Nue­vas vis­tas

deViajes - - RUTA NORUEGA -

No son mu­chos los días de buen tiem­po al año, así que los no­rue­gos di­fru­tan de ellos con to­das sus ga­nas, lan­zán­do­se a la ca­lle des­de las pri­me­ras jor­na­das de sol de pri­ma­ve­ra has­ta co­mien­zos de oto­ño, pe­rio­dos en los que lle­nan sus ho­ras con ac­ti­vi­da­des al ai­re li­bre sean del ti­po que sean.

Un lu­gar per­fec­to pa­ra em­pe­zar tu pa­seo es la zo­na del puer­to. Si es tu pri­me­ra vez en la ciu­dad di­rí­ge­te al ayun­ta­mien­to o Råd­hus ( www. rad­hu­sets-for­valt­ningst­je­nes­te.os­lo.kom­mu­ne.no. Abre de lu­nes a vier­nes de 9 a 16 h). En su fa­cha­da de la­dri­llo ma­rrón y dos to­rres cua­dra­das pue­des des­cu­brir unos re­lie­ves y es­cul­tu­ras con mo­ti­vos tí­pi­ca­men­te no­rue­gos. En el in­te­rior, tó­ma­te tu tiem­po pa­ra ad­mi­rar los mu­ra­les de Krohg y Sø­ren­sen.

Des­pués se im­po­ne una vuel­ta por Aker Bryg­ge (ori­lla de­re­cha de la bahía), un puer­to de­por­ti­vo que cuen­ta con un mon­tón de te­rra­zas, y res­tau­ran­tes don­de sen­tar­te a dis­fru­tar del am­bien­te, to­mar un ca­fé o co­mer.

En es­ta zo­na es muy co­mún ver có­mo se des­pa­cha en la mis­ma cu­bier­ta de un bar­co la pes­ca del día... ¡Fres­co y a buen pre­cio!

UN LU­GAR PA­RA VI­VIR

Si si­gues ca­mi­nan­do por la ori­lla, de­jan­do el mar a tu iz­quier­da, lle­ga­rás al nue­vo ba­rrio de Tjuv­hol­men, una au­tén­ti­co alar­de de ar­qui­tec­tu­ra y di­se­ño con­tem­po­rá­neos y uno de los rin­co­nes más desea­dos pa­ra vi­vir.

El plano prin­ci­pal de la ur­ba­ni­za­ción de la zo­na fue di­se­ña­do por el ar­qui­tec­to Niels Torp, aun­que han par­ti­ci­pa­do otros repu­tados ar­qui­tec­tos in­ter­na­cio­na­les, en­tre los que se en­cuen­tra el ita­liano Renzo Piano, a quien se de­be el mu­seo As­trup Fearn­ley ( af­mu­seet.no/ en/. En­tra­da: 11,50 €), inau­gu­ra­do en 1993 y el más im­por­tan­te de No­rue­ga en lo que se re­fie­re a ar­te con­tem­po­rá­neo.

A la sa­li­da di­rí­ge­te al as­cen­sor de cris­tal The Sneak Peak o Tjuv­tit­te. Al­can­za los 90 m y ofre­ce unas vis­tas de im­pre­sión so­bre la ciu­dad y la bahía.

Tras es­tas vis­tas de pá­ja­ro, di­rí­ge­te a la zo­na de la es­ta­ción. Pue­des ha­cer­lo por la Karl Johans Ga­te, la ca­lle con un tra­mo pea­to­nal que atra­vie­sa el cen­tro, des­pués de ad­mi­rar el

Tjuv­hol­men, una de las zo­nas más nue­vas de Os­lo.

De­co­ra­ción del gran sa­lón del Ayun­ta­mien­to.

Vi­vien­das en Grü­ner­lok­ka, el ba­rrio de mo­da.

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