Po­de­mos exi­ge ele­gir cua­tro vo­ca­les en la re­no­va­ción del CGPJ

El par­ti­do de Pa­blo Igle­sias re­cla­ma que el re­par­to sea pro­por­cio­nal a los es­ca­ños

El País (América) - - ESPAÑA - J. M.,

tras la po­lé­mi­ca sen­ten­cia de las hi­po­te­cas?

R. Me preo­cu­pa en ge­ne­ral que se des­pres­ti­gie la jus­ti­cia. Que [Car­les] Puig­de­mont in­ten­te juz­gar a la jus­ti­cia es­pa­ño­la, lo sa­be­mos; a [Pa­blo] Lla­re­na, a la Fis­ca­lía, ya lo he­mos vis­to. Lo que me preo­cu­pa es que sea un au­to­gol del Po­der Ju­di­cial.

P. ¿Us­ted cree que el Su­pre­mo ha ce­di­do a pre­sio­nes de la ban­ca?

R. No ten­go da­tos pa­ra de­cir­lo así, pe­ro lo pa­re­ce. En la jus­ti­cia hay que ser in­de­pen­dien­tes y pa­re­cer­lo. Y ese es uno de los de­ba­tes abier­tos con el CGPJ, no tie­nen que ser los par­ti­dos los que nom­bren a los jue­ces.

P. ¿Por qué no ca­li­fi­ca a Vox de ex­tre­ma de­re­cha?

R. Los vo­tan­tes de­ci­den vo­tar a quie­nes les da la ga­na, yo dis­cre­po de sus po­lí­ti­cas con­ser­va­do­ras o mu­chas de las co­sas que di­cen. Tam­po­co es­toy to­do el día ha­blan­do de ex­tre­ma iz­quier­da con Po­de­mos.

P. ¿Le pa­re­cen asi­mi­la­bles Po­de­mos y Vox?

R. Son po­pu­lis­tas, de­pen­de, hay co­sas en las que es­tán de acuer­do. Por ejem­plo, son an­ti­eu­ro­peos.

P. Ma­nuel Valls, su can­di­da­to a la al­cal­día de Bar­ce­lo­na, apos­tó en en­tre­vis­ta en EL PAÍS por es­ta­ble­cer un cor­dón sa­ni­ta­rio res­pec­to a Vox.

R. Yo no he uti­li­za­do nun­ca la pa­la­bra cor­dón sa­ni­ta­rio, qui­zá por­que vi el Pac­to del Ti­nell en Ca­ta­lu­ña. La ex­pre­sión no es afor­tu­na­da.

P. ¿Pe­ro a la ex­tre­ma de­re­cha no hay que le­van­tar­le una fron­te­ra?

R. Hay que te­ner un pro­yec­to po­lí­ti­co que dé más sen­ti­do al tu­yo que al de otros par­ti­dos. Po­de­mos es­tar to­do el día ha­blan­do de ellos, es un error po­lí­ti­co, co­mo pa­só en su día con Po­de­mos. Uno pue­de cri­mi­na­li­zar a los vo­tan­tes por­que cam­bian el vo­to o pre­gun­tar­se qué pa­sa. Lo que yo plan­teo es: ¿qué te­ne­mos que ofre­cer los mo­de­ra­dos pa­ra que la gen­te no se ti­re en plan­cha a par­ti­dos ex­tre­mis­tas? En la po­la­ri­za­ción ga­na­rán los ex­tre­mos.

P. Ha­bla de la po­la­ri­za­ción; el ac­to que ce­le­bra­ron en Al­sa­sua en de­fen­sa de la Guar­dia Ci­vil ha re­ci­bi­do mu­chas crí­ti­cas por ge­ne­rar una cris­pa­ción in­ne­ce­sa­ria.

R. Fernando Sa­va­ter me re­cor­dó que cuan­do em­pe­za­ron las ma­ni­fes­ta­cio­nes de ¡Bas­ta Ya! les de­cían que cris­pa­ban. Al fi­nal, vi­vir en una ca­sa cuartel va a ser cris­par. Por­que por vi­vir en una ca­sa cuartel te pe­gan una pa­li­za.

P. Tam­bién se le acu­sa de ge­ne­rar cris­pa­ción en Ca­ta­lu­ña.

R. Es que cla­ro, cuan­do te opo­nes al na­cio­na­lis­mo, el na­cio­na­lis­mo se en­fa­da. La pre­gun­ta es: ¿va­mos a opo­ner­nos in­te­lec­tual y po­lí­ti­ca­men­te a que le pe­guen una pa­li­za a un guar­dia ci­vil? Es que es un de­ber cí­vi­co. Si lo que pa­só en Al­sa­sua le hu­bie­ra pa­sa­do al PSOE ¿al­guien tie­ne al­gu­na du­da de que yo ha­bría con­de­na­do la vio­len­cia?

P. Han con­de­na­do la vio­len­cia. Lo hi­zo el mi­nis­tro Ába­los.

R. La reac­ción del PSOE ha si­do in­mo­ral. Las ne­go­cia­cio­nes pa­ra re­no­var a los vo­ca­les del Con­se­jo Ge­ne­ral del Po­der Ju­di­cial de­fi­ni­rán el ti­po de re­la­ción en­tre el PSOE y Po­de­mos. El so­cio prin­ci­pal del par­ti­do en el Go­bierno exi­ge con­sen­suar tres o cua­tro de los nom­bres de los fu­tu­ros miem­bros del ór­gano de go­bierno de los jue­ces. Lo con­tra­rio sen­ta­ría un pre­ce­den­te que afec­ta­ría a la con­fian­za en­tre los dos par­ti­dos, ad­vier­ten des­de su di­rec­ción. El pla­zo pa­ra pro­po­ner a los 20 vo­ca­les, que lue­go ele­gi­rán al pre­si­den­te del ór­gano, fi­na­li­za ma­ña­na a las ocho de la tar­de.

Po­de­mos y sus con­fluen­cias con­si­de­ran que el PSOE no pue­de ne­go­ciar la re­no­va­ción del Con­se­jo tan so­lo con el PP co­mo en los tiem­pos del bi­par­ti­dis­mo. El re­par­to de los re­pre­sen­tan­tes pro­gre­sis­tas que re­cla­man en el ór­gano co­le­gia­do se­ría pro­por­cio­nal a los es­ca­ños de los so­cia­lis­tas (84) y del par­ti­do de Pa­blo Igle­sias y sus con­fluen­cias (71) en el Par­la­men­to. Ciu­da­da­nos ha de­ci­di­do no for­mar par­te de las ne­go­cia­cio­nes por su opo­si­ción al mo­de­lo de elec­ción de los in­te­gran­tes del Con­se­jo. Los vo­ca­les son ele­gi­dos por las Cor­tes y re­quie­ren una ma­yo­ría cua­li­fi­ca­da de tres quin­tos de las Cá­ma­ras. Son nom­bra­dos por un pe­río­do de cin­co años. No pue­den ser re­ele­gi­dos en el Con­se­jo si­guien­te.

Po­de­mos con­si­de­ra que el PSOE de­be te­ner “muy en cuen­ta” su opi­nión en la re­mo­de­la­ción del ór­gano co­le­gia­do. Una de sus gran­des preo­cu­pa­cio­nes es no que­dar re­du­ci­do a una ver­sión mo­der­na de IU con un PSOE he­ge­mó­ni­co en la iz­quier­da. Es­to es, que el Eje­cu­ti­vo de Pe­dro Sán­chez no re­cu­rra a su apo­yo tan so­lo cuan­do le re­sul­te es­tric­ta­men­te ne­ce­sa­rio.

Los perfiles de los nue­vos vo­ca­les del Con­se­jo Ge­ne­ral del Po­der Ju­di­cial acor­da­dos en­tre PSOE y Po­de­mos de­be­rían co­rres­pon­der a las in­quie­tu­des de la so­cie­dad ac­tual. De es­ta for­ma, de­be­ría ha­ber ex­per­tos en vio­len­cia de gé­ne­ro, en de­li­tos me­dioam­bien­ta­les o en la lu­cha con­tra la co­rrup­ción, com­par­ten en las di­rec­cio­nes de am­bos par­ti­dos. Con in­de­pen­den­cia de es­ta pre­mi­sa, una de las pre­fe­ren­cias de Po­de­mos es la jue­za Vic­to­ria Ro­sell, ex­dipu­tada su­ya, pa­ra la úl­ti­ma re­or­ga­ni­za­ción del Con­se­jo.

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