ES­CO­CIA

Cum­ple a ra­ja­ta­bla con to­dos los tó­pi­cos y déjate lle­var por el en­can­to de los es­co­ce­ses.

deViajes - - SUMARIO - TEX­TO: Be­lin­da Gue­rre­ro

El es­treno de la pe­lí­cu­la de ani­ma­ción Bra­ve y el Año de la Crea­ti­vi­dad, en 2012, vuel­ven a po­ner de mo­da es­ta re­gión bri­tá­ni­ca. Vi­ve el co­lor oto­ñal de sus bos­ques, com­pra en su Mi­lla de Oro, dis­fru­ta de su gas­tro­no­mía y di­viér­te­te con un ex­ten­sí­si­mo pro­gra­ma cul­tu­ral.

Es­co­cia es­tá en su me­jor mo­men­to. Se aca­ba de es­tre­nar Bra­ve ( www.vi­sits­cotland.com), una pe­lí­cu­la de ani­ma­ción ins­pi­ra­da en es­tas tie­rras y, en sep­tiem­bre, los bos­ques y mon­ta­ñas lu­cen las mil to­na­li­da­des del oto­ño en las High­lands. Si lle­gas en agos­to a Edim­bur­go no te que­da­rá más re­me­dio que dar­te un buen ma­dru­gón. El cas­ti­llo ( www.edin­burgh­castle.gov.uk) re­ci­be du­ran­te es­te mes a más de 9.000 per­so­nas por día, así que pue­des ha­cer­te una idea de las co­las que te es­pe­ran. Re­ser­va al me­nos dos ho­ras pa­ra fo­to­gra­fiar­te con el cen­te­na­rio ca­ñón Mons Meg, ver sus múl­ti­ples ex­po­si­cio­nes y re­co­rrer las in­quie­tan­tes pri­sio­nes.

En la otra pun­ta de la vi­lla se en­cuen­tra el pa­la­cio de Holy­rood. Alu­ci­na­rás con la per­fec­ción de su pai­sa­jis­mo y sus jar­di­nes,

En 2012 se ce­le­bra el Año de la Crea­ti­vi­dad de Es­co­cia, con cien­tos de even­tos e ini­cia­ti­vas de van­guar­dia

que pue­des re­co­rrer has­ta el 31 de agos­to. En es­ta aba­día ad­mi­ra­rás el im­po­nen­te Art­hur's Seat, una es­pec­ta­cu­lar co­li­na des­de la que se do­mi­na to­da la ciu­dad. Es­te pro­mo­to­rio tie­ne ori­gen vol­cá­ni­co, pues ha­ce 340 mi­llo­nes de años una erup­ción le dio es­te por­te, al igual que a las co­li­nas Cla­ton y Casttle Rock. Den­tro de es­ta for­ta­le­za, que si­gue sien­do re­si­den­cia ofi­cial de la Fa­mi­lia Real bri­tá­ni­ca, po­drás re­co­rrer to­das las es­tan­cias con mu­chos re­cuer­dos de Ma­ría Es­tuar­do. Ade­más, has­ta el 4 de no­viem­bre se ex­hi­be la mues­tra Trea­su­res from The Queen's Pa­la­ces, con obras de Rem­brandt, Ca­na­let­to, Leonardo, Ra­fael o Mi­guel Ángel.

THE RO­YAL MI­LE, A FON­DO

Es­tar en Edim­bur­go y no pa­sar por la Mi­lla de Oro es co­mo ir a Pa­rís y no ver la to­rre Eif­fel. Es el co­ra­zón tu­rís­ti­co y co­mer­cial de la ciu­dad, ca­si po­dría­mos de­cir que es pun­to de en­cuen­tro de los cien­tos de es­pa­ño­les que vi­si­tan la ciu­dad.

Las com­pras en Old Town van des­de las ca­mi­se­tas de la se­lec­ción es­co­ce­sa de rugby (a par­tir de 20 €) has­ta la ad­qui­si­ción de com­ple­men­tos cus­to­mi­za­dos con las te­las de los tar­ta­nes que iden­ti­fi­can a ca­da clan. Si te gus­tan los te­ji­dos a cua­dros te en­can­ta­rá echar un vis­ta­zo a My Be­lo­ved Ness (Lawn­mar­ket, 336 y http://ness.co.uk). Tie­nen bo­tas de agua de ca­ña al­ta por 44 € o guan­tes por 14 €.

Un po­co más ade­lan­te, en Lawn­mar­ket 477, apún­ta­te a la vi­si­ta de Glads­to­ne's Land ( www. nts.org.uk), ho­gar de una fa­mi­lia aco­mo­da­da en el si­glo XVII. Te la ex­pli­ca­rán de ma­ra­vi­lla un gru­po de en­can­ta­do­res ju­bi­la­dos que cum­plen a la per­fec­ción su pa­pel de guías.

Su­bien­do ha­cia el cas­ti­llo, a la de­re­cha, vi­si­ta Ram­sey Gar­den, un pa­tio ve­ci­nal des­de don­de se atis­ba el mar del Nor­te. Ya jun­to a la for­ta­le­za, se en­cuen­tra Ca­me­ra Obs­cu­ra (Castlehill, s/n y www.ca­me­ra-obs­cu­ra.co.uk). Te di­ver­ti­rás en sus hi­la­ran­tes la­be­rin­tos y con los efec­tos óp­ti­cos ex­te­mos de sus cin­co pi­sos. El re­co­rri­do cul­mi­na en el in­te­rior de una cá­ma­ra os­cu­ra que tie­ne 175 años. Cru­zan­do la ca­lle es­tá The Scotch Whisky Ex­pe­rien­ce ( www.scotchw­hisk­yex­pe­rien­ce.co.uk), im­pres­cin­di­ble pa­ra los aman­tes del es­pi­ri­tuo­so.

Tó­ma­te un me­re­ci­do res­pi­ro del aje­treo del cen­tro en el Bo­tá­ni­co ( www.rb­ge.org.uk). Pue­des to­mar un au­to­bús des­de la ca­lle Geor­ge IV (1,76 €) has­ta la puer­ta de es­tos jar­di­nes.

Las no­ches de ve­rano son l ar­gas en Edim­bur­go. Pa­ra ce­nar, re­ser­va en The Grain Sto­re (Vic­to­ria St, 30 y www.grains­to­re­res­tau­rant.co.uk). Paul y Car­lo te de­lei­ta­rán con su agra­da­ble am­bien­te y su car­ta de pan y pos­tres ca­se­ros (pre­cio me­dio: 30 €). A dia­rio, pá­sa­te a to­mar una pin­ta en The Stan­ding Or­der, un clá­si­co en Geor­ge Street, 33. La mú­si­ca en di­rec­to y la dan­za cei­lidh es­tán en el fa­mo­so lo­cal Ghi­llie Dhu (Rutland Pla­ce, 2 y www.ghi­llie-dhu.co.uk), abier­to has­ta las 3 h.

En The Ro­yal Oak (In­fir­mary Street, 1 y www.ro­yal-oak-folk.com) hay gru­pos es­co­ce­ses ca­da no­che has­ta el 2 de sep­tiem­bre (7 €).

Has­ta el 27 de agos­to se ce­le­bra el Frin­ge Fes­ti­val ( www.ed­frin­ge.com), con ac­tua­cio­nes por to­das las ca­lles, y si no has sa­cia­do tu sed cul­tu­ral acér­ca­te al Na­tio­nal Mu­seum of Scotland ( www.nms.ac.uk). Muy cer­qui­ta, te to­pa­rás con la mí­ti­ca es­ta­tua de Bobby, un Sky Te­rrier que es­tu­vo 14 años jun­to a la tum­ba de su due­ño.

NA­TU­RA­LE­ZA Y ES­PÍ­RI­TU CEL­TA

En tan so­lo un día tie­nes la op­ción de des­pla­zar­te ha­cia las puer­tas de las High­lands. To­ma un tren ( www.sco­trail.co.uk) has­ta la lo­ca­li­dad de Dun­keld. Des­de aquí, acér­ca­te a la vi­lla uni­ver­si­ta­ria de St. An­drews, pa­sea por la re­ser­va na­tu­ral Loch of the Lo­wes ( http://scot­tish­wild­li­fe­trust.org.uk) pa­ra avis­tar pá­ja­ros o apro­xí­ma­te a la des­ti­le­ría De­war's World of Whisky ( www.de­wars.com). Si te gus­ta la cul­tu­ra gaé­li­ca se­rá im­per­do­na­ble que no acu­das a Blas Fes­ti­val ( www.blas-fes­ti­val.com), del 7 al 25 de sep­tiem­bre, una es­tu­pen­da de­mos­tra­ción de las ar­tes, mú­si­ca y cul­tu­ra en las Tie­rras Al­tas.

Pa­no­rá­mi­ca del cas­ti­llo de Edim­bur­go, el mo­nu­men­to más vi­si­ta­do en la ca­pi­tal es­co­ce­sa.

Las hue­llas de la au­to­ra de la sa­ga de

Harry Pot­ter.

La Mi­lla de Oro es la ar­te­ria prin­ci­pal de Edim­bur­go.

Fis­her & Do­nald­son, dul­ces cen­te­na­rios en St. An­drews.

Axel, un ho­tel con his­to­ria en Wa­ter­loo Pla­ce.

El Old Cour­se de St. An­drews es el cam­po de golf más an­ti­guo

del mun­do.

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