10 años de cam­bios en nues­tro mer­ca­do la­bo­ral

Opi­nión de ex­per­tos: Al­fon­so Ji­mé­nez, so­cio di­rec­tor de Peo­pleMat­ters

Cinco Días - Executive Excellence - - Editorial -

Pa­re­ce que 10 años son po­co tiem­po pa­ra ha­cer un aná­li­sis de ten­den­cias, pe­ro es­ta­mos en un en­torno tan cam­bian­te, al­gu­nos le lla­man VUCA (de vo­la­ti­li­dad, in­cer­ti­dum­bre, com­ple­ji­dad y am­bi­güe­dad), que ha­ce que los cam­bios en al­go que se su­po­ne ra­zo­na­ble­men­te es­ta­ble, co­mo es el mer­ca­do la­bo­ral, ha­yan si­do pro­fun­dos en nues­tro país.

Si ana­li­za­mos los cam­bios que se han pro­du­ci­do en­tre 2008 y 2018, ve­mos que esos diez años son la su­ma de dos lus­tros di­fe­ren­cia­dos, el que va de 2008 a 2013, que se ca­rac­te­ri­za por un pe­rio­do ho­rri­ble pa­ra el em­pleo en nues­tro país, y el que va de 2013 a 2018 en el que se ha re­cu­pe­ra­do una par­te, aun­que no to­do el em­pleo des­trui­do en el pe­rio­do an­te­rior.

Ade­más de los cam­bios en la ofer­ta y en la de­man­da, en mi­tad de ese pe­rio­do se ha pro­du­ci­do un he­cho re­le­van­te en la re­gu­la­ción de es­te mer­ca­do, co­mo fue la apro­ba­ción de la Re­for­ma La­bo­ral de 2012. Un nue­vo mar­co re­gu­la­dor que ge­ne­ró un mar­co ju­rí­di­co-la­bo­ral im­pen­sa­ble en épo­cas an­te­rio­res.

An­tes de des­ci­frar las prin­ci­pa­les cla­ves del cam­bio en el mer­ca­do la­bo­ral, te­ne­mos que ha­cer una re­fle­xión ob­via so­bre los com­po­nen­tes del mis­mo. El mer­ca­do la­bo­ral tie­ne los mis­mos ele­men­tos que el res­to de los mer­ca­dos. Una ofer­ta, com­pues­ta por aque­llos que tie­nen al­go que apor­tar, un ob­je­to de transac­ción, tra­ba­jo en es­te ca­so; una de­man­da de esos tra­ba­ja­do­res, com­pues­ta por aque­llos que ne­ce­si­tan tra­ba­ja­do­res en sus pro­ce­sos pro­duc­ti­vos; pre­cios que, en es­te ca­so, es la su­ma de lo que la de­man­da ofre­ce a la ofer­ta por sus ser­vi­cios la­bo­ra­les y, fi­nal­men­te, una re­gu­la­ción.

El mer­ca­do la­bo­ral se di­fe­ren­cia de otros por un te­ma sus­tan­cial, co­mo es el he­cho de que la ofer­ta es in­di­so­cia­ble del ob­je­to de la transac­ción. El tra­ba­ja­dor se ofre­ce per­so­nal­men­te, no es una pro­pie­dad co­mo en otros mer­ca­dos, sino que ofer­ta y ob­je­to se fun­den. Tam­bién otra di­fe­ren­cia res­pec­to a otros mer­ca­dos es la im­por­tan­cia que tie­nen los ele­men­tos re­gu­la­to­rios en el de­ba­te y las dis­cu­sio­nes de di­cho mer­ca­do. Es­to no ocu­rre en el res­to de mer­ca­dos, en los que el pre­cio tie­ne una gran re­le­van­cia.

La ofer­ta la­bo­ral pue­de ser es­tu­dia­da a par­tir de los da­tos de po­bla­ción ac­ti­va. Es­to es, los hom­bres y las mu­je­res que se ofre­cen pa­ra tra­ba­jar.

La de­man­da pue­de ser es­tu­dia­da a tra­vés de otro pa­rá­me­tro co­mo es la ocu­pa­ción. La gen­te que for­ma par­te de la ac­ti­vi­dad y que, efec­ti­va­men­te, es­tá ocu­pan­do un pues­to de tra­ba­jo.La di­fe­ren­cia en­tre am­bas se­ría el vo­lu­men del pa­ro.

Fi­nal­men­te, los que no han en­tra­do al mer­ca­do de tra­ba­jo, jun­to con los que han en­tra­do y ya han sa­li­do, o sim­ple­men­te son efec­ti­vos de la po­bla­ción que no quie­ren tra­ba­jar, son los inac­ti­vos. La su­ma de los ac­ti­vos (ofer­ta del mer­ca­do de tra­ba­jo) y los inac­ti­vos es la po­bla­ción en un mo­men­to de­ter­mi­na­do. En el fon­do la ofer­ta del mer­ca­do la­bo­ral es una par­te de la po­bla­ción, y lo que ocu­rra con es­ta de­ter­mi­na­rá tar­de o tem­prano al mer­ca­do de tra­ba­jo.

Va­mos a ver qué es lo que ha su­ce­di­do en es­tos 10 años con es­tos pa­rá­me­tros, com­pa­ran­do los re­sul­ta­dos de la EPA del pri­mer tri­mes­tre de 2008 y de 2018.

En pri­mer lu­gar, va­mos a ver qué ha pa­sa­do con la po­bla­ción. Lo que ha ocu­rri­do con la po­bla­ción en edad de tra­ba­jar es que ha en­ve­je­ci­do. Los jó­ve­nes del mer­ca­do (en­tre 16 y 29 años) han dis­mi­nui­do un 21,3% en es­tos 10 años. Por el con­tra­rio, los ma­yo­res de 55 años un 19,8%. Es de­cir, hoy hay un 21,3% me­nos de jó­ve­nes y hay un ca­si 20% más de se­niors en la po­bla­ción es­pa­ño­la. Es­te es un he­cho muy re­le­van­te, por­que co­mo ve­re­mos es­to se tras­la­da a la ofer­ta del mer­ca­do, a la po­bla­ción ac­ti­va.

Y es que la po­bla­ción ac­ti­va ha en­ve­je­ci­do mu­chí­si­mo. Hay un 36,4% me­nos de po­bla­ción ac­ti­va jo­ven (en­tre 16 y 29 años) y, sin em­bar­go, hoy hay un 49,1% más de po­bla­ción ac­ti­va se­nior. Es­te es un da­to muy im­por­tan­te. Nues­tra ofer­ta la­bo­ral ac­tual es mu­cho más ma­yor. In­clu­so si me­te­mos la va­ria­ble gé­ne­ro, los da­tos son es­pec­ta­cu­la­res. Hoy hay un

He­mos re­cu­pe­ra­do los ni­ve­les de PIB an­te­rio­res a la cri­sis, pe­ro te­ne­mos un 8,5% me­nos de ocu­pa­ción

Nues­tra po­bla­ción jo­ven se ha re­du­ci­do en es­ta dé­ca­da na­da me­nos que 1,7 mi­llo­nes de efec­ti­vos, mien­tras que la se­nior

(ma­yor de 55 años) ha cre­ci­do en 2,4 mi­llo­nes

86,6% más de mu­je­res ma­yo­res de 55 años ac­ti­vas que ha­ce 10 años. Es­to se de­be a que el cam­bio de com­por­ta­mien­to de la mu­jer res­pec­to a su par­ti­ci­pa­ción en la ac­ti­vi­dad se pro­du­jo en nues­tro país en la dé­ca­da de los 80, mu­je­res que hoy ya con­for­man el tra­mo de 55 y más años.

Es­to po­ne en ries­go la esen­cia de la ges­tión de per­so­nas del pa­sa­do que con­sis­tía en sa­car a los pro­fe­sio­na­les de más de 55 años de las em­pre­sas y re­em­pla­zar­los por gen­te jo­ven más pre­pa­ra­da, más com­pro­me­ti­da y con me­nor cos­te. Es­ta po­lí­ti­ca de ges­tión hoy no es via­ble, ya que te­ne­mos, co­mo nos di­cen los da­tos, más gen­te ma­yor que quie­re se­guir sien­do ac­ti­va y, por la ba­se, te­ne­mos mu­cha me­nos ac­ti­vi­dad.

En cuan­to a ocu­pa­ción, los da­tos son tam­bién de­mo­le­do­res. Hoy te­ne­mos un 8,5% de me­nor ocu­pa­ción que ha­ce 10 años. Co­mo he­mos re­cu­pe­ra­do los ni­ve­les de PIB de an­tes de la cri­sis, sig­ni­fi­ca que so­mos mu­cho más pro­duc­ti­vos, ha­ce­mos lo mis­mo, con me­nos fac­tor tra­ba­jo.

Sin em­bar­go, nue­va­men­te es­ta pér­di­da de ocu­pa­ción se re­par­te de ma­ne­ra muy de­sigual en­tre los jó­ve­nes, que hoy son un 45,9% me­nos que ha­ce 10 años, mien­tras que los ocu­pa­dos se­niors son un 35,7% más, lle­gan­do en el ca­so de las mu­je­res se­niors a ser hoy un 70,6% más que ha­ce una dé­ca­da.

Real­men­te pa­re­ce men­ti­ra el cam­bio so­cial que es­to im­pli­ca. Ac­tual­men­te hay mu­chí­si­mas más mu­je­res ma­yo­res tra­ba­jan­do que ha­ce 10 años.

Un pa­rá­me­tro muy ne­ga­ti­vo de nues­tro país es el pa­ro re­sul­tan­te de la di­fe­ren­cia en­tre po­bla­ción ac­ti­va y ocu­pa­da. En es­ta va­ria­ble, en to­dos los ca­sos te­ne­mos in­cre­men­tos, sien­do es­pe­cial­men­te sig­ni­fi­ca­ti­vos en la po­bla­ción ac­ti­va se­nior, se­gui­da por los tra­ba­ja­do­res ma­du­ros (en­tre 30 y 54 años).

Fi­nal­men­te, es cu­rio­so el com­por­ta­mien­to de los efec­ti­vos de la inac­ti­vi­dad, aque­llos que o no han en­tra­do al mer­ca­do la­bo­ral o sa­lie­ron del mis­mo. En de­fi­ni­ti­va, los miem­bros de la po­bla­ción que no es­tán en el mer­ca­do. La ma­yor pér­di­da de inac­ti­vos se pro­du­ce en­tre los pro­fe­sio­na­les ma­du­ros con una di­fe­ren­cia de 24,3% y con com­por­ta­mien­tos muy dis­tin­tos en hom­bres y mu­je­res. En los hom­bres ha cre­ci­do la inac­ti­vi­dad en to­dos los tra­mos de edad, mien­tras que en las mu­je­res la inac­ti­vi­dad se re­du­ce, es­pe­cial­men­te en el tra­mo de mu­je­res ma­du­ras (en­tre 30 y 54 años) que lo ha­ce al 32,1%.

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Si tu­vié­ra­mos que sa­car tres con­clu­sio­nes de to­dos es­tos da­tos po­dría­mos de­cir que: Ȉ

Hoy ha­ce­mos más ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca con un 8,5% me­nos de efec­ti­vos que en 2008.

La in­cor­po­ra­ción de la mu­jer al mer­ca­do de tra­ba­jo se con­so­li­da en to­dos los tra­mos de ac­ti­vi­dad con un 8% más de Ȉ ac­ti­vi­dad que en 2008, es­pe­cial­men­te en el tra­mo de edad más avan­za­do.

Fi­nal­men­te, nues­tra ofer­ta es­tá en­ve­je­cien­do co­mo con­se­cuen­cia de dos he­chos, que hay mu­chos me­nos jó­ve­nes y que hay mu­chos más pro­fe­sio­na­les se­niors en el mer­ca­do. Nues­tra po­bla­ción jo­ven se ha re­du­ci­do en es­tos 10 años na­da me­nos que 1,7 mi­llo­nes de efec­ti­vos, mien­tras que nues­tra po­bla­ción se­nior (ma­yor de 55 años) ha cre­ci­do en 2,4 mi­llo­nes. Es­to im­pli­ca que nues­tras em­pre­sas ten­drán que apren­der a ges­tio­nar el ta­len­to se­nior que ha­ce tan so­lo 10 años no es­ta­ba pre­sen­te en el mer­ca­do de tra­ba­jo.

Es­ta­mos en un con­ti­nen­te que en­ve­je­ce, en un país que lo ha­ce aún más y va a ser tre­men­da la lu­cha por un ta­len­to jo­ven que es ca­da día más es­ca­so. Es­te es el pa­no­ra­ma que nos de­ja es­ta dé­ca­da, y con un am­bien­te pe­si­mis­ta co­mo con­se­cuen­cia de ese pa­ro que se re­du­ce de ma­ne­ra más len­ta que nues­tra eco­no­mía, gra­cias a la me­jo­ra de la pro­duc­ti­vi­dad que apor­tan los nue­vos mo­de­los de ne­go­cio.

Sin em­bar­go, ¡den­tro de 10 años, en 2028, es­ta­ría­mos en­can­ta­dos con los re­gis­tros ac­tua­les!

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Las em­pre­sas ten­drán que apren­der a ges­tio­nar el ta­len­to se­nior que ha­ce tan so­lo dos lus­tros no es­ta­ba pre­sen­te en el mer­ca­do de tra­ba­jo

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