EE UU ne­ce­si­ta un ‘mi­la­gro’ co­mo Me­di­nah

Eu­ro­pa, con unos fa­bu­lo­sos Fleet­wood y Mo­li­na­ri, man­da por 10-6, el mar­ca­dor que re­mon­tó en la má­gi­ca edi­ción de 2012

El País (Nacional) - - DEPORTES - JUAN MORENILLA,

Un mi­la­gro. Eso es lo que ne­ce­si­ta Es­ta­dos Uni­dos si quie­re ga­nar la Ry­der Cup. Un mi­la­gro co­mo el que Eu­ro­pa vi­vió en Me­di­nah en 2012, cuan­do en los 12 par­ti­dos in­di­vi­dua­les del do­min­go re­mon­tó un 10-6 pa­ra con­quis­tar el tro­feo en una tar­de épi­ca e inol­vi­da­ble. Ese mis­mo mar­ca­dor cam­pea aho­ra en Le Golf Na­tio­nal, en Pa­rís. Eu­ro­pa do­bló ayer su ren­ta: del 5-3 al 10-6. Y lle­gó a man­dar por 10-4. Exac­ta­men­te igual que en Me­di­nah, pe­ro con los ac­to­res cam­bia­dos. La di­fe­ren­cia es que en­ton­ces Eu­ro­pa te­nía a Se­ve en la me­mo­ria y a Ola­za­bal co­mo ca­pi­tán. La ape­la­ción al co­ra­zón sir­vió de re­vul­si­vo des­pués de que Poul­ter pren­die­ra la me­cha. El con­ju­ro fue úni­co. No pa­re­ce que sea el ca­so en EE UU, que no tie­ne un Se­ve ni un Ola­za­bal. Ni si­quie­ra Ti­ger, el tó­tem, pa­re­ce re­be­lar­se con­tra el des­tino: los lo­ca­les so­lo ne­ce­si­tan 4,5 pun­tos más pa­ra re­cu­pe­rar la co­ro­na.

Eu­ro­pa ha en­con­tra­do di­na­mi­ta en una pa­re­ja in­sos­pe­cha­da. El ita­liano Fran­ces­co Mo­li­na­ri, de 35 años, y el in­glés Tommy Fleet­wood, de 27, han con­ver­ti­do en oro to­do lo que han to­ca­do. Cua­tro par­ti­dos y cua­tro pun­tos. La ma­cha­da les ha­ce entrar en la his­to­ria al con­ver­tir­se en la pri­me­ra pa­re­ja eu­ro­pea con pleno de triun­fos en una edi­ción. La al­tu­ra de quie­nes de­fen­dían ese trono da cuen­ta de lo con­se­gui­do: Fal­do y Woos­nam en 1987, Se­ve y Ola­za­bal en 1989 y 1991, y Ser­gio Gar­cía y Par­ne­vick en 1999 su­ma­ron 3,5 pun­tos. Y no han si­do vic­to­rias su­fri­das: 3&1, 5&4, 4&3 y otro 5&4. La glo­ria pue­de ser hoy do­ble pa­ra Fleet­wood. Si ven­ce a Fi­nau, se­rá el úni­co de­bu­tan­te eu­ro­peo con un cin­co de cin­co. So­lo los es­ta­dou­ni­den­ses Gard­ner Dic­kin­son, en 1967, y Larry Nel­son, en 1979, es­tán en ese al­tar.

Tres de los cua­tro pun­tos de la pa­re­ja de oro los han su­ma­do con­tra Ti­ger Woods, que lo ha per­di­do to­do. La ca­ra y la cruz. El es­ta­dou­ni­den­se es la som­bra del ju­ga­dor que la se­ma­na pa­sa­da rom­pió una ra­cha de cin­co años sin ga­nar. Sin al­ma. Sin ra­bia. Va­cío. Da igual su pa­re­ja o la mo­da­li­dad. Por la ma­ña­na ca­yó por 4&3 con Reed en los four­balls, por la tar­de por 5&4 con De­Cham­beau en four­so­mes. Siem­pre an­te los mis­mos ogros, Mo­li­na­ri y Fleet­wood.

El or­gu­llo ame­ri­cano lo sal­va­ron a úl­ti­ma ho­ra Bub­ba Wat­son y Webb Sim­pson an­te Ser­gio Gar­cía y No­ren (3&2), y Spieth y Tho­mas con­tra Poul­ter y McIl­roy (4&3). Los dos es­ta­dou­ni­den­ses y Poul­ter com­ple­ta­ron un ma­ra­tón jun­tos des­pués de coin­ci­dir cin­co ho­ras en el pri­mer turno, pa­rar 40 mi­nu­tos y vol­ver al rue­do tres ho­ras y me­dia más, es­ta vez con la en­tra­da de McIl­roy por Rahm. Björn alis­tó las mis­mas pa­re­jas de four­so­mes vier­nes y sá­ba­do. Seis pun­tos de ocho al sa­co.

Pun­tos de Ser­gio Gar­cía

Eu­ro­pa ya co­men­zó el día co­mo un cohe­te. Des­pués del his­tó­ri­co 4-0 en los four­so­mes del vier­nes, un par­cial nun­ca re­mon­ta­do en la Ry­der, la ma­ña­na si­guió pin­ta­da de azul. Los eu­ro­peos se im­pu­sie­ron en tres de los cua­tro par­ti­dos de four­balls: Ser­gio Gar­cía y McIl­roy por 2&1 a Koep­ka y Fi­nau, Ca­sey y Hat­ton por 3&2 a Dus­tin John­son y Fow­ler, y los im­pa­ra­bles Mo­li­na­ri y Fleet­wood por 4&3 a Ti­ger y Reed. El úni­co pun­to ame­ri­cano lo atra­pa­ron Spieth y Tho­mas an­te Jon Rahm e Ian Poul­ter, 2&1. Con es­te tri­ple­te los eu­ro­peos en­la­za­ban sie­te pun­tos se­gui­dos, su me­jor re­gis­tro con­se­gui­do ja­más, igua­lan­do un ré­cord ame­ri­cano de 1981.

McIl­roy y Ser­gio Gar­cía abrie­ron el bai­le. El Ni­ño es otro en la Ry­der. Su putt en el 17 pa­ra abro­char el triun­fo, cuan­do Koep­ka y Fi­nau ha­bían li­ma­do una ven­ta­ja de cua­tro pun­tos, fue un ejem­plo de su trans­for­ma­ción. Y la me­jor ma­ne­ra de lle­gar a los 24,5 pun­tos en su pal­ma­rés, su­peran­do a Lan­ger y a so­lo me­dio pun­to del re­gis­tro de Fal­do. La mar­ca pue­de caer hoy an­te Fow­ler.

Ca­sey y Mo­li­na­ri, con una co­lec­ción de bir­dies y cua­tro ho­yos ga­na­dos ca­da uno, re­ma­ta­ron el li­de­raz­go eu­ro­peo, y EE UU res­pi­ró con la vic­to­ria de Spieth y Tho­mas an­te Rahm y Poul­ter. El vas­co no en­con­tró su me­jor jue­go. Se fue al agua tres ve­ces en los dos pri­me­ros ho­yos, y no co­gió una ca­lle has­ta el quin­to, qui­zás víc­ti­ma de la an­sie­dad por ha­ber caí­do en el due­lo del vier­nes, y de sus tre­men­das ga­nas por fir­mar un buen papel en una com­pe­ti­ción en la que han bri­lla­do Se­ve, Ola­za­bal y Ser­gio Gar­cía. Mi­tó­mano co­mo es, Rahm sa­be que los tres co­men­za­ron su le­yen­da en la Ry­der con triun­fos, no con de­rro­tas.

“Quie­ro apor­tar es­te do­min­go mi gra­ni­to mi are­na”, ex­pre­só Rahm, “pe­ro si gano la co­pa sin dar un pun­to... Tam­bién la Cham­pions la ga­na el que es­tá en el ban­qui­llo”. Hoy le to­ca ju­gar por pri­me­ra vez con Ti­ger. Un bro­che ma­yúscu­lo a su pri­me­ra Ry­der.

/ CARL RECINE (REUTERS)

Tommy Fleet­wood y Fran­ces­co Mo­li­na­ri, du­ran­te los four­so­mes de ayer.

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