El Madrid lu­ce su gan­cho eu­ro­peo

El con­jun­to blan­co do­ble­ga al PSG con un arreón fi­nal cuan­do el equi­po pa­ri­sino se sen­tía a sal­vo. Con Ney­mar muy agi­ta­dor, los go­les fue­ron co­sa de CR y Mar­ce­lo

El País - - DEPORTES - JO­SÉ SÁMANO, Madrid

REAL MADRID 3 PSG 1

Real Madrid: Na­vas; Na­cho, Va­ra­ne, Ra­mos, Mar­ce­lo; Mo­dric, Ca­se­mi­ro (Lu­cas Váz­quez, m. 79), Kroos; Is­co (Asen­sio, m. 79); Ben­ze­ma (Ba­le, m. 68) y Cris­tiano Ro­nal­do. No uti­li­za­dos: Ca­si­lla, Achraf, Theo y Ko­va­cic. PSG: Areo­la; Da­ni Al­ves, Mar­quin­hos, Kim­pem­be, Yu­ri; Ve­rra­ti, Lo Cel­so (Drax­ler, m. 85), Ra­biot; Mbap­pé, Ca­va­ni (Meu­nier, m. 66) y Ney­mar. No uti­li­za­dos: Trapp, Lass, Di Ma­ría, Pas­to­re y Thia­go Silva. Go­les: 0-1. M. 33. Ra­biot. 1-1. M. 45. Cris­tiano Ro­nal­do, de pe­nal­ti. 2-1. M. 83. Cris­tiano Ro­nal­do. 3-1. M. 86. Mar­ce­lo. Ár­bi­tro: G. Roc­chi (Ita). Amo­nes­tó a Ney­mar, Lo Cel­so, Is­co, Ra­biot, Na­cho y Meu­nier. San­tia­go Ber­na­béu, 80.000 es­pec­ta­do­res. La he­rál­di­ca pe­sa, va­ya si pe­sa. Y la del Real Madrid por Eu­ro­pa más que nin­gu­na. Ya lo co­no­ce de pri­me­ra mano el des­lum­bran­te PSG. Sin sa­ber muy bien por qué, al equi­po pa­ri­sino se le vino en­ci­ma el Ber­na­béu cuan­do se sen­tía a sal­vo y do­mi­nan­te. En una sa­cu­di­da fi­nal el Madrid le de­jó gro­gui, muy to­ca­do pa­ra la vuel­ta. Has­ta en­ton­ces, el PSG ha­bía li­bra­do un en­cuen­tro igua­la­do en el pri­mer tiem­po y más fran­cés en el se­gun­do. Pe­ro don­de no al­can­za­ron Ney­mar y Mbap­pé lo hi­cie­ron Cris­tiano, con un gol de pe­nal­ti y otro de rebote, y Mar­ce­lo, que se­lló el mar­ca­dor pa­ra de­li­rio lo­cal. Con 1-1, en el tra­mo fi­nal la hin­cha­da no te­nía otro mo­ti­vo pa­ra la fe que no fue­ra el es­cu­do de los su­yos. En los dos úl­ti­mos tan­tos es­tu­vo Asen­sio por el me­dio, el ju­ga­dor que a punto de ba­jar­se el te­lón dio vi­da a los ma­dri­dis­tas pa­ra la vuel­ta en el Par­que de los Prín­ci­pes.

Lle­ga­do el mo­men­to cum­bre del cur­so, Zidane arro­pó a Ba­le en el ban­qui­llo du­ran­te más de una ho­ra en fa­vor de Is­co. Un men­sa­je al ga­lés y una apues­ta por in­ten­tar co­lo­ni­zar el me­dio del ran­cho. Cua­tro cen­tro­cam­pis­tas por tres del PSG, en el que Emery in­crus­tó a Lo Cel­so co­mo eje. El en­vi­te más arries­ga­do del téc­ni­co es­pa­ñol. El ar­gen­tino no es un di­que, pe­ro la al­ter­na­ti­va era el ve­te­rano Lass Dia­rrà, que has­ta ha­ce un mes apu­ra­ba co­mo pen­sio­nis­ta en los Emi­ra­tos. Ni la idea del Madrid ni la idea del PSG per­mi­tió a uno u otro go­ber­nar el due­lo de en­tra­da. Am­bos se mos­tra­ron tal co­mo son: dos equi­pos no­quea­do­res que se des­tar­ta­lan más de la cuen­ta sin la pe­lo­ta a sus pies.

Na­die se to­mó mu­cho in­te­rés en tran­si­tar por el cen­tro del te­rreno, co­mo si fue­ra un apea­de­ro cual­quie­ra. El re­to de los ma­dri­dis­tas era en­fi­lar a CR y el de los pa­ri­si­nos en­chu­far a Ney­mar. El gol se in­tuía, tan­to por la ex­ce­len­cia de los ata­can­tes en cur­so co­mo por los apu­ros de­fen­si­vos de los dos con­jun­tos. Su área no es pre­ci­sa­men­te la que me­jor do­mi­na el PSG. So­bre to­do por las ori­llas, pe­ro el Madrid no ex­plo­tó esa ve­ta lo su­fi­cien­te has­ta úl­ti­ma ho­ra. So­lo Mar­ce­lo adi­vi­nó la ru­ta abier­ta des­de el prin­ci­pio. En el otro ban­do, los lo­ca­les se veían obli­ga­dos a los au­xi­lios cons­tan­tes pa­ra anu­dar a Ney­mar y Mbap­pé, dos pu­ña­les.

A un par de re­ma­tes ini­cia­les de CR res­pon­dió Ney­mar ci­tan­do una y otra vez a Na­cho. Ya fue­ra a la ca­rre­ra, con ama­gos, cu­le­breos de cin­tu­ra... Li­be­ra­do de la in­fi­ni­ta som­bra de Mes­si, al bra­si­le­ño le to­ca­ba ser La Pul­ga en su pri­mer día de ca­za ma­yor en el PSG. Y en un es­ce­na­rio mo­nu­men­tal don­de hay hue­llas de Mes­si por to­dos los rin­co­nes. Ac­ti­vo, al ex­bar­ce­lo­nis­ta le fal­tó la pi­ca fi­nal y le so­bró un des­tem­ple con Na­cho que le cos­tó una san­ción ama­ri­lla an­tes del cuar­to de ho­ra.

En di­rec­ción a la puer­ta de Areo­la, al Madrid le fal­tó un punto de tem­ple. En par­te, por­que sin­tió la ne­ce­si­dad de con­cluir ca­da ata­que lo an­tes po­si­ble pa­ra evi­tar las con­tras de un ri­val con dos ex­tre­mos su­per­só­ni­cos, de otra ór­bi­ta. Con Mar­ce­lo me­dian­te, el equi­po lo­cal pro­du­jo la pri­me­ra gran oca­sión. El la­te­ral cru­zó un pa­se so­ber­bio des­de la lí­nea cen­tral, es­co­ra­do a la iz­quier­da, pa­ra CR, que lle­gó co­mo un ti­ro por el ca­rril opues­to. La ca­ra de Areo­la se in­ter­pu­so en el dis­pa­ro del por­tu­gués. La ré­pli­ca vi­si­tan­te no se de­mo­ró. Col­ga­do de Ney­mar, el cua­dro de Emery tar­dó en dar hi­lo a Mbap­pé, cu­ya im­po­nen­te fi­gu­ra y ató­mi­co des­pe­gue evo­ca al me­jor Ro­nal­do, el otro, el más re­don­do. A la me­dia ho­ra, el chi­co de oro del fút­bol ga­lo me­tió el tur­bo por la de­re­cha, sa­có la ca­de­na a Mar­ce­lo y asis­tió a Ca­va­ni, an­cla­do en el punto de pe­nal­ti. El uru­gua­yo de­jó pa­sar el ba­lón con di­si­mu­lo y de la dispu­ta en­tre Ney­mar y Na­cho la pe­lo­ta le ca­yó a Ra­biot, que la es­tam­pó en la red. El Real no­tó la des­car­ga del gol. El des­fo­gue de Mar­ce­lo en te­rri­to­rio ajeno y el ta­jo de Is­co ya no re­sul­ta­ban su­fi­cien­tes. Has­ta que Lo Cel­so hi­zo pi­car al ár­bi­tro. A un juez di­fí­cil de in­ter­pre­tar, so­bre to­do des­de las fi­las del cua­dro ga­lo, que re­cla­mó unas ma­nos de Ra­mos. Tras un gran re­ma­te de Ben­ze­ma des­via­do a cór­ner

por Areo­la, a la sa­li­da del sa­que de es­qui­na el ar­gen­tino su­je­tó por el hom­bro de­re­cho a Kroos a un par­pa­deo del des­can­so. Su­fi­cien­te pa­ra el co­le­gia­do ita­liano, cu­yo pe­nal­ti de­cre­ta­do sir­vió pa­ra el tan­to cen­te­na­rio de CR con el Madrid en la Co­pa de Eu­ro­pa. Ca­si na­da.

El se­gun­do ac­to tu­vo peor pin­ta pa­ra el Madrid an­te un ad­ver­sa­rio más flui­do, con más sol­tu­ra y más de­ci­di­do. Du­ran­te un tre­cho, Ney­mar y Mbap­pé co­nec­ta­ron con más fre­cuen­cia. En el Real sal­ta­ron to­das las alar­mas. Has­ta que lle­ga­ron los cam­bios, en los que acer­tó Zidane y no Emery, y la aje­dre­cis­ta par­ti­da de los dos en­tre­na­do­res equi­li­bró otra vez el cho­que. El téc­ni­co es­pa­ñol pres­cin­dió de Ca­va­ni, su de­lan­te­ro cen­tro, y en­vi­dó con Meu­nier, un la­te­ral de­re­cho. Ba­le ya es­ta­ba en la sa­la de em­bar­que, así que con el re­le­vo or­de­na­do el pre­pa­ra­dor vas­co ade­lan­tó a Al­ves pa­ra que el bel­ga pu­sie­ra el ce­rro­jo an­te la lle­ga­da del ga­lés.

No fue la en­tra­da del bri­tá­ni­co la que hi­zo re­na­cer al Madrid. Con Lu­cas y Asen­sio por fin el Real cor­tó las alas al PSG. No so­lo le re­ba­jó en la van­guar­dia sino que le hi­zo san­grar por don­de más pa­de­ce, por sus vías la­te­ra­les en de­fen­sa. Re­mon­ta­do el par­ti­do, del arreón fi­nal, tan me­ta­bo­li­za­do des­de el pleis­to­ceno por el Ber­na­béu en las no­ches eu­ro­peas de tro­nío, se en­car­gó Asen­sio. Su to­que de cor­ne­ta, pre­ci­sa­men­te por el ca­lle­jón de Meu­nier, por don­de cir­cu­ló el ba­lear, no Ba­le, re­ven­tó al PSG en los úl­ti­mos ins­tan­tes. Pri­me­ro, Asen­sio pro­vo­có un mal des­pe­je de Areo­la que re­bo­tó en CR pa­ra el 2-1. De in­me­dia­to, otra ma­nio­bra del ma­llor­quín de­ri­vó en un pa­se a Mar­ce­lo, ex­tre­mo de es­pí­ri­tu y de­fen­sa en sus ra­tos li­bres. El bra­si­le­ño em­pal­mó un zur­da­zo que de­jó pa­tas arri­ba al PSG cuan­do me­nos lo es­pe­ra­ba. En unos mi­nu­tos fi­na­les Cha­mar­tín se le ca­yó en­ci­ma, de gol­pe. En no­ches así, con el Madrid de por me­dio, el guion, el jue­go, las sen­sa­cio­nes... En mu­chas oca­sio­nes na­da sue­le aca­bar por ser lo que pa­re­cía. Al mar­gen de lo que ocu­rra en Pa­rís, el PSG ya sa­be de qué va lo de las le­yen­das. En el Ber­na­béu no son un cuen­to chino.

/ FRAN­CIS­CO SECO (AP)

Mar­ce­lo ce­le­bra con Zidane su gol al PSG, el ter­ce­ro del Real Madrid.

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