Así se in­tro­du­cen las fru­tas y las ver­du­ras

Tu hi­jo em­pe­za­rá a to­mar­las, en for­ma de pu­ré, ha­cia el sex­to mes de vi­da. Res­pon­de­mos a las du­das más ha­bi­tua­les que es­te im­por­tan­te pa­so sue­le ge­ne­rar en los pa­dres.

Crecer Feliz - - SUMARIO - Mar­ga F. Cas­tro

Es el turno pa­ra otra gran no­ve­dad en la ali­men­ta­ción de tu be­bé: la in­tro­duc­ción de las fru­tas y las ver­du­ras, los pri­me­ros ali­men­tos só­li­dos dis­tin­tos a los ce­rea­les. Co­mo tu hi­jo aún no mas­ti­ca, de­bes dár­se­las en pu­ré. Y se­gu­ro que al pre­pa­rar­lo te sur­gen mu­chas cues­tio­nes, co­mo les pa­sa a la ma­yo­ría de los pa­dres. Aquí tie­nes res­pues­tas.

¿Es me­jor co­men­zar con el pu­ré de fru­tas o con el de ver­du­ras? La Aso­cia­ción Es­pa­ño­la de Pe­dia­tría de Aten­ción Pri­ma­ria re­co­mien­da co­men­zar por las ver­du­ras, que no oca­sio­nan tan­tas aler­gias. Eso sí, de­jan­do las de ho­ja ver­de os­cu­ro (es­pi­na­cas, acel­gas) y la col, na­bos y re­mo­la­cha pa­ra cuan­do el be­bé cum­pla un año. Pe­ro tam­bién hay pe­dia­tras que acon­se­jan co­men­zar con la fru­ta. Pi­de con­se­jo a tu mé­di­co, ca­da ni­ño es di­fe­ren­te. ¿Hay que aña­dir to­das las fru­tas y las ver­du­ras a la vez? No. La nor­ma, siem­pre que in­tro­duz­cas ali­men­tos en su die­ta, es ha­cer­lo de for­ma in­di­vi­dual, a in­ter­va­los de 3-5 días, pa­ra ob­ser­var po­si­bles reac­cio­nes alér­gi­cas. Si vas a em­pe­zar con la fru­ta haz sus pri­me­ras pa­pi­llas so­lo con una va­rie­dad, lue­go con dos, tres, cua­tro… Con las ver­du­ras, igual: co­mien­za ha­cien­do un pu­ré de pa­ta­ta, es­pe­ra unos días y aña­de el pue­rro, des­pués pon tam­bién za­naho­ria, etc.

Va­rie­da­des es­co­gi­das

Si quie­res que to­do va­ya so­bre rue­das es im­por­tan­te que en sus pri­me­ros pu­rés eli­jas las fru­tas y ver­du­ras que tu hi­jo pue­de to­mar y que acep­ta­rá me­jor.

¿Qué ver­du­ras uti­li­zo? Las más co­mu­nes son la pa­ta­ta, las ju­días ver­des, la za­naho­ria, la ca­la­ba­za, el ca­la­ba­cín y el pue­rro (más sua­ve que la ce­bo­lla). Tam­bién pue­des in­cluir car­do (ri­co en fi­bra) o le­chu­ga (que sua­vi­za la tex­tu­ra).

¿Pue­den ser con­ge­la­das? Sí. Pe­ro si al ad­qui­rir­las no tie­nes la ab­so­lu­ta se­gu­ri­dad de que es­tán en óp­ti­mo es­ta­do, eli­ge las ul­tra­con­ge­la­das, que man­tie­nen in­tac­tas sus pro­pie­da­des nu­tri­cio­na­les. Al co­ci­nar­las ten en cuen­ta los tiem­pos de coc­ción de ca­da una (por ejem­plo, las za­naho­rias tar­dan más que el ca­la­ba­cín) y uti­li­za po­ca agua.

¿Y qué fru­tas son ade­cua­das? Las más bá­si­cas pa­ra los pri­me­ros pu­rés son la na­ran­ja, la man­za­na, el plá­tano y la pe­ra. Una su­ge­ren­cia: si tu be­bé es es­tre­ñi­do uti­li­za fru­ta madura, evi­ta el plá­tano y la man­za­na y es­co­ge va­rie­da­des la­xan­tes co­mo na­ran­ja, pe­ra y ci­rue­las.

Pu­rés bien pre­pa­ra­dos

Ten muy pre­sen­te es­ta in­for­ma­ción a la ho­ra de ha­cer­los. Im­por­ta más de lo que crees.

¿Uti­li­zo pa­sa­pu­rés o ba­ti­do­ra? Lo más prác­ti­co: em­pe­zar con pa­sa­pu­rés (a los be­bés sue­le gus­tar­les más la tex­tu­ra que de­ja) y, cuan­do acep­te bien el pu­ré, usar ya la ba­ti­do­ra, más

rá­pi­da y có­mo­da. Cuan­do se ha­ya ha­bi­tua­do a és­ta, ve tri­tu­ran­do los pu­rés ca­da vez me­nos pa­ra que em­pie­ce a acep­tar tex­tu­ras más grue­sas.

¿Echo a los pu­rés azú­car o sal? No se re­co­mien­da. El be­bé no ne­ce­si­ta en su die­ta ni azú­car ni sal aña­di­da; la fru­ta y la ver­du­ra las con­tie­nen de for­ma na­tu­ral.

¿Qué can­ti­dad ha­go? Lo más ha­bi­tual es que en los pri­me­ros días el be­bé co­ma so­lo unas cu­cha­ra­das y ten­gas que com­ple­tar esa co­mi­da con su to­ma de le­che. Poco a poco irá co­mien­do más pu­ré, has­ta el día en que to­me unos 250 g en la co­mi­da y ya no ten­gas que com­ple­tar­la con le­che.

A la ho­ra de dár­se­los

Te sur­gi­rán du­das y qui­zá, al­gu­na di­fi­cul­tad. To­ma no­ta.

¿Se los doy ca­lien­tes o fríos? Ni una co­sa ni la otra. La me­jor op­ción es dár­se­los tem­pla­dos, así se los co­me­rá con más ga­nas.

¿Y si no le gus­tan? Pue­de que tu be­bé re­cha­ce la pa­pi­lla o el pu­ré. No te pon­gas ner­vio­sa o lo de­tec­ta­rá y per­ci­bi­rá el mo­men­to de co­mer co­mo al­go des­agra­da­ble. Ten pa­cien­cia, no le pre­sio­nes, re­tí­ra­se­lo (no lo guar­des, ya no po­drás vol­ver a dár­se­lo) e in­tén­ta­lo de nue­vo al día si­guien­te.

La cu­cha­ra le da ar­ca­das... Les pa­sa a mu­chos niños. Lo me­jor es que uti­li­ces una de si­li­co­na, es­pe­cial pa­ra be­bés ya que es muy blan­di­ta. De­ja que la ma­ni­pu­le y la chu­pe a su an­to­jo pa­ra que se fa­mi­lia­ri­ce con ella, y de­ja tam­bién que to­que el pu­ré, au­que se en­su­cie.

Si quie­res con­ge­lar­los...

Mu­chas ma­dres op­tan por co­ci­nar más can­ti­dad y con­ge­lar­la. Si­gue es­tas pau­tas.

¿Con­ge­lo el pu­ré de ver­du­ras? Es una bue­na op­ción. Pa­ra ha­cer­lo de­bes pre­pa­rar­lo con pro­duc­tos fres­cos (no con­ge­la­dos), echar­lo en re­ci­pien­tes in­di­vi­dua­les de plás­ti­co o cris­tal (no los lle­nes mu­cho por­que al con­ge­lar­se pue­den rom­per­se), es­pe­rar a que se en­fríen y con­ge­lar. Pa­ra que man­ten­ga las pro­pie­da­des nu­tri­cio­na­les de­bes con­ge­lar­lo en el día y de for­ma rá­pi­da (apa­ra­to de tres o cua­tro es­tre­llas) y no me­ter a la vez mu­chos re­ci­pien­tes en el con­ge­la­dor o re­par­tir­los en dis­tin­tos com­par­ti­men­tos.

¿Afec­ta­rá a su tex­tu­ra? La tex­tu­ra de la pa­ta­ta y la za­naho­ria sí pue­de cam­biar. El al­mi­dón que con­tie­nen se de­te­rio­ra con el tiem­po con el con­ge­la­do, por eso el pu­ré de es­tas hor­ta­li­zas ha de con­su­mir­se en una o dos se­ma­nas

¿Y a la de la pa­pi­lla de fru­tas? La con­ge­la­ción sue­le mo­di­fi­car la tex­tu­ra de las fru­tas de agua y ha­cer que le gus­ten me­nos. Aún así, pue­des con­ge­lar­la.

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