“Eu­ro­pa es el pa­sa­do”

JA­COB REES-MOGG Dipu­tado con­ser­va­dor bri­tá­ni­co

El País (País Vasco) - - INTERNACIONAL - PABLO GUIMÓN, Lon­dres

Sus pos­tu­ras ex­tre­mas y ma­ne­ras re­la­mi­das, que en­car­nan la ca­ri­ca­tu­ra del pri­vi­le­gio in­glés, po­drían ha­cer pen­sar que Ja­cob Rees-Mogg (Lon­dres, 1969) es so­lo un ex­cén­tri­co dipu­tado tory. Pe­ro el caó­ti­co mo­men­to que atra­vie­sa la po­lí­ti­ca bri­tá­ni­ca le ha con­ver­ti­do no so­lo en el fa­vo­ri­to pa­ra su­ce­der a The­re­sa May sino en una de las per­so­nas más in­flu­yen­tes en el de­ve­nir del Bre­xit. Pre­si­den­te del Eu­ro­pean Re­search Group, opa­co ór­gano de dipu­tados ul­tra­eu­ró­fo­bos, ejer­ce una pre­sión cons­tan­te pa­ra que el Go­bierno no se ale­je del ca­mino a un rup­tu­ra lim­pia con la UE. El miér­co­les, en ple­na tra­mi­ta­ción de la gran ley de sa­li­da de la UE, con­ce­dió una en­tre­vis­ta a un gru­po de co­rres­pon­sa­les ex­tran­je­ros.

Pre­gun­ta. ¿Por qué es tan apa­sio­na­da­men­te an­ti­eu­ro­peo?

Res­pues­ta. Se tra­ta de la de­mo­cra­cia. De que la gen­te pue­da vo­tar pa­ra cam­biar su Go­bierno. Mien­tras sea­mos miem­bros de la UE, en cual­quier área que sea com­pe­ten­cia eu­ro­pea no po­de­mos cam­biar­lo. To­do se re­du­ce a la de­mo­cra­cia. P. ¿Y el Par­la­men­to Eu­ro­peo? R. No, no es un Par­la­men­to se­rio. No es un fo­ro de­mo­crá­ti­co, por­que no re­pre­sen­ta al pue­blo. P. Lo eli­ge el pue­blo. R. Pe­ro no re­pre­sen­ta al pue­blo bri­tá­ni­co.

P. ¿Hay un úni­co pue­blo bri­tá­ni­co?

R. Sí. Por una historia lar­ga­men­te es­ta­ble­ci­da. P. ¿E Ir­lan­da del Nor­te? R. Es par­te de Reino Uni­do. Al­gu­nos quie­ren ir­se y tie­nen, en vir­tud del Acuer­do de Bel­fast, el de­re­cho a un re­fe­rén­dum ba­jo de­ter­mi­na­das cir­cuns­tan­cias.

P. Al ha­blar de pue­blo, ¿ha­bla de un con­cep­to et­no­na­cio­na­lis­ta?

R. No. Me re­fie­ro a los vo­tan­tes en las elec­cio­nes bri­tá­ni­cas. Creo en el con­cep­to de Es­ta­do na­ción, don­de sus ciu­da­da­nos tie­nen de­re­chos y de­be­res. Pe­ro no creo que ha­ya un pue­blo eu­ro­peo dis­pues­to a acep­tar esas car­gas.

P. ¿Acep­ta que su an­he­lo de re­cu­pe­rar el con­trol, co­mo ad­vier­ten los in­for­mes del Go­bierno, afec­ta­rá ne­ga­ti­va­men­te a la eco­no­mía bri­tá­ni­ca?

R. ¡Oh, no! Eso es un dis­pa­ra­te. La UE es ex­tre­ma­da­men­te da­ñi­na pa­ra la eco­no­mía bri­tá­ni­ca. Ten­go un ne­go­cio de ser­vi­cios fi­nan­cie­ros en la City de Lon­dres y Ja­cob Rees-Mogg. pue­do de­cir que la re­gu­la­ción eu­ro­pea ha­ce a la City me­nos com­pe­ti­ti­va. La opor­tu­ni­dad eco­nó­mi­ca fue­ra del mun­do pro­tec­cio­nis­ta de la UE es muy grande y emo­cio­nan­te pa­ra Reino Uni­do.

P. La prin­ci­pal pa­tro­nal, CBI, no es­tá de acuer­do.

R. Por­que la CBI re­pre­sen­ta la si­tua­ción ac­tual, no los desafíos. Yo es­toy del la­do de mis vo­tan­tes, de los con­su­mi­do­res, y quie­ren pre­cios más ba­jos y me­nos obs­tácu­los al co­mer­cio.

P. Pe­ro su em­pre­sa aca­ba de abrir una su­cur­sal en Ir­lan­da.

R. Sí, cla­ro, te­ne­mos su­cur­sa­les por to­dos la­dos; en las Is­las Cai­mán, por ejem­plo. P. ¿No por el ries­go del Bre­xit? R. No. Se ha pla­nea­do des­de an­tes. Es una ma­ne­ra con­ve­nien­te pa­ra que in­vier­tan al­gu­nos de nues­tros in­ver­so­res.

P. ¿Qué ha­rá a su país grande de nue­vo, co­mo re­za uno de los es­ló­ga­nes del Bre­xit?

R. No me in­te­re­sa el pa­sa­do, me in­te­re­sa el fu­tu­ro. Y el fu­tu­ro no es Eu­ro­pa. Eu­ro­pa es el pa­sa­do. Es un mo­de­lo pro­tec­cio­nis­ta re­tró­gra­do, ba­sa­do en ideas eco­nó­mi­cas de fi­na­les del XX. Es un mo­de­lo que fun­cio­nó ra­zo­na­ble­men­te en el pa­sa­do, en un mun­do muy di­fe­ren­te. Pe­ro te­ne­mos que pen­sar en com­pe­tir glo­bal­men­te.

P. ¿Qué pa­sa­rá si en oc­tu­bre no hay acuer­do o el Par­la­men­to lo re­cha­za?

R. No me asus­ta ir­nos sin acuer­do.

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