En­tre la co­di­cia y el caos

El País (Andalucía) - - OPINIÓN - LLUÍS BASSETS

No es un aniver­sa­rio cual­quie­ra. Lo que en­ton­ces em­pe­zó to­da­vía no ha ter­mi­na­do. Ni si­quie­ra se sa­be có­mo hay que ac­tuar pa­ra que no se re­pi­ta. No fue una cri­sis pa­sa­je­ra la que em­pe­zó en­ton­ces sino una épo­ca de fragilidad e in­cer­ti­dum­bre. Esa es la ma­yor de to­das las lec­cio­nes: en­ton­ces pi­lló a to­dos des­pre­ve­ni­dos y aho­ra la cau­te­la, e in­clu­so el mie­do, son los que pre­si­den nues­tras vi­das.

La caí­da de Leh­man Brot­hers aho­ra ha­ce de 10 años nos en­se­ñó mu­chas co­sas. Que las cri­sis cí­cli­cas no ha­bían des­apa­re­ci­do. Que los mer­ca­dos no se au­to­re­gu­lan. Que la política y las ad­mi­nis­tra­cio­nes pú­bli­cas son ne­ce­sa­rias, al me­nos pa­ra in­ter­ve­nir ma­si­va­men­te an­tes de que el sis­te­ma se hun­da. Que la glo­ba­li­za­ción no tie­ne re­tro­ce­so, por más que los des­glo­ba­li­za­do­res pre­ten­dan des­mon­tar­la: fue la pri­me­ra cri­sis glo­bal y fue­ron las in­ter­ven­cio­nes glo­ba­les, de la Re­ser­va Fe­de­ral fun­da­men­tal­men­te, las que la ata­ja­ron.

Eu­ro­pa lle­gó tar­de y mal. Em­pe­zó por leer erró­nea­men­te la caí­da de Wall Street. Co­mo si no fue­ra con ella. Co­mo si fue­ra fru­to ex­clu­si­vo de la co­di­cia aje­na y no exis­tie­ra con­tac­to en­tre sus ban­cos y los eu­ro­peos. El eu­ro le com­pli­có las co­sas. Y más aún la aver­sión ale­ma­na a la mu­tua­li­za­ción de la deu­da, de­nos­ta­da co­mo for­za­da unión de trans­fe­ren­cias. Mien­tras EE UU salía de la cri­sis, Eu­ro­pa se hun­día y re­gre­sa­ba a la re­ce­sión, aho­ga­da por las po­lí­ti­cas de aus­te­ri­dad. Gre­cia lo pa­gó muy ca­ro. Tam­bién to­da la cla­se me­dia eu­ro­pea. Avan­zó la unión ban­ca­ria, pe­ro mu­chas co­sas se res­que­bra­ja­ron: ahí es­tán el Bre­xit o las vic­to­rias elec­to­ra­les del po­pu­lis­mo xe­nó­fo­bo y ex­clu­yen­te.

Diez años des­pués una ava­lan­cha de en­sa­yos y re­fle­xio­nes nos lo cuen­tan (Una cri­sis de li­bro. Ba­be­lia, 8 de sep­tiem­bre). Nun­ca ha­bía des­ple­ga­do la hu­ma­ni­dad tan­ta sa­bi­du­ría en la or­ga­ni­za­ción del buen go­bierno de las eco­no­mías y de los paí­ses. Y sin em­bar­go, los re­sul­ta­dos son bien po­bres. Es el ar­gu­men­to ma­yor de los hi­jos en­gen­dra­dos por la cri­sis, esos en­gen­dros po­pu­lis­tas en­ca­be­za­dos por Trump que avan­zan en to­dos los con­ti­nen­tes, con pro­gra­mas sur­gi­dos de las vís­ce­ras y con­tra el co­no­ci­mien­to

Esa es la ma­yor de las lec­cio­nes: en­ton­ces pi­lló a to­dos des­pre­ve­ni­dos y aho­ra la cau­te­la e in­clu­so el mie­do pre­si­den nues­tras vi­das

ra­cio­nal.

Em­pe­zó co­mo una ex­plo­sión de la co­di­cia y se ma­ni­fies­ta aho­ra co­mo el go­bierno del caos, ins­ta­la­do en la Ca­sa Blan­ca, don­de la co­di­cia man­tie­ne su lar­ga mano ex­ten­di­da con nue­vas y ame­na­zan­tes des­re­gu­la­cio­nes, aran­ce­les y cor­ta­pi­sas al co­mer­cio, re­cor­tes de im­pues­tos e in­cre­men­tos del dé­fi­cit en los que se in­cu­ba la pró­xi­ma cri­sis. No es un aniver­sa­rio fe­liz, sino to­do lo con­tra­rio.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.