Ex­plo­rers

Si­len­cio, si­len­cio, si­len­cio..., ¿pi­llas el rit­mo? En­tre sies­tas dio­ni­sia­cas y pa­seos por sen­das de flo­res trans­cu­rren los días en la Tra­sie­rra, un de­li­cio­so ho­te­li­to de Sie­rra Mo­re­na don­de to­dos los días son pri­ma­ve­ra.

Conde Nast Traveler (Spain) - - SUMARIO -

Del ho­tel Tra­sie­rra con tu pe­rro a las no­ve­da­des del ar­te en Ho­lan­da, pa­san­do por Bar­ce­lo­na.

DÓN­DE DOR­MIR: Tra­sie­rra (Ca­za­lla de la Sie­rra; tel. 609 550 600; tra­sie­rra.eu; HD: des­de 185 e ; abre de mar­zo a oc­tu­bre) ocu­pa un his­tó­ri­co cor­ti­jo y guar­da in­nu­me­ra­bles te­so­ros e his­to­rias del pa­sa­do. Aun­que lo real­men­te va­lio­so es el lu­gar en el que se en­cuen­tra, en los pa­ra­jes de la Sie­rra Mo­re­na don­de Cu­rro Ji­mé­nez ha­cía de las su­yas, y ro­dea­do por un jar­dín don­de se mez­clan los aro­mas de la ver­be­na, el azahar, los ge­ra­nios y las higueras. Hoy es pro­pie­dad de Char­lot­te Scott y su fa­mi­lia. Ella es la ar­tí­fi­ce de la de­co­ra­ción –su gus­to in­glés ar­mo­ni­za con el cam­po an­da­luz– y de la sen­sa­ción de ho­gar que trans­mi­te la ca­sa. Char­lot­te –es so­bri­na de Gary Old­man y su fa­mi­lia fue pro­pie­ta­ria de The Ti­mes– re­pre­sen­ta a me­di­da es­te pa­raí­so que re­ci­be a via­je­ros de to­do el mun­do en bus­ca de paz y pu­re­za. Sí, Ka­te Moss tam­bién ha es­ta­do aquí; y Da­mien Hirst, el ar­tis­ta más ri­co del pla­ne­ta, quien, se­du­ci­do por el en­can­to de la fin­ca y sus an­fi­trio­nes, fir­ma la eti­que­ta de su mer­me­la­da fa­vo­ri­ta: la de na­ran­jas amar­gas, de la que se enamo­ró en el ho­tel. Aquí se co­me lo que da

la tie­rra: una co­ci­na de pro­xi­mi­dad or­ques­ta­da por Gio­con­da Scott, mano de­re­cha del co­no­ci­do chef Fran­cis Mall­mann. Al caer el sol, y tras el tra­di­cio­nal cóc­tel des­de la co­li­na, un mar de ve­las inun­da las es­tan­cias. En las ha­bi­ta­cio­nes en­con­tra­rás li­bros, pe­ro no te­le­vi­sión, y so­bre la ca­ma, un ra­mi­to de la­van­da. Si lo deseas, po­drás pa­sar una no­che en el re­fu­gio Tra­sie­rra, un co­to pri­va­do es­pe­cial­men­te acon­di­cio­na­do pa­ra ob­ser­var las es­tre­llas (100 e ). Pró­xi­ma­men­te po­drás com­bi­nar tu es­tan­cia en Tra­sie­rra con la de una ca­sa en la pla­ya. DÓN­DE CO­MER: Ex­cep­cio­nal co­ci­na ki­ló­me­tro ce­ro en el Cor­ti­jo Vis­ta­le­gre (tel. 687 920 007; cor­ti­jo­vis­ta­le­gre.es; unos 25-30 E ). QUÉ HA­CER: Apar­te de des­can­sar y ob­ser­var las es­tre­llas, re­gá­la­le a tu pe­rro un ma­sa­je equi­li­bran­te en­tre los oli­vos (35 E , me­dia ho­ra). Mien­tras, tú pue­des en­tre­nar el ol­fa­to y des­cu­brir los se­cre­tos de la flo­ra pa­sean­do con un bo­tá­ni­co por el jar­dín. Sin sa­lir de la fin­ca en­con­tra­rás sen­de­ros in­di­ca­dos con la­zos de co­lo­res y, fue­ra de ella, otros que te con­du­cen has­ta ríos y cas­ca­das don­de pa­ran in­fi­ni­dad de aves. Si tu pe­rro pue­de se­guir­te, hay ru­tas pa­ra bi­ci­cle­tas y, si le gus­ta el agua, id al pan­tano de El Pin­ta­do. Pi­de en el ho­tel que te pre­pa­ren un píc­nic. A 20 mi­nu­tos, La Cartuja y la er­mi­ta de Nues­tra Se­ño­ra del Mon­te, la pa­tro­na de Ca­za­lla de la Sie­rra, me­re­cen una vi­si­ta.

En la con­tem­pla­ción de la na­tu­ra­le­za y en el si­len­cio, bus­que­mos la ar­mó­ni­ca be­lle­za de la vida.

Co­ra Ca­né.

A la izq., ex­te­rior del cor­ti­jo que ocu­pa el ho­tel Tra­sie­rra. Abajo, Am­ber equi­li­bran­do los cha­kras de Eros.

Arri­ba, la at­mós­fe­ra en la Tra­sie­rra es la de una ca­sa pri­va­da. A la dcha., Eros en uno de los sen­de­ros de la fin­ca. En la otra pá­gi­na, apa­ra­dor con ce­rá­mi­cas.

Arri­ba, la pis­ci­na de Tra­sie­rra; y sus mer­me­la­das ca­se­ras. Abajo, en­tra­da a una de las ha­bi­ta­cio­nes.

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