas­pre

La em­pre­sa Sou­lCy­cle con se­de en Es­ta­dos Uni­dos se ha con­ver­ti­do en el prin­ci­pal re­fe­ren­te a ni­vel mun­dial en es­tu­dios bou­ti­que de ci­clis­mo indoor. Es­to es así es­pe­cial­men­te por el gran éxi­to que ha te­ni­do en su ex­pan­sión y en sus re­sul­ta­dos eco­nó­mi­cos. Ana­li­za­mos es­te mo­de­lo y su in­cor­po­ra­ción en España.

Pa­ra ha­cer­nos una idea de su tra­yec­to­ria, Sou­lCy­cle abrió su pri­mer es­tu­dio en el año 2006, y a pe­sar de un cre­ci­mien­to len­to du­ran­te los pri­me­ros años, ac­tual­men­te cuen­ta con 38 cen­tros en Es­ta­dos Uni­dos, 23 de ellos en Nue­va York. En el año 2013 fue con­si­de­ra­da co­mo una de las em­pre­sas más in­no­va­do­ras del mundo y du­ran­te el año 2014 fue­ron ca­pa­ces de do­blar su mar­gen de be­ne­fi­cio, que fue de 26,5 mi­llo­nes de dó­la­res, el 23,6% de su facturación. El pre­cio me­dio por se­sión de 45 mi­nu­tos es de 35 dó­la­res.

Sou­lCy­cle ha si­do ca­paz de crear una mar­ca de gran va­lor pa­ra el clien­te, y lo ha con­se­gui­do con un pro­duc­to muy di­fe­ren­cia­do al cy­cling que se ofre­cía en los cen­tros de fit­ness en ese mo­men­to.

Cla­ves Sou­lCy­cle

Esta di­fe­ren­cia­ción se ha ba­sa­do en la su­ma de di­ver­sos fac­to­res, que com­bi­na­dos to­dos ellos crean una ex­pe­rien­cia to­tal­men­te di­fe­ren­cia­do­ra pa­ra el clien­te. Al­gu­nos de es­tos fac­to­res son la mú­si­ca muy mo­ti­va­do­ra, el perfil de los ins­truc­to­res que prác­ti­ca­men­te bai­lan en las bi­cis, in­tro­du­cir ele­men­tos de Mind­ful­ness y Em­po­wer­ment en las se­sio­nes, in­cor­po­rar tra­ba­jo de bra­zos pa­ra que el en­tre­na­mien­to sea glo­bal, fle­xi­bi­li­dad me­dian­te el pa­go por uso y la ven­ta por Internet, una mar­ca fres­ca y ele­men­tos de mer­chan­di­sing con la mar­ca. Si a to­do es­to le su­mas que al de­di­car­te so­lo a cy­cling te con­vier­tes en el es­pe­cia­lis­ta en esta ma­te­ria, ya tie­nes la com­bi­na­ción per­fec­ta pa­ra crear una tri­bu de fans al­re­de­dor de tu mar­ca. Eres una em­pre­sa fres­ca, in­no­va­do­ra, en ten­den­cia, es­pe­cia­li­za­da y que ofre­ce la au­tén­ti­ca ex­pe­rien­cia de en­tre­na­mien­to so­bre una bi­ci.

¿Se pue­de re­pli­car con éxi­to en España?

A par­tir de esta his­to­ria de éxi­to, va­rias em­pre­sas es­tán in­ten­tan­do re­pro­du­cir­lo en España, pe­ro ¿es re­pe­ti­ble es­te mo­de­lo de éxi­to aquí?

Mu­chos fac­to­res pa­re­cen in­di­car que el mo­de­lo de ne­go­cio bou­ti­que va a cre­cer en los pró­xi­mos años. En eso pa­re­cen es­tar de acuer­do la ma­yo­ría de gu­rús del sec­tor y lo co­rro­bo­ran em­pre­sas co­mo IHRSA, Club In­tel o Eu­ro­pe Ac­ti­ve.

Hay otro fac­tor im­por­tan­te que apun­ta a que es­to se­rá así, y es el he­cho de que el mo­de­lo bou­ti­que se ha cons­trui­do pen­san­do en la ge­ne­ra­ción Mi­lle­nial, que cons­ti­tui­rá el grue­so de los con­su­mi­do­res en los pró­xi­mos años. De he­cho, si ana­li­za­mos los di­fe­ren­tes mo­de­los de clu­bes de fit­ness en re­la­ción a los atri­bu­tos que son importantes pa­ra la ge­ne­ra­ción Mi­lle­nial, ve­mos que el mo­de­lo bou­ti­que cum­ple prác­ti­ca­men­te a la per­fec­ción con to­dos ellos (ver grá­fi­ca).

Ya te­ne­mos par­te de la re­fle­xión, pa­re­ce que los es­tu­dios de cy­cling en­ca­jan con una ten­den­cia que es­tá en su fa­se de cre­ci­mien­to y que por lo tan­to es un fac­tor po­si­ti­vo pa­ra su éxi­to. Pe­ro es­to no nos aca­ba de res­pon­der a la pre­gun­ta de si es re­pe­ti­ble el éxi­to de Sou­lCy­cle en España.

EE.UU. vs España

Hay al­gu­nas di­fe­ren­cias importantes en­tre Es­ta­dos Uni­dos y España y so­bre to­do en­tre el mo­men­to en el que se ace­le­ra el cre­ci­mien­to de Sou­lCy­cle y el mo­men­to ac­tual. En Es­ta­dos Uni­dos, cuan­do ex­plo­ta el fe­nó­meno Sou­lCy­cle, el cy­cling ya no era una ac­ti­vi­dad prio­ri­ta­ria pa­ra los clu­bes de fit­ness, ya que ha­bía de­cre­ci­do mu­cho su uso y los clu­bes le de­di­ca­ban ya po­co es­pa­cio y po­cos re­cur­sos. Por otro la­do, el fe­nó­meno bou­ti­que no se co­no­cía, por lo que los clu­bes tam­po­co es­ta­ban aler­ta pa­ra reac­cio­nar an­te la irrup­ción de ese fe­nó­meno. Es­tos dos fac­to­res hi­cie­ron que fue­ra más fá­cil crear una ac­ti­vi­dad muy di­fe­ren­cia­da y de ma­yor ca­li­dad y que al mis­mo tiem­po no hu­bie­ra res­pues­ta por par­te de los clu­bes que no vie­ron ame­na­za­da un área im­por­tan­te de su ne­go­cio.

La si­tua­ción ac­tual en España es to­tal­men­te di­fe­ren­te. Aquí el cy­cling si­gue sien­do una de las ac­ti­vi­da­des más de­man­da­das y a la que más me­tros y re­cur­sos de­di­can los clu­bes. Ade­más va­rias em­pre­sas se de­di­can a la for­ma­ción de los téc­ni­cos, lo que ha­ce que el ni­vel de los ins­truc­to­res en esta ac­ti­vi­dad sea muy bueno. A es­to hay que aña­dir que los clu­bes ya es­tán aler­ta so­bre el fe­nó­meno bou­ti­que por­que se ha vis­to su desa­rro­llo en Es­ta­dos Uni­dos e In­gla­te­rra, y se es­tá vien­do su en­tra­da con fuer­za en mu­chos otros paí­ses, in­clui­do España.

Por lo tan­to, aquí sí que los clu­bes es­tán vien­do una po­si­ble ame­na­za en el mo­de­lo bou­ti­que y con­cre­ta­men­te en los es­tu­dios de cy­cling, por lo que es­tán reac­cio­nan­do muy rá­pi­da­men­te y adap­tan­do al­gu­nos de los ras­gos ca­rac­te­rís­ti­cos de es­tos mo­de­los. Em­pe­za­mos a ver en mu­chos clu­bes la uti­li­za­ción de men­sa­jes de Mind­ful­ness y Em­po­wer­ment , la in­cor­po­ra­ción de ejer­ci­cios de bra­zos en la se­sión o la rea­li­za­ción de cla­ses mix, con una par­te de cy­cling y otra de fun­cio­nal por ejem­plo, pa­ra dar­le ese ca­rác­ter glo­bal.

Otros clu­bes es­tán reac­cio­nan­do me­jo­ran­do sus sa­las de ci­clo o re­no­van­do el equi­pa­mien­to, ya que quie­ren se­guir sien­do com­pe­ti­ti­vos en una ac­ti­vi­dad que prac­ti­ca un al­to por­cen­ta­je de sus clien­tes.

En un es­ce­na­rio así es mu­cho más di­fí­cil di­fe­ren­ciar­se y que el clien­te en­tien­da ¿por qué tie­ne que pa­gar un pre­cio más ele­va­do por una se­sión que su club ya la ofre­ce y dón­de ade­más pue­de dis­fru­tar de mu­chos otros ser­vi­cios? Po­der con­tes­tar a esta cues­tión es cla­ve pa­ra te­ner éxi­to en es­te mo­de­lo de ne­go­cio.

Los 5 ele­men­tos de ca­li­dad

La res­pues­ta tie­ne que ve­nir, una vez más, de la su­ma de di­ver­sos fac­to­res, que les he­mos lla­ma­do los 5 ele­men­tos de ca­li­dad: La ca­li­dad de las ins­ta­la­cio­nes: una ins­ta­la­ción con aca­ba­dos de ca­li­dad y que te ha­ga sen­tir co­mo en ca­sa, tan­to en la zo­na de ves­tua­rios co­mo en el res­to de espacios.

La ca­li­dad en el tra­to: cer­cano, res­pe­tuo­so e in­di­vi­dua­li­za­do. Si los ins­truc­to­res no son ca­pa­ces de lla­mar por el nom­bre a to­dos los clien­tes, no es­tás ge­ne­ran­do di­fe­ren­cia­ción en es­te pun­to.

La ca­li­dad en la pro­pia ac­ti­vi­dad: aun­que sea di­fí­cil, hay que di­fe­ren­ciar­se en el pro­pio mé­to­do de en­tre­na­mien­to, tie­ne que ha­ber al­go que lo ha­ga es­pe­cial, si no es así, es muy di­fí­cil crear un mo­de­lo de éxi­to só­li­do. La ca­li­dad en la so­cia­li­za­ción: in­tro­du­cir en tus pro­to­co­los ac­cio­nes pa­ra fo­men­tar la re­la­ción en­tre los clien­tes y que sean co­mo una tri­bu.

La ca­li­dad en la co­mu­ni­ca­ción: el mo­de­lo de pa­go por uso obli­ga a una co­mu­ni­ca­ción más fre­cuen­te y más di­rec­ta con los clien­tes. Hay que es­tar crean­do per­ma­nen­te­men­te mo­ti­vos y es­tí­mu­los pa­ra que el clien­te ven­ga al es­tu­dio y con­su­ma su bono. Ob­via­men­te una co­mu­ni­ca­ción así so­lo se pue­de ha­cer a tra­vés de me­dios di­gi­ta­les que lle­gan di­rec­ta­men­te al te­lé­fono u or­de­na­dor del clien­te.

A pe­sar de que to­do es­to es­tá di­fi­cul­tan­do el cre­ci­mien­to de los es­tu­dios de ci­clo en España, no ca­be du­da que em­pre­sas co­mo Lo­veCy­cle en Bar­ce­lo­na o To­pCy­cle en Ma­drid, que han apos­ta­do por es­te mo­de­lo de ne­go­cio, se han subido a una ola, la de los cen­tros bou­ti­que, que cuan­do crez­ca se ve­rán muy be­ne­fi­cia­dos si se cen­tran en ser bue­nos en los 5 ele­men­tos de ca­li­dad que he­mos co­men­ta­do.

Es­pe­cial­men­te cuan­do el mo­de­lo de pa­go por uso se ge­ne­ra­li­ce y el clien­te no ten­ga por qué ser so­cio de un úni­co club, los bou­ti­ques es­pe­cia­li­za­dos y con pro­pues­tas in­tere­san­tes, ve­rán cre­cer de for­ma drás­ti­ca sus clien­tes po­ten­cia­les.

Aho­ra es mo­men­to de es­pe­rar la gran ola y de pre­pa­rar­se pa­ra po­der sur­fear­la cuan­do ven­ga.

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