Sa­bor de re­en­car­na­ción

El es­pí­ri­tu de un pue­blo y de ge­ne­ra­cio­nes de agri­cul­to­res vi­ve en es­te vino. Hay in­ti­mi­dad con la tie­rra.

El País Semanal - - PLACERES - POR JOAN GÓ­MEZ PALLARÈS FO­TO­GRA­FÍA DE LEANDRE ESCORSELL ES­TI­LIS­MO DE AN­NA VA­LLÈS

ES­ME­RAL­DA GAR­CÍA, vi­ni­cul­to­ra, hon­ra el nom­bre de su pue­blo en las es­cri­tu­ras de sus an­ti­guos vi­ñe­dos. El Sant­yus­te del si­glo XIX vi­ve to­da­vía en el ver­de­jo plan­ta­do en pie fran­co en­tre las al­tu­ras de can­tos ro­da­dos del Carrascal y las ba­ju­ras are­no­sas y he­la­das, jun­to al río Vol­to­ya, de Va­yus­te y el La­va­de­ro (Se­go­via). La tie­rra más po­bre, aque­lla que so­la atien­de, des­de la hon­du­ra, a las ne­ce­si­da­des de las raí­ces cen­te­na­rias, es la que re­ga­la los te­so­ros más her­mo­sos. Sant­yus­te 2017 es un vino in­ten­so y con­cen­tra­do, que com­bi­na el múscu­lo y la ener­gía de las vi­ñas al­tas con las fi­bras de se­da y agu­ja de pino de las más ba­jas. Hay sa­li­ni­dad y re­fle­xión en­tre can­tue­sos y to­mi­llo. Los pi­nos re­si­ne­ros pue­blan la hon­do­na­da y la fres­cu­ra del río se cue­la por cual­quier ren­di­ja. Pre­sen­cia y es­pí­ri­tu. Com­pren­sión y dis­fru­te in­tui­ti­vos. Dul­ce de mem­bri­llo en un tra­go lar­go y go­lo­so. Ga­vi­llas agos­ta­das y bo­lli­tos de hier­ba­bue­na y miel.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.