Ideas prác­ti­cas para ele­gir su guar­de­ría

Si es­táis bus­can­do una es­cue­la in­fan­til para vues­tro ni­ño, con­vie­ne que con­si­de­réis los si­guien­tes as­pec­tos a la ho­ra de es­co­ger­la. Así acer­ta­réis se­gu­ro.

Crecer Feliz - - SUMARIO - Es­ter Alon­so. Ase­so­ra: Mar­ta Gar­cía, pro­fe­so­ra Ed. In­fan­til y Pri­ma­ria, Co­le­gio Nues­tra Se­ño­ra de la Mer­ced, Ma­drid.

Los edu­ca­do­res

Ade­más de ser ca­ri­ño­sos y res­pon­sa­bles, de­ben te­ner la for­ma­ción ne­ce­sa­ria para desem­pe­ñar su la­bor (tí­tu­lo de For­ma­ción Pro­fe­sio­nal II, jar­dín de in­fan­cia, para cui­dar ni­ños de 0 a 3 años, y de Edu­ca­ción In­fan­til para ni­ños de 3 a 6 años). El nú­me­ro de edu­ca­do­res de­be su­pe­rar en uno al de au­las y tie­ne que ha­ber un edu­ca­dor por ca­da gru­po de 8 ni­ños me­no­res de un año; de 13 ni­ños de 1 a 2 años; de 20 ni­ños de 2 a 3 años y de 25 ni­ños de 3 a 6 años. Es im­por­tan­te que al me­nos uno de los miem­bros del per­so­nal ten­ga for­ma­ción en pri­me­ros au­xi­lios.

El lugar y los ho­ra­rios

Es acon­se­ja­ble que la es­cue­la in­fan­til es­té en un lugar có­mo­do (cer­ca de vues­tra ca­sa, de la de los abue­los o de vues­tro tra­ba­jo); así siem­pre ha­brá al­guien cer­ca en ca­so ne­ce­sa­rio. Sus ho­ra­rios de­ben ser com­pa­ti­bles con los vues­tros. En las pri­va­das sue­len ser más am­plios y más fle­xi­bles en cuan­to al tiempo de per­ma­nen­cia (que en to­do ca­so no con­vie­ne que ex­ce­da de 7 ho­ras).

La ma­trí­cu­la y el pre­cio

Si que­réis una es­cue­la in­fan­til pú­bli­ca re­cor­dad que la ma­tri­cu­la­ción se ha­ce en primavera (con­sul­tad fe­chas en vues­tro ayun­ta­mien­to) y que el pre­cio y la op­ción de pla­za de­pen­den de va­rios fac­to­res. En las pri­va­das no hay pla­zo de ma­tri­cu­la­ción y su pre­cio gi­ra en torno a los 200-500 €/mes (en al­gu­nos ca­sos es po­si­ble ac­ce­der a ayu­das).

Las ins­ta­la­cio­nes

Una bue­na es­cue­la in­fan­til ob­ser­va es­cru­pu­lo­sa­men­te las me­di­das de se­gu­ri­dad: man­tie­ne los ma­te­ria­les pe­li­gro­sos fue­ra del al­can­ce de los ni­ños, tie­ne pro­te­gi­dos los en­chu­fes y los sa­lien­tes y cuen­ta con sis­te­mas “an­ti-aper­tu­ra” en puer­tas, ven­ta­nas y ca­jo­nes. Ade­más, no tie­ne ba­rre­ras ar­qui­tec­tó­ni­cas para per­mi­tir la li­bre cir­cu­la­ción de los ca­rri­tos. Los es­pa­cios se ven­ti­lan dia­ria­men­te y se de­sin­fec­tan se­ma­nal­men­te (co­mo mí­ni­mo), para evi­tar la pro­pa­ga­ción de vi­rus y bac­te­rias. Los ju­gue­tes es­tán en buen estado y la de­co­ra­ción es es­ti­mu­lan­te y ade­cua­da para los pe­que­ños.

La ali­men­ta­ción

Las es­cue­las in­fan­ti­les es­tán obli­ga­das a te­ner una sa­la que pue­da usar­se co­mo co­me­dor en ca­so ne­ce­sa­rio y, tam­bién, un lugar ap­to para pre­pa­rar ali­men­tos si hay ni­ños me­no­res de un año. La co­mi­da ha de ajus­tar­se a la edad y ne­ce­si­da­des de ca­da ni­ño y de­ben in­for­mar­te de có­mo co­me tu hi­jo.

Las ac­ti­vi­da­des

Es im­por­tan­te que es­ta­blez­can ru­ti­nas dia­rias es­ti­mu­lan­tes; que den prio­ri­dad al jue­go li­bre y al sim­bó­li­co y que reali­cen ac­ti­vi­da­des para me­jo­rar la psi­co­mo­tri­ci­dad de los pe­que­ños. Los es­pa­cios para pin­tar y los rin­co­nes de lec­tu­ra son bá­si­cos. Es re­co­men­da­ble que los ni­ños reali­cen ac­ti­vi­da­des al ai­re li­bre, a ser po­si­ble en un pa­tio con es­pa­cios ver­des, cui­da­do y se­gu­ro. Las cla­ses de mú­si­ca o idio­mas pue­den ser un plus, por eso es bueno que ten­gan un au­la po­li­va­len­te. Si hay te­le­vi­sión, ase­gu­raos de que no se abu­sa de ella.

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