SI­LI­CON VA­LLEY: MA­KING OF

La em­pre­sa que do­mi­na el pre­sen­te de la RV na­ció del sue­ño de dos afi­cio­na­dos a los vi­deo­jue­gos. Cre­ció por la ob­se­sión de su com­pra­dor, Fa­ce­book. Y tras la abrup­ta sa­li­da de sus fun­da­do­res, su fu­tu­ro es­tá en ma­nos de un hom­bre con el co­ra­zón ro­to.

El País - Retina - - Sumario - Por Ro­sa Ji­mé­nez Cano

Es­cán­da­los, co­ra­zo­nes ro­tos… así se fra­guó el éxi­to del lí­der en reali­dad vir­tual, Ocu­lus.

La es­pe­ra­da sa­li­da da a bol­sa de Xiao­mi, el Ap­ple ple wan­na­be chino, tu­vo un n in­vi­ta­do de ex­cep­ción, Hu­go Ba­rra. . El eje­cu­ti­vo bra­si­le­ño más que­ri­do en Si­li­con Va­lley lle­vó la ban­de­ra na­ran­ja a de la mar­ca chi­na y la mas­co­ta del co­ne­jo ne­jo con­go­rro con go­rro fi­lo­so­viet por el mun­do. Pe­ro ha­cía dos años que ha­bía de­ja­do de e tra­ba­jar con ellos. ¿Qué pin­ta­ba en una fe­cha tan se­ña­la­da? Al mar­gen de ser un ac­cio­nis­ta de re­fe­ren­cia, mer­ced ced al ge­ne­ro­so ves­ting (ac­cio­nes que e las star­tups re­par­ten con sus em­plea­dos dos pa­ra fi­de­li­zar­los), Xiao­mi fue su te­ra­pia. era­pia. Ba­rra se cu­ró a sí mis­mo en sus ofi­ci­nas y vol­vió a la Bahía de San Fran­cis­co ran­cis­co pa­ra po­ner or­den en una em­pre­sa re­sa a la de­ri­va: Ocu­lus, la pro­me­te­do­ra do­ra reali­dad vir­tual ad­qui­ri­da por Fa­ce­book, ce­book, vi­vía es­cán­da­lo tras es­cán­da­lo. o.

Ba­rra ha­bía si­do uno de los la­ti­nos más pro­me­te­do­res de Si­li­con icon Va­lley, un bra­si­le­ño de 41 años que ha­bla es­pa­ñol con acen­to co­lom­biano, ca­ra vi­si­ble de An­droid en su me­jor mo­men­to, men­to, que se fue de Goo­gle de ma­ne­ra a ines­pe­ra­da. De­trás de su sa­li­da no ha­bía bía una ofer­ta, sino un co­ra­zón ro­to.

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