4 erro­res que co­me­te al la­var su ropa de ciclismo

Corricolari es correr - - De Todo Un Poco -

Es nor­mal que tras un lar­go re­co­rri­do en su bi­ci­cle­ta cuan­do lle­gue a ca­sa, lo pri­me­ro que ha­ga es ti­rar la ropa su­da­da al ces­to, y que allí se que­de va­rios días has­ta que se de­ci­da a la­var­la, pe­ro de­be te­ner en cuen­ta que es­to es uno de los mu­chos erro­res que se co­me­ten en­tre los ci­clis­tas. De­be te­ner su­mo cui­da­do con es­te ti­po de in­du­men­ta­ria, ya que pue­de oca­sio­nar­le da­ños, y mu­cho más si son te­las sin­té­ti­cas co­mo las que se usan pa­ra es­te de­por­te. Des­cu­bra los erro­res más co­mu­nes que se co­me­ten al la­var su ropa de en­tre­na­mien­to y có­mo so­lu­cio­nar­los.

1. No revisar la eti­que­ta del cui­da­do de la ropa Exis­te una pe­que­ña eti­que­ta al re­ver­so de ca­da pren­da con in­for­ma­ción de­ta­lla­da so­bre el la­va­do por par­te del fa­bri­can­te, la cual de­be leer an­tes del la­va­do de su ropa, ya que ad­qui­rir es­tas pren­das no es na­da ba­ra­to y po­dría es­tro­pear­la. Mu­chas eti­que­tas acon­se­jan no la­var con agua ca­lien­te, no usar le­jía, o sim­ple­men­te la­var a mano. Los fa­bri­can­tes tam­bién re­co­mien­dan revisar (con mu­cha aten­ción) el ajus­te de tem­pe­ra­tu­ra del agua, y en ca­so de du­da, op­tar por la­var su equi­pa­ción con agua fres­ca. La te­la de al­to ren­di­mien­to no es­tá di­se­ña­da pa­ra la­var con agua ca­lien­te ya que de­bi­li­ta las fi­bras de nai­lon o lá­tex y co­rre el ries­go de arrui­nar su ropa.

2. Es­pe­rar tres días o más pa­ra la­var la ropa tras usar­la Re­cuer­de que en cual­quier ti­po de am­bien­te se pue­den en­con­trar bac­te­rias, y más en el ces­to de la ropa su­cia. Es­tas bac­te­rias crea­das en am­bien­tes hú­me­dos, os­cu­ros y ce­rra­dos son las res­pon­sa­bles del mal olor que des­pren­de su ropa. Pe­ro en reali­dad, to­da la cul­pa es de la hu­me­dad del su­dor, de­bi­do a que se pro­mue­ve el cre­ci­mien­to mi­cro­biano en es­tos ti­pos de am­bien­tes y mien­tras más cre­cen, ma­yor es el mal olor. La com­bi­na­ción de agua y su­dor só­lo con­lle­va a la pro­duc­ción de bac­te­rias que cau­sen mal olor. Por eso, de­jar la ropa mo­ja­da en una pi­la o en cual­quier lu­gar que no es­té en con­tac­to con un po­co de sol es una de las peo­res co­sas que se pue­de ha­cer con la ropa de ciclismo, y de se­guir ha­cién­do­lo, con el tiem­po, los olo­res se­rán mu­cho más fuer­tes y di­fí­ci­les de eli­mi­nar. La so­lu­ción per­fec­ta pa­ra es­te pro­ble­ma es que na­da más lle­gar a ca­sa tras una jor­na­da in­ten­sa de ciclismo, cuel­gue las pren­das o cual­quier ti­po de equi­po que es­té su­da­do en algún ten­de­de­ro; una vez se­co se pue­de co­lo­car en el ces­to y pro­ce­der a la­var cuan­do quie­ra. Al man­te­ner se­cas las pren­das de su­dor, dis­mi­nui­rá el ries­go de ma­los olo­res a lar­go pla­zo.

3. No usar de­ter­gen­te di­se­ña­do pa­ra ropa de­por­ti­va En los úl­ti­mos años los fa­bri­can­tes de de­ter­gen­tes han in­no­va­do a la ho­ra de crear pro­duc­tos de lim­pie­za es­pe­cí­fi­ca­men­te di­se­ña­dos pa­ra la ropa de­por­ti­va de al­to ren­di­mien­to. Real­men­te no es un tru­co de ven­tas, en ver­dad fun­cio­nan. Es­tos pro­duc­tos com­ba­ten di­rec­ta­men­te aquellas bac­te­rias res­pon­sa­bles del mal olor, y las man­chas pe­ren­nes (co­mo las que se pro­du­cen de­ba­jo de las axi­las), me­dian­te el uso de en­zi­mas (pro­tea­sa, ma­na­na­sa y ami­la­sa) en su fórmula. Es real­men­te im­por­tan­te el uso de es­tos de­ter­gen­tes en es­te ti­po de ro­pas pa­ra eli­mi­nar los ma­los olo­res y man­chas que se crean al mo­men­to de la ac­ti­vi­dad fí­si­ca. Por ello, no uti­li­ce cual­quier pro­duc­to, no im­por­ta que sea un po­co cos­to­so: hay mu­chas mar­cas, ti­pos y pre­cios que se ade­cuan. Re­cuer­de que a ve­ces lo ba­ra­to pue­de sa­lir ca­ro.

4. Usar la se­ca­do­ra Las se­ca­do­ras son le­ta­les pa­ra la ropa de­por­ti­va de al­to ren­di­mien­to por­que rom­pen las fi­bras sin­té­ti­cas de es­tas. Tam­bién la pue­den en­co­ger y son mor­ta­les pa­ra los sos­te­nes de­por­ti­vos y ma­llas, re­du­cien­do su elas­ti­ci­dad y per­ju­di­can­do la bue­na cir­cu­la­ción en cual­quier ac­ti­vi­dad fí­si­ca. Las se­ca­do­ras ca­lien­tan cual­quier ti­po de bac­te­ria alo­ja­da en su ropa. Es de­cir, en vez de eli­mi­nar­las, lo que ha­ce es fa­ci­li­tar que se re­pro­duz­can, crean­do el mis­mo mal olor co­mo si no la hu­bie­se la­va­do. Por es­ta ra­zón es re­co­men­da­ble que tu equi­po de ciclismo se se­que na­tu­ral­men­te o con ai­re frío. Si va a uti­li­zar la se­ca­do­ra, que sea sin ai­re ca­lien­te y só­lo si la eti­que­ta di­ce que lo pue­de ha­cer. El ai­re frío no da­ña las pren­das, y de es­ta ma­ne­ra ten­drán una lar­ga du­ra­ción.

Con­clu­sión Sa­be­mos que es te­rri­ble li­diar con el mal olor en la ropa tras en­tre­nar. El su­dor es un com­pues­to del cuer­po que real­men­te pue­de oca­sio­nar pro­ble­mas. Sin em­bar­go, a la ho­ra de la­var su ropa de de­por­te de­be te­ner en men­te lo si­guien­te: Ba­jo nin­gún mo­ti­vo echar la ropa al ces­to su­da­da. Col­gar la ropa su­da­da tras cual­quier ac­ti­vi­dad fí­si­ca pa­ra no crear ma­los olo­res y evi­tar en­fer­me­da­des en la piel. Uti­li­zar el de­ter­gen­te co­rrec­to pa­ra es­te ti­po de ropa. Si no sa­be mu­cho so­bre es­to, pre­gun­te a cual­quier de­pen­dien­te de un su­per­mer­ca­do o al­gu­na tien­da de­por­ti­va.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.