La fan­ta­sía ára­be de For­tuny

El Mu­seo del Pra­do pro­fun­di­za en la obra de uno de los gran­des re­no­va­do­res del ar­te es­pa­ñol del si­glo XIX.

El Periódico de Catalunya (Castellano) - Dominical - - CONOCER -

1. La com­po­si­ción: aglo­me­ra­ción ho­ri­zon­tal

Ha­ber ac­tua­do co­mo cro­nis­ta de la gue­rra his­pano-ma­rro­quí abrió a For­tuny un mun­do nue­vo que lle­vó a mu­chos de sus lien­zos. Que­dó fas­ci­na­do por Áfri­ca, su luz y sus ri­tua­les. Es­te cua­dro, ti­tu­la­do Fan­ta­sía ára­be, lo pin­tó en 1867 des­pués de ha­ber rea­li­za­do otras ver­sio­nes de es­ta mis­ma es­ce­na. La com­po­si­ción se asien­ta en la fran­ja ho­ri­zon­tal, don­de se amon­to­nan los es­pec­ta­do­res, pa­ra ob­ser­var el es­pec­tácu­lo en pri­mer plano.

2. La ilu­mi­na­ción: ¿una cue­va?

No que­da muy cla­ro si la es­ce­na es tan os­cu­ra por­que se ce­le­bra de no­che o por­que tie­ne lu­gar en una es­pe­cie de cue­va, ya que la luz pro­vie­ne de una aber­tu­ra su­pe­rior que pa­re­ce la en­tra­da a un es­pa­cio sub­te­rrá­neo, ta­pa­do a pro­pó­si­to con una es­truc­tu­ra geo­mé­tri­ca y pla­na que de­ja al ai­re un pe­que­ño es­pa­cio. Las tí­mi­das pin­ce­la­das de co­lor azul cla­ro su­gie­ren que se ve un po­co del cie­lo y la luz diur­na.

3. Pre­pa­ra­ción: di­bu­jos pre­vios

Ma­riano For­tuny plas­mó en di­bu­jos las fi­gu­ras y es­ce­nas de la ciu­dad de Tán­ger que más le lla­ma­ban la aten­ción. Tiem­po des­pués, es­tos di­bu­jos los in­tro­du­jo en mu­chos de sus cua­dros. Lo hi­zo con el pio­jo­so de es­te lien­zo: For­tuny lo ha­bía pin­ta­do pre­via­men­te en agua­fuer­te so­bre pa­pel y lue­go lo tras­la­dó a es­ta es­ce­na en la que con­tras­ta por su as­pec­to di­fe­ren­te res­pec­to al res­to de los per­so­na­jes.

4. El león: au­men­ta el dra­ma­tis­mo

Un gru­po de cau­di­llos ára­bes, si­tua­dos en el la­do de­re­cho de la es­ce­na, in­ten­ta do­mi­nar a un león. En su ver­sión an­te­rior del cua­dro, For­tuny pin­tó una ter­ne­ra en su lu­gar. Con muy po­cas pin­ce­la­das lo­gra trans­mi­tir la fu­ria del ani­mal, que mues­tra sus im­po­nen­tes col­mi­llos, lo que con­vier­te es­ta ver­sión en la más dra­má­ti­ca de to­das.

5. El baile: un ri­tual enér­gi­co

A di­fe­ren­cia de la Fan­ta­sía ára­be que De­la­croix pin­tó 34 años an­tes y don­de los ca­bi­le­ños ca­bal­gan al ga­lo­pe dis­pa­ran­do sus fu­si­les al ai­re, For­tuny re­pre­sen­ta a los per­so­na­jes en un baile ex­ta­sia­do y al son de sus fu­si­les, que des­car­gan con­tra el sue­lo. Las fi­gu­ras con los pies le­van­ta­dos del sue­lo trans­mi­ten gran ener­gía en mo­vi­mien­to en el círcu­lo de los cua­tro gue­rre­ros.

6. El co­lor: ro­jo vio­len­to

Pre­do­mi­nan los to­nos ocres y el blan­co de las tú­ni­cas y tur­ban­tes. Es­tos to­nos son in­te­rrum­pi­dos por el ro­jo vio­len­to del fue­go de las ba­las y al­gu­na te­la que vue­la al­re­de­dor de los que bai­lan. Hay un fuer­te con­tras­te de to­nos cla­ros y os­cu­ros que mar­can la luz y la som­bra. Y con pin­ce­la­das rá­pi­das el ar­tis­ta re­sal­ta de­ta­lles en el círcu­lo de los cua­tro gue­rre­ros.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.