Una vi­si­ta im­pres­cin­di­ble

deViajes - - RUTA -

Otro rá­pi­do tra­yec­to en avión te lle­va des­de Pennsyl­va­nia has­ta la ca­pi­tal po­lí­ti­ca de los Es­ta­dos Uni­dos: Washington D.C. No tar­da­rás en cons­ta­tar­lo: en es­ta ciu­dad se ven más tra­jes y cor­ba­tas y coches di­plo­má­ti­cos que en cual­quier otro lu­gar del país, al­go que no es ca­sual, pues aquí se do­mi­ci­lian las ofi­ci­nas gu­ber­na­men­ta­les, los mi­nis­te­rios, los ga­bi­ne­tes de se­gu­ri­dad,... y to­dos aque­llos or­ga­nis­mos que se ar­ti­cu­lan en torno a los dos gran­des cen­tros del po­der nor­te­ame­ri­cano: el Par­la­men­to y la Ca­sa Blanca.

Em­pie­za por el pri­me­ro: el edi­fi­cio del Par­la­men­to, el Ca­pi­to­lio, es el lu­gar más vi­si­ta­do de la ciu­dad, el más re­co­no­ci­ble y el más al­to. Así qui­sie­ron que fue­ra cuan­do tras su cons­truc­ción se es­ta­ble­ció que nin­gún edi­fi­cio le su­pe­raría en al­tu­ra, una nor­ma que so­lo con­tra­vie­ne el obe­lis­co del Washington Mo­nu­ment.

Por mo­ti­vos de se­gu­ri­dad, al Ca­pi­to­lio so­lo se pue­de ac­ce­der en una vi­si­ta guia­da, al­go que agra­de­ce­rás cuan­do veas sus fa­raó­ni­cas pro­por­cio­nes y el nú­me­ro de sa­las y pa­si­llos por los que te po­drías per­der. Y una pre­gun­ta que se­gu­ro te ha­ces cuan­do vi­si­tes el in­te­rior del Ca­pi­to­lio: ¿quié­nes son los per­so­na­jes de las exac­ta­men­te 100 es­ta­tuas que de­co­ran to­dos los rin­co­nes del edi­fi­cio? Ca­da uno de los 50 es­ta­dos que com­po­nen los Es­ta­dos Uni­dos fue in­vi­ta­do a traer los re­tra­tos de dos de sus ciu­da­da­nos más ilus­tres. Co­mo cu­rio­si­dad, de­cir­te que hay uno es­pa­ñol: el pa­dre Ju­ní­pe­ro Se­rra, apor­ta­do por el es­ta­do de Ca­li­for­nia.

Des­de el Ca­pi­to­lio y jus­to en el ex­tre­mo opues­to de Pennsyl­va­nia Ave­nue hay otro edi­fi­cio que po­drás re­co­no­cer por el ele­va­do nú­me­ro de re­por­te­ros y equi­pos de te­le­vi­sión que sue­len fre­cuen­tar­la: la Ca­sa Blanca. El do­mi­ci­lio más po­pu­lar del país –y se­gu­ra­men­te el más vi­gi­la­do– tie­ne un ho­ra­rio de vi­si­tas res­trin­gi­do. Pa­ra ac­ce­der a su in­te­rior es ne­ce­sa­ria la re­ser­va pre­via, y co­mo ima­gi­na­rás, de­be­rás pa­sar un es­tric­to con­trol de se­gu­ri­dad pa­ra ello (en­tra­da li­bre. www.nps.gov/wh­ho).

Jun­to a la re­si­den­cia pre­si­den­cial no de­jes de vi­si­tar The Whi­tehou­se Gift Shop (15th Street NW. www.whi­tehou­se­gifts­hop.com), don­de se ex­hi­be un com­pen­dio de re­cuer­dos de lo más kitsch re­la­cio­na­dos con la fa­mi­lia Oba­ma y los pre­si­den­tes del pa­sa­do.

Pa­ra se­guir con tu ru­ta por los sím­bo­los ame­ri­ca­nos, ade­más del Ca­pi­to­lio y la Ca­sa Blanca, de­bes di­ri­gir­te a la gran ave­ni­da que par­tien­do del pri­me­ro se ex­tien­de has­ta el la ori­lla del río Po­to­mac: el Na­tio­nal Mall. A su al­re­de­dor se le­van­tan mu­chos de los mu­seos del Smith­so­nian y al­gu­nos me­mo­ria­les.

In­te­rior de la cú­pu­la del Ca­pi­to­lio.

Zo­na de Du­pont Cir­cle.

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