Los Pre­su­pues­tos y mi hi­jo

El País - - OPINIÓN - Luis Al­ber­to Ro­drí­guez San­to To­más de las Ollas (León)

Ha­ce dos años, mi hi­jo me pre­gun­tó por qué no es­ta­ba por las tar­des en ca­sa pa­ra ju­gar o ha­cer los de­be­res con él. Le ex­pli­qué que te­nía que tra­ba­jar pa­ra po­der ga­nar mo­ne­das. Pa­ra no com­pli­car en ex­ce­so la ex­pli­ca­ción, le di­je que me abo­na­ban cua­tro mo­ne­das al mes, de las que una y me­dia las in­ver­tía —co­mo mu­chas otras per­so­nas— en que to­dos tu­vié­ra­mos mé­di­cos pa­ra los ni­ños o pro­fe­so­res en las es­cue­las. Tras du­dar unos se­gun­dos, di­jo que si hu­bie­ra más ma­más y pa­pás que con­tri­bu­ye­ran con su mo­ne­da y me­dia es muy pro­ba­ble que la vi­da fue­ra más sen­ci­lla y me­jor pa­ra to­dos. No sin di­fi­cul­tad le ex­pli­qué que en nues­tro país no to­dos los que quie­ren tra­ba­jar pue­den ha­cer­lo. Y que por lo tan­to hay mu­chas fa­mi­lias que no re­ci­ben las cua­tro mo­ne­das al mes. Ayer le con­té que el pre­si­den­te del Go­bierno y un ami­go su­yo han pro­pues­to au­men­tar las mo­ne­das de­di­ca­das a to­dos. Abrien­do los ojos y muy son­rien­te gri­tó: “Bien, to­dos los pa­pás y ma­más tie­nen tra­ba­jo”. No me atre­ví a de­cir­le que de eso, aún no se sa­be na­da.

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