MÀ­XIM HUER­TA

“Ajus­tar­se a mi for­ma de vi­vir es com­pli­ca­do”

Diez Minutos - - GENTE - DA­NIEL I. CARANDE FO­TOS: GE­MA CHE­CA AYD. DE FO­TO: FRAN GI­LA­RRANZ ES­TI­LIS­TA: ISA­BEL DO­RA­DO MA­QUI­LLA­JE Y PE­LU­QUE­RÍA: JAVIER RE­YES PA­RA GA­LÉ­NIC Y RE­NÉ FUR­TE­RER. AGRA­DE­CI­MIEN­TOS: HO­TEL VINC­CI VÍA 66 4*. CA­LLE GRAN VÍA, 66. MA­DRID. TELF.: 91 550 42 99. WWW.VIN

El va­len­ciano nos ha­bla por pri­me­ra vez de su nue­va no­ve­la, “Fir­ma­men­to”, am­bien­ta­da en un ho­tel de Pal­ma de Ma­llor­ca, don­de se re­fu­gió tras una rup­tu­ra amo­ro­sa.

Al fran­cés, al ita­liano, al por­tu­gués, al ale­mán o al po­la­co, son los idio­mas a los que se han tra­du­ci­do los li­bros de Mà­xim Huer­ta. El va­len­ciano re­co­no­ce que ha con­se­gui­do lo que que­ría ser siem­pre: es­cri­tor. Aca­ba de sa­car a las li­bre­rías su nue­va no­ve­la, “Fir­ma­men­to”, una his­to­ria de su­dor, mar y lá­gri­mas am­bien­ta­da en un -¿Por ho­tel de qué Pal­ma es­te de Ma­llor­ca. tí­tu­lo, “Fir­ma­men­to”? -Por­que des­de ni­ños es el lu­gar to el don­de cie­lo co­mo mi­ra­mos el mar to­dos. es lo Tan- que más nos atrae des­de pe­que­ños y es al­go que nos cons­tru­ye. La cu­ra pa­ra to­do es la sal.

-De­fi­nes la no­ve­la co­mo una his­to­ria de olas, las de Ma­rio y Ana.

-Es una his­to­ria que es muy me­di­te­rrá­nea. Es una no­ve­la cons­trui­da con un con­cep­to de olas, por­que los dos per­so­na­jes ne­ce­si­tan cu­ra. Ne­ce­si­tan su­dor, mar y lá­gri­mas. -¿Qué pue­des con­tar?

-Es una no­ve­la de las men­ti­ras que nos in­ven­ta­mos pa­ra ser más fe­li­ces. To­dos, cuan­do ha­bla­mos de una re­la­ción o de la fa­mi­lia, men­ti­mos en al­go. Es una no­ve­la que ha­bla del amor y del mar. Es la his­to­ria de dos per­so­nas que ne­ce­si­tan cu­rar­se. -¿Por qué se am­bien­ta en Pal­ma de Ma­llor­ca?

-Por­que una ami­ga me in­vi­tó a un ho­tel pa­ra re­la­jar­me en pa­re­ja, y jus­ta­men­te me aca­ba­ban de de­jar y uti­li­cé la ha­bi­ta­ción pa­ra re­la­jar­me. Con­se­guí el re­lax y una no­ve­la. -¿ Llo­ras te mu­cho en esa ha­bi­ta­ción?

-Hu­bo la­gri­mas, su­dor y mar. Me sor­pren­dió mu­cho el ho­tel, por­que allí Ma­rio Var­gas Llo­sa ter­mi­nó “Pan­ta­león y las vi­si­ta­do­ras”, en mi ha­bi­ta­ción ha­bía dor­mi­do Chur­chill, es­tu­vie­ron Gra­ce Kelly y Rai­nie­ro. Es un lu­gar lleno de his­to­ria y a mí me na­ció una his­to­ria.

-Ha­blas de in­ven­tar­nos men­ti­ras pa­ra ser más fe­li­ces, ¿te has in­ven­ta­do mu­chas?

ser -Yo más adorno fe­liz. Las las his­to­rias men­ti­ras pa­ra son ma­ra­vi­llo­sas. A los úni­cos que no

ten­go los po­lí­ti­cos. per­mi­ti­do To­dos las men­ti­ras cons­trui­mos es a no­ve­las no tie­ne to­dos so­lu­ción, los días. la men­ti­ra La ver­dad es más Yo he bo­ni­ta men­ti­do por­que des­de tú ni­ño. la de­ci­des.

-Ma­rio es un es­cri­tor que tie­ne que ter­mi­nar un li­bro de otro, ¿hay al­go tu­yo en el per­so­na­je?

-To­dos los per­so­na­jes de mis no­ve­las tie­nen al­go mío por­que siem­pre me ins­pi­ro en lo que sien­to. No soy el pro­ta­go­nis­ta de es­ta no­ve­la.

-¿Por qué eres los dos pro­ta­go­nis­tas de es­ta no­ve­la? Por­que Ana se va a Pal­ma pa­ra huir,co­mo hi­cis­te tú...

-Igual sí, por­que tan­to Ma­rio co­mo Ana son con­tra­dic­to­rios, es­tán lle­nos de du­das. -¿Hay pa­sión?

-Es la pri­me­ra vez que he abier­to la pa­sión. Es una no­ve­la muy sen­sual y en mo­men­tos muy se­xual. -¿Cues­ta es­cri­bir de se­xo?

-Cues­ta que el se­xo sal­ga bien, tan­to en la vi­da real co­mo en una no­ve­la. Es­cri­bir de se­xo pue­de que­dar ño­ño o vul­gar, y creo que ha que­da­do re­don­do. He si­do un di­rec­tor de or­ques­ta se­xual. -¿Tie­nes mie­do a las crí­ti­cas?

-No, aun­que con el pri­mer li­bro su­frí mu­cho por­que era el pri­me­ro y la gen­te creía que es­ta­ba ins­pi­ra­do en al­guien. To­dos te­ne­mos que mi­rar la par­te bue­na de la vi­da. Mi ma­dre me di­ce que me ha­ga la vi­da fá­cil. - ¿ Ya es­tás pensando en l a pró­xi­ma no­ve­la? -Sí, y ya es­tá em­pe­za­da. -¿Echas de me­nos el rit­mo de la te­le?

-Yo no he de­ja­do la te­le, yo de­jé un pro­gra­ma e hi­ce otro, “Des­ti­nos de pe­lí­cu­la”, que fue un re­ga­lo, y aho­ra es­toy va­lo­ran­do al­gu­nas ideas muy atrac­ti­vas. -¿Qué te di­ce tu ma­dre?

-Que no me es­tre­se y de­ci­da bien. Es la me­jor con­se­je­ra que ten­go, por­que es una mu­jer muy pau­sa­da y cen­tra­da, que se me­re­ce vi­vir un mon­tón de años. Ha­ce po­co ha es­ta­do en Ma­drid y la lle­vé al con­cier­to de Rap­hael y creo que nun­ca la he vis­to tan fe­liz. No veía a mi ma­dre, veía a una ado­les­cen­te fe­liz y más des­pués de un pe­rio­do du­ro co­mo el que ha vi­vi­do.

-La muer­te de tu pa­dre te ha afec­ta­do mu­cho.

-Sí, por­que soy hi­jo úni­co. Uno de los mo­ti­vos por los que de­jé “El pro­gra­ma de AR” es pa­ra cui­dar más a los de mi ca­sa y dis­fru­tar tan­to de mi ma­dre co­mo de mi pa­dre, por­que veía que se iba por su en­fer­me­dad, alz­hei­mer. Han si­do tres años muy du­ros, pe­ro sé que se ha ido fe­liz y yo ten­go la tran­qui­li­dad de que se ha ido cui­da­do. -Con 47 años, ¿no te lla­ma la pa­ter­ni­dad?

-No y ni me da en­vi­dia de otros que adop­tan o tie­nen hi­jos por vien­tre de al­qui­ler. -¿Tie­nes el co­ra­zón ocu­pa­do? -Aho­ra no, ha­ce un mes sí. -¿Con es­ta pro­fe­sión cues­ta te­ner una pa­re­ja?

-Cues­ta con el ca­rác­ter. Me en­can­ta enamo­rar­me, pe­ro tam­bién soy muy so­li­ta­rio. Ajus­tar­se a mi for­ma de vi­vir, igual es com­pli­ca­do.

-¿Te ape­te­ce ca­sar­te? En­con­trar a esa per­so­na que sea pa­ra to­da la vi­da?

-El “pa­ra to­da la vi­da” me da mie­do. De he­cho, ya sé que no ha­brá na­die pa­ra to­da la vi­da. Es un error enamo­rar­te pensando que es pa­ra to­da la vi­da, aun­que yo me enamo­ro con vo­ca­ción de eter­ni­dad. Pe­ro lue­go no la hay. Me pa­re­ce ma­ra­vi­llo­so ver a pa­re­jas ma­yo­res que van de la mano, pe­ro es que a mí me da igual (ri­sas). De to­das for­mas, no soy una per­so­na in­com­ple­ta cuan­do no ten­go pa­re­ja. -¿Te cues­ta ex­hi­bir­te en las re­des so­cia­les?

-No mues­tro mi vi­da pri­va­da. Las re­des tie­nen co­sas ma­las cuan­do las usas co­mo ar­ma de odio, pe­ro tam­bién tie­nen su par­te bue­na por­que es el me­jor es­ca­pa­ra­te pa­ra mos­trar la men­ti­ra o ver­dad de uno mis­mo.

Mà­xim lle­va una ca­za­do­ra de Avie­rex, 560 €; jer­sey de Za­ra, 12,95 €; pan­ta­lo­nes de Cor­te­fiel, 49,95 €; za­pa­ti­llas de New Ba­lan­ce, 160 €, y re­loj de Aris­to­crazy, 350 €. En la otra pá­gi­na, el es­cri­tor lu­ce cha­que­ta y su­da­de­ra de SILBON, 89 € y 59 €;...

El va­len­ciano lle­va cha­que­ta y ca­mi­sa de Avi­rex, 229 € y 35 €; pan­ta­lón y fou­lard de Za­ra, 49,95 € y 15,95 €; za­pa­ti­llas de Spring­field, 29,95 €, y cin­tu­rón de Emi­dio Tuc­ci, 35,95 €.

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